la adrenalina


Roberto
sintió que la adrenalina le estaba subiendo rápidamente. Traspiraba a mares. Su
camisa estaba completamente mojada. Roberto se freno, estiro el brazo derecho hacia
delante y firmemente disparo su 38. Un fogonazo rojo y el ruido ensordecedor
del disparo fueron el único universo que Roberto percibía.

del caos

nace la
estrella

y el
ser

arrojado

al caos

estalla

en
bolas de fuego.

fuimos

sol.

La bala
pego en el pecho del hombre corpulento que lo perseguía. Cayó violentamente al
suelo. La sangre manaba profusamente. Roberto no llego a dar el segundo disparo.
Pero vio como una bala iba directo a su cabeza. Los sesos se desparramaron por
el asfalto.

(la
poesía

en un
país

anarquista

enamorado

de la
sangre

solo la
puede escribir

Durruti)

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