el cavador


Shakespeare escribió que quien cantaba cavando una tumba hacia algo terrible. La terrible música del silencio eterno de los muertos, una cena de gusanos y cenizas. El cavador, después de todo, es un hombre que necesita hacer llevadero su trabajo, no quiere cobijar a su amor a los brazos de la tierra, ni esperar salgan mariposas volando de lo que fue el vientre arrugado de una vieja; no le interesa esconder ahí los desastres de la historia. Quiere cavar, hundir su pala en el humus negro y dejar un hueco decente.
Canta feliz por un buen trabajo.

el patriota de mayo


La muerte es un sueño eterno decía don Bernardo de Monteagudo. Y seguramente, el patriota de mayo que tenia fama de picaflor, tomaba su copa de tinto y se recostaba a dormir la siesta sobre los pechos voluptuosos de una limeña, o de alguna dama de la alta sociedad porteña que le acariciaba sus huevos y le decía:

-ay bernardo, descansa, que ideas tan raras tienes.

Y bernardo, que no era un mudito como el asistente del zorro, sino un lenguaraz le escupía al oído palabras obscenas dignas de ser llevada al secreto en lecho del sueño eterno de la muerte, donde la damisela tímidamente hurga con sus finos deditos las delicias de la masturbación post mortem.

Y don bernardo, bosteza y una dulce proclama jacobina sale como queja de sus excesos

Hugo negro y Vandor blanco


Moyano y el partido sindical.

Hugo negro y Vandor blanco

Facundo Aguirre

Esto es una reflexión en voz alta, que es una de las ventajas que otorga la intervención política en los blogs. Es parte de discusiones a propósito de nuestros estudios e investigaciones con la camarada Ruth Werner. No intenta ser definitivo sino una forma de pensar en voz alta sobre el pasado y el presente de la política argentina.

El Hugo “negro” que espanta a las clases medias arengadas por los multimedios histéricos, es para los partidarios nac & pop de los K, un Vandor blanco que hace posible una convivencia inédita para la historia del peronismo, la confluencia de progresistas, ex jotapé y ex jsp, en el Frente para la Victoria. Sin embargo, ni siquiera Persico que se paseo por el palco del camionero, pareció percatarse que la Lealtad supo ser la bandera de Vandor contra Perón (en 1966 ante el surgimiento alentado por Perón de las 62 organizaciones de pie junto a Perón, Vandor forma las 62 organizaciones Leales a Perón). La comparación viene al caso. Salvando las enormes distancias históricas y políticas de ambas figuras, Hugo Moyano al igual que el Lobo, representa a un sindicalismo corporativo que se considera a si mismo un factor de poder, que se concibe como representación de una dirigencia que encuadra detrás suyo a una fuerza asalariada que busca ser reconocida en las instituciones y la puja distributiva. Obviamente un análisis profundo demuestra que su importancia como factor de poder esta dada por la capacidad de contención de la puja distributiva, de contención de las tendencias a la oposición obrera al capital, de represión interna de la vanguardia de los trabajadores. Moyano, al igual que Vandor, reclama poder para una burocracia enquistada en la cúpula de las organizaciones obreras  y su proyecto de “partido sindical” es una continuidad de una tendencia inherente al movimiento obrero regimentado a partir de Perón, que identifica sindicatos y peronismo como unidad. El partido sindical no es el partido de los sindicatos haciendo política independiente sino de los burócratas haciendo política burguesa.

El partido sindical es un componente histórico del peronismo al que Portantiero diseccionaba en tres componentes: sindicatos, barones de las provincias, burguesía nacional. En el origen del peronismo existió el Partido Laborista que era lo más parecido a un partido de los sindicatos que hubo en Argentina. El PL estaba formado por los nuevos cuadros del sindicalismo que habían hecho posible la movilización del 17 de octubre de 1945. El PL sirvió como plataforma electoral de Perón, que una vez que gano la presidencia se dedico a cooptar a sus dirigentes, vaciarlo y perseguir con saña hasta derrotar a los dirigentes que se negaban a aceptar su liquidación por el gobierno peronista como el mítico Cipriano Reyes. Este laborismo no tiene un programa independiente de la burguesía, ni anticapitalista, es una fuerza reformista, la expresión del cambio de las relaciones entre el estado burgués y los sindicatos que se opera bajo el gobierno del GOU y con Perón. Sin embargo, para el bonapartismo de Perón es intolerable cualquier atisbo de independencia de los sindicatos. Los sindicatos volverán a jugar su interna como factor de poder frente a Perón en el Cabildo Abierto de 1951 donde impulsan la candidatura de Evita. Pero va a ser en los tiempos de la resistencia, que va a descansar fundamentalmente sobre las espaldas de la clase obrera y sus organizaciones de base y sobre todo luego de la derrota del Frigorífico Nacional Lisandro de la Torre en 1959 cuando surja el vandorismo como partido sindical, factor de poder, fuerza propia que reclama para sí la representación política del peronismo. El pegar y negociar de la estrategia sindical corporativa, se complementa con el intento de disputarle el liderazgo del peronismo al general en el exilio. En los tironeos de Perón con Vandor, el viejo caudillo le dará aire a todo lo que en el peronismo se encuentra políticamente a la izquierda del metalurgico y el vandorismo representara al llamado neoperonismo que quiere encontrar un lugar dentro del régimen libertador. Es interesante recordar que en aquel entonces la izquierda del peronismo representada por el gordo Cooke se oponía al partido sindical, al laboralismo como expresión política propia de los sindicatos, por considerarlo un producto del liberalismo, una división clasista inaceptable del frente nacional que era el peronismo. Por eso todo lo que estaba a la izquierda del Lobo jugaba con Perón. Más aún para Cooke la burocracia sindical estaba corroída por la influencia ideológica del liberalismo. Para la izquierda peronista la burocracia siempre fue un enemigo ideológico dentro del peronismo, no una fuerza social parasitaria. La izquierda peronista, y los Montoneros posteriormente no van a ser la excepción, se enfrentaran a la burocracia sindical como enemiga ideológica, no como burocracia, no por sus privilegios, ni por ahogar la democracia sindical, sino por no ser una representación genuina del peronismo como fuerza antiimperialista (en su concepción). El trotskismo argentino en la corriente de Nahuel Moreno -y de Posadas- siempre concibió, en oposición a los planteos de la izquierda peronista, que el laboralismo sindical era un paso fundamental para que la clase obrera rompiera con Perón, independientemente del contenido o el signo de su política.

Muerto Vandor (ajusticiado por un comando de la izquierda peronista) se acaba la rabia parecía pensar Perón quien encumbro al desconocido Rucci a la cabeza de la CGT para mantener su control sobre el partido sindical en la etapa abierta por el Cordobazo en 1969. Para enfrentar el ascenso revolucionario de la clase obrera Perón se recostó, después de usar a la jotapé y las OAP para volver al poder, sobre la derecha sindical y política del peronismo. El partido sindical fue el peronismo terrorista de Ezeiza, las Tres A y el pacto social. (Moyano era militante de la JSP y tenia vinculaciones con las bandas fascistas del CNU según se ha denunciado hace un par de años). Muerto Perón y liquidado el Pacto Social, fue aliado del Brujo y recién cuando el Plan Rodrigo estaba haciendo agua por la feroz resistencia obrera el partido sindical se decidió a romper su alianza con López Rega  e impulsar la huelga general. Sin embargo, Lorenzo Miguel también fue el primero en sostener a Isabel una vez volteado el plan económico y expulsado el Brujo del poder. En este periodo el peronismo y los dirigentes del “partido sindical” son los responsables de la más terrible derrota que haya sufrido la clase obrera argentina.

Rercordemos que en los 80 el partido sindical intento ser quien reconstruyera el peronismo tras la dictadura (proyecto en que fueron derrotadas abriendo paso a la renovación como intento de socialdemocratización del peronismo) y que fueron los sindicatos quienes ejerciendo la oposición al gobierno de Alfonsín permitieron que el PJ se recompusiera como fuerza política burguesa. En los 90 con el menemismo y en pleno apogeo neoliberal el partido sindical se replegó como tal, permitió la liquidación de las conquistas de los trabajadores, la fragmentación de la base obrera y la entrega de los recursos nacionales a cambio de ser parte del negocio de las privatizaciones. Surge la burocracia empresaria, de la cual Moyano en parte se nutre y el MTA moyanista es la cara visible de un peronismo en la oposición durante el gobierno de la Alianza.

Con los K en el poder el papel de Moyano va a ser fundamental para instrumentar el llamado “modelo”, va a ser quien contenga la puja distributiva. Pero además, sobre todo después de la rebelión sojera del 2008 y la derrota electoral del 2009, la fuerza fundamental sobre la que se va a apoyar el krichnerismo en su crisis junto a los punteros peronistas de la llamada “mazorca” bonaerense. Hoy Moyano con su Corriente Sindical Nacional del Peronismo esta cosechando los frutos de a un gobierno que se aferro a él. Pero a diferencia de la vieja izquierda peronista que veía en el vandorismo la influencia del régimen proscriptivo y del antiperonismo, los nac& pop K encuentran en el Hugo negro, el Vandor blanco al servicio del “proyecto nacional” de servir al imperialismo en la política exterior, de mantener la precarización laboral y de negar a los jubilados el 82% móvil. Pero no se olviden la “lealtad” era la consigna del Lobo contra el General. ¿Hasta donde llega la lealtad de Moyano a los K? Es evidente que el proyecto de Moyano es una de las fuerzas que se perfilan para ser decisivas en el peronismo cuando se entre al post-kirhcnerismo y que el kirchnerismo y los K son aliados de ocasión y no compañeros estratégicos. Obviamente no saldrá indemne de una derrota de los K y sigue siendo la pieza clave para trabajar por una hipotética victoria electoral. A eso responde su desembarco en la interna bonaerense y es posible que ello empuje a los intendentes y punteros tras un Scioli K o del peronismo unificado, para ponerle freno a la ofensiva del “partido sindical”. Lo cierto es que el acto del camionero muestra el agotamiento del kirchnerismo como fuerza aglutinadora de las tendencias que lo constituyen. (Del cual son sus expresiones la crisis con el ala transversal por la posible candidatura de Scioli y los intendentes díscolos del conurbano)

Lo que es cierto es que mientras en River Moyano jugo el papel vergonzoso de un dirigente sindical apoyando el veto del aumento a los jubilados; que de manos de la burocracia dirigente los sindicatos se trasforman en plataforma de la política burguesa aunque se presenten como fuerza política-corporativa.

La lucha por la independencia de clase, es también una lucha contra la burocracia sindical y por la recuperación de las organizaciones obreras para ponerlas al servicio de la lucha de clases y de una política independiente de los trabajadores.

El rescate de los mineros: Una “contradicción sentimental” que se me fue (Por Guillo Pistonesi)


posteado del blog de los camaradas de El diablo se llama Trotsky.

El rescate de los mineros: Una “contradicción sentimental” que se me fue

Octubre 14, 2010
por El Diablo

Por Guillo Pistonesi

Tengo que reconocer que me emocioné cuando anoche vi la salida en directo de Florencio Ávalos, el primero de los mineros de San José. Lugar común, si los hay.

Antes, pasó por mi cerebro otro lugar común, pero un poco más de izquierda: “La joda de todo esto es que el facho de Piñera se va para arriba, no lo para nadie, clima reaccionario de unidad nacional entre explotadores y explotados. Mierda”.

“Si se muere alguno, es una desmoralización para toda la clase trabajadora”, me auto-consolaba para poder racionalizar el primero de los lugares comunes, la emoción y la alegría de que salían vivos y se abrazaban con sus hijos y otros seres queridos (o no tanto, como alguna compañera que lo es nada más que en los papeles). La famosa frase “nada de lo humano me es ajeno” (que algunos le atribuyen a Carlos Marx pero que es de un comediante romano, Terencio, de hace 21 siglos), no me alcanzaba para no sentir culpa por tener el mismo sentimiento que Piñera y hasta el último pinochetista.

Dos, tres… Me levanto el miércoles trece, quince, veintiocho mineros que salían. Todo impecable. El show mediático funciona a las mil maravillas. No se olvidaron de detalle, de dónde poner las banderas chilenas, de las decenas de cámaras incluyendo las que siguen el mismísimo recorrido de la cápsula y hasta en el hospital de campaña, siguiendo a los mineros sigilosamente, como si no estuvieran allí. Los canales de “noticias” dejaron de lado los robos y asesinatos, los affaires de la farándula y hasta la discusión del 82% móvil. Ni siquiera pudieron darle para que tengan a los estudiantes de Sociales que entraron en el Ministerio de Educación con sus ya conocidos “forajidos”, “violentos”, “destructores”, y las diatribas para que se los condene a perpetua. No. Cadena nacional, mundial. (Otra buena, ayer esto hizo caer el rating de la repugnancia tinellesca).

Los monopolios mediáticos (opositor y oficialista) se pusieron de pronto de acuerdo. Somos todos humanos.

Lo novedoso para la maquinaria burguesa mediática de lavar o triturar cerebros es que debieron mostrar algo que “no existe” usualmente. Los trabajadores tienen nombre, apellido y hasta historia personal, amores, desamores, hijos de acá y de allá. Son poetas, músicos, deportistas, cheffs, además de sus oficios de técnicos, electricistas, choferes, etc. Los minerales con lo que se construyen ciudades, caminos, metales, no aparecen en las mesas de las familias de la nada. Los trabajadores son los que transforman la naturaleza, producen y distribuyen todas las mercancías que utiliza la humanidad, y gozan unos pocos.

Aquel Cerro de Postosí que sirvió durante más de trescientos años para levantar el Cono Sur hispánico a través de la explotación de su plata (y de sus indios a través de la mita), se multiplica por cientos o miles de mineras por toda la Cordillera. Y en esas explotaciones hay miles, decenas de miles de hombres que trabajan. Aquel mundo subterráneo no es solo del de los 33. Pero… ¡no! las ideas de estas últimas líneas lejos estaban de salir de la TV, sino sólo de mi imaginación…

Cuando era chico me contaron algo que nunca corroboré. Mi familia era muy religiosa. Protestante. Y contaban que una cerrada y fría noche de diciembre de ¿1915, 16 o 17?, en aquella brutal guerra de trincheras que se sucedía entre Francia y Alemania de pronto pararon de sonar los Mauser, las ametralladoras, los morteros y la artillería. ¿Qué sucedía? La “mágica” Nochebuena si no hizo confraternizar a los helados soldados, al menos habría logrado que no se mataran más. Por unas horas.

Algo así sucedía por estas horas. “Canto a la vida”, sonrisas, abrazos. Un mundo perfecto. Fernando Bravo pasando en su vulgata radial “Gracias a la Vida” de Violeta Parra… (nooooooo!!)

La verdadera operación mediática, creo, consistió en convertir la negligencia y la superexplotación en un gran logro… burgués.

“Las condiciones de inseguridad de la mina eran flagrantes, conocidas y reiteradas. Los incumplimientos y las trampas lindan en lo delictivo”; “La mina San José tiene acreditados 80 accidentes, algunos de ellos graves. En 2004 hubo un muerto y otro en 2006. Ese año, un segundo accidente causó 182 heridos. Las autoridades la cerraron en 2008 tras la muerte de un geólogo en una explosión. Los dueños fueron acusados de homicidio involuntario. El caso se cerró tras un acuerdo extrajudicial y el pago de una indemnización a la familia”; “Cuando se produjo el derrumbe, el 5 de agosto, los mineros trataron de salir a través de un túnel de ventilación. No lo lograron porque la chimenea de escape carecía de peldaños y solo cubría un tercio del camino”; “El martes hubo una manifestación de mineros en Copiapó, la ciudad más próxima. Eran trabajadores de San José que protestaban porque no cobran desde septiembre y la empresa les anuncia que el primer pago será en diciembre. Además de los 33 hay otros 300 mineros empleados en San Esteban. No todos disponen de las mismas condiciones. La empresa se nutre de subcontratas. Hay mineros de primera, que ganan mil dólares (unos 700 euros) al mes, y otros de segunda, que ganan menos”, cuenta el periodista español Ramón Lobo.

Pero, mejor no hablar de ciertas cosas. Hoy hay que festejar. Mostrar los logros de la burguesía y no como la productora del drama que, esta vez salió bien, pero que diariamente se cobra la vida de trabajadores de aquí o de allá.

La burguesía chilena y su flamante derechista gobierno de Piñera son los verdaderos directores, conductores y protagonistas de que los 33 estén vivos y fuera de la trampa. Los 33 son a Piñera y a la burguesía chilena lo que a Tinelli los que bailan en su pista por un sueño. Gran operación mediática.

Horas antes de que Piñera abrazara al compañero Florencio Ávalos, en Santiago el Senado votaba y sancionaba la ley de “Royalty minero” que no es más ni menos que una exención impositiva multimillonaria para las mineras canadienses, australianas, inglesas, entre otros países (algo que conocemos bien de este lado de la cordillera) por ocho años. Un proyecto del sonriente Piñera. Un regalo para las decenas de Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny (los dueños de San José culpables del martirio que debieron vivir los 33, amén de otros crímenes arriba mencionados) que en pocos años están reventando no sólo lo que la naturaleza tardó millones de años para hacer, sino a decenas de miles de trabajadores que dejan sus vidas en esas minas.

Se me fue esa “contradicción sentimental”. Los hipócritas son ellos, no yo. Cínicos.

De algo estoy seguro. Más allá de que la vida de los 33 seguramente va a cambiar radicalmente desde el punto de vista material (notas, libros, películas), la verdad y la venganza no tardarán en venir. La unidad de sentimientos entre explotados y explotadores, no es más que una vana ilusión pasajera.

Minas y ganacias a cualquier precio e irresponsabilidad Por: Ramón Lobo (http://blogs.elpais.com/aguas-internacionales/2010/10/minas-seguridad-irresponsabilidad-empresarial.html)


La alegría del rescate de los mineros no entierra las causas por las que 33 hombres han pasado 68 días bajo tierra con gran riesgo de sus vidas. Los dueños del mina San José, Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny, deberían afrontar algo más que una comparecencia parlamentaria en la que pidieron perdón por el derrumbe y la congelación de los bienes de la empresa San Esteban para hacer frente a indemnizaciones.

Las condiciones de inseguridad eran flagrantes, conocidas y reiteradas. Los incumplimientos y las trampas lindan en lo delictivo. La empresa San Esteban, especializada en la extracción de oro y cobre, respondió al embargo de bienes con la presentación de una petición de quiebra. Un juzgado decidirá. El ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter, ha solicitado la intervención del Consejo de Defensa del Estado para recuperar lo gastado. Solo la operación de salvamento costará 7,1 millones de euros.

Bohn y Kemeny han estado un mes desaparecidos, no se han presentado en la mina accidentada, tardaron cinco horas en dar aviso tras el accidente y retrasaron la entrega de mapas y otros documentos a los geólogos y expertos en el rescate por temor a que estos dejaran al descubierto las carencias de seguridad.

 

La mina San José tiene acreditados 80 accidentes, algunos de ellos graves. En 2004 hubo un muerto y otro en 2006. Ese año, un segundo accidente causó 182 heridos. Las autoridades la cerraron en 2008 tras la muerte de un geólogo en una explosión. Los dueños fueron acusados de homicidio involuntario. El caso se cerró tras un acuerdo extrajudicial y el pago de una indemnización a la familia. Bohn presionó al entonces director del Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomin) y logró la reapertura tras comprometerse a construir una ruta desde el refugio hasta la superficie. No lo hizo. Cuando se produjo el derrumbe, el 5 de agosto, los mineros trataron de salir a través de un túnel de ventilación. No lo lograron porque la chimenea de escape carecía de peldaños y solo cubría un tercio del camino.

 

El martes hubo una manifestación de mineros en Copiaró, la ciudad más próxima. Eran trabajadores de San José que protestaban porque no cobran desde septiembre y la empresa les anuncia que el primer pago será en diciembre. Además de los 33 hay otros 300 mineros empleados en San Esteban. No todos disponen de las mismas condiciones. La empresa se nutre de subcontratas. Hay mineros de primera, que ganan mil dólares (unos 700 euros) al mes, y otros de segunda, que ganan menos. Dentro de la mina también había clases sociales como probó el conato de rebelión.

El presidente (desde marzo) de Chile, Sebastián Piñera ha prometido una investigación y sanciones; también una reforma de las leyes. Manuel Délano explica a Aguas Internacionales que el organismo que vela por la seguridad de los mineros es víctima de la crisis y de los recortes. Cuentan con 16 inspectores para 4.500 minas. En Atacama, donde está San José, dispone de tres inspectores para 844 minas. Esto ha llevado a Alejandro Bohn a culpar al Sernageomin del accidente en su mina.

El objetivo de Piñera es aumentar a 45 inspectores y elevar el presupuesto del organismo de vigilancia de 24 millones de dólares a 56 millones. Un inspector podría tardar una semana en estudiar una mina media como San José. Para empresarios sin escrúpulos es más barato no cumplir con la seguridad y arriesgarse a la lotería de ser sorprendidos y pagar la multa, mucho más batata que la infracción.

El empresariado chileno ha arremetido contra Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny. Les acusan de ofrecer una mala imagen del país. La investigación emprendida por el Congreso, que incluirá la declaración de los 33 mineros cuando estos estén en condiciones, incluirá posiblemente una solicitud para que la fiscalía emprenda acciones.

Las medidas legales contra Bohn y Kemeny podrían extenderse a los accionistas de la empresa y a la incautación de sus bienes para hacer frente a pagos. Sería interesante que acciones tan alejadas al todo vale y el mercado decide se adopten bajo la presidencia de un magnate billonario hermano de un ministro del dictador Augusto Pinochet, que entre sus carteras ostentó la de Minas y puso las bases de una legislación tan laxa.

Quizá el exceso de periodistas y el circo mediático, pese a sus excesos, haya servido para garantizar y adelantar el rescate. Ahora debería ayudar a impedir el olvido.