rubia tonta


Claudio le dijo a Adriana.
-No existís, sos menos que una rubia tonta.
Y Adriana le puso un cachetazo en la mejilla que sonó como en un cómic.
-PAF.
Se le puso la cara roja de odio y vergüenza. Más teniendo en cuenta que estaba en medio de un pool lleno de gente.
La puteo un rato y se fue al baño a tomar un pase de merca. Saco del bolsillo un pedazo de bolsa blanca con la cocaína adentro. Eligio una piedra, guardo la bolsa y molió la piedra sobre la junta de los dedos índice y gordo de su mano izquierda. Jalo fuerte. Como las piedras estaban mal molidas se sentía su paso acelerado hacia las vías respiratorias. Molió otra piedra y tomo otro pase.
Cuando volvió Adriana se había ido a la mesa de Lito.  Charlaban y Lito le metía mano. Adriana coqueteaba con bronca, quería venganza. Rubia tonta ella. –Forro de mierda se repetía hacia sus adentros.
Claudio pidio una cerveza. Lito en la otra mesa manoseaba a Adriana.
Que puta de mierda, pensaban al unísono Claudio y Lito. Que forros estos tipos sonaba en la cabeza de Adriana.
De repente la mirada de Lito y Claudio se cruzaron accidentalmente. Claudio tomo la botella de cerveza y le dijo a Lito.
-Toma un trago hermano.
Lito sorprendido, vacilo un poco y acepto.
Tomo la botella y se sirvió cerveza en el vaso. Lo levanto y dirigiéndose a Claudio dijo:
-Salud.
En ese momento, cuando Lito levantaba su cuello para beber el vaso. Cuando hizo ese movimiento gracioso que imitaba la destreza de un cisne ebrio, Claudio le hundió le hundió un punzón en la yugular. Lito gemía y manaba sangre como un cerdo. Nadie atino a pararlo.
Adriana estaba dura de espanto cubierta de sangre. Claudio simplemente la miro y le dijo.
-Puta.
Se fue por la puerta sin que nadie lo detuviera.
En el cielo brillaba una exuberante luna llena. Claudio sentía haber devorado el corazón del mundo, Lobo y hombre. Su mirada era pura fuerza de la biología.
Lo gracioso es que el disparo también sonó como en un cómic. PUM. Y su sangre iluminaba el asfalto junto a las cloacas.

la adrenalina


Roberto
sintió que la adrenalina le estaba subiendo rápidamente. Traspiraba a mares. Su
camisa estaba completamente mojada. Roberto se freno, estiro el brazo derecho hacia
delante y firmemente disparo su 38. Un fogonazo rojo y el ruido ensordecedor
del disparo fueron el único universo que Roberto percibía.

del caos

nace la
estrella

y el
ser

arrojado

al caos

estalla

en
bolas de fuego.

fuimos

sol.

La bala
pego en el pecho del hombre corpulento que lo perseguía. Cayó violentamente al
suelo. La sangre manaba profusamente. Roberto no llego a dar el segundo disparo.
Pero vio como una bala iba directo a su cabeza. Los sesos se desparramaron por
el asfalto.

(la
poesía

en un
país

anarquista

enamorado

de la
sangre

solo la
puede escribir

Durruti)