Lyon


Lyon
fue la cuna

de la
revuelta proletaria.

fueron
sus tejedores

los que
al grito de

“vivir
trabajando o

morir combatiendo”

en 1832

se
animaron a tejer

una
mortaja

para la
moral burguesa.

Lyon

es el
lecho

de tus
sueños

de
Galileo

de
Einstein

de
Marie Curie

de
Newton

y Pascal,

de una
ciencia liberada

de la
producción

de mercancías.

tus alaridos

de
mujer puma

arañando

las
sombras de la noche

por los
amores perdidos

y los
amantes lejanos.

Lyon

es el
calido verano

para tu
piel

desnuda,

para
las caricias furtivas

de muchachitos

cautivantes,

para
las cervezas frías

y las
borracheras melancólicas.

Lyon

esta
lejos

mi
amor,

pero tu
sombra

siempre
a mi lado.

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el amor el gato y la desesperanza


Borracho como

una cuba

mientras se apilan

las botellas vacías

y los restos

de cerveza

se desparraman

por el piso

y el universo

es aquel

cuarto

donde conviven

el amor

el gato

y la desesperanza

arrojada

contra la pared.

Toda necesidad

es una verdadera trampa,

toda palabra preciosa

innecesaria.

Todo manifiesto

que no proclame

la destrucción del orden

una falacia.

Toda borrachera

que no conmueva

un flirteo

con la muerte.

salida digna


Pedro pensó que era mejor nadar en un mar de mierda que aceptar la vida
que llevaba junto a Laura. Ella era obsesiva, celosa, histérica, no lo
dejaba tranquilo un minuto. Era un buen polvo, cierto, amante del
exceso, también cierto, pero insoportable. Pura bola de nervios y
locura.
Pedro se preparo para el momento. A problemas radicales, soluciones
radicales. El rocío de la mañana empañaba los vidrios y el alcohol de la
noche provocaba resaca. Laura dormía boca arriba, Pedro la monto y la
penetro, derramo su semen dentro de ella.
Laura despertó mojada. -Que hiciste hijo de puta.
-Ahora estamos iguales.
-Me contagiaste el bicho basura. Me violaste.
-Si. Tu única salida digna es matarme.
Laura corrió hacia la cocina, abrió el cajón de los cubiertos saco el
hacha para la carne y volvió a la habitación, de un golpe dejo caer el
hacha en la cabeza de Pedro. Quedo incrustada entre los ojos. Una
repentina eyaculación acompaño el ultimo temblor del cuerpo. La luz del
sol se proyectaba sobre la sangre. Laura fue al baño, se limpio en el
bidet. Un gran chorro de agua caliente en su vagina, se metió los dedos,
acabo.
Lloro por su suerte tan solo un rato antes de largarse de aquel lugar.