Con los dedos en V


Teniamos un juego. Ella me decia:

-dame tu vida.

Y yo le contestaba:

-no linda, la vida solo por Perón

Y ella reía. Me acuerdo que llevaba su rodete Eva Perón y una camisa mía que le quedaba como camisón. Me dio un beso largo y apasionado. Me mordió los labios, me susurro en el oído un:

-cójeme.

Que me puso la piel de gallina. Y la penetre nomás al grito de:

-la vida por Perón, mi Evita montonera.

…………..

No la vi más. Después que me fui del departamento ese en Flores, vi que unos tipos me seguían en un Torino. Tenían cara de ser de la pesada. Yo tanteé mi ’32 en la cintura y cuando pude me metí en las vías por una paralela a Nazca. Corrí como una liebre como dos o tres cuadras y salí de allí rumbo a Gaona. El corazón parecía que se salía del pecho. Me subí al primer colectivo que paso rumbo a cualquier parte.

……………………….

A ella la levantaron cuando salio a comprar cigarrillos.

Lo presentí. La luna esa noche estaba cargada de agua. Un escozor incomodo recorría mi cuello. Tenia el pensamiento incomodo de que no podíamos ganar.

Pensaba sentado en un bar que atendía un gallego roñoso por Liniers. En el cenicero rebosaban aplastadas unas con otras colillas de cigarrillos. Un lamparón de mugre era la vidriera. Tomaba una ginebra. Me sentía de mal humor y confundido. ¿De esta manera se habrá preguntado Lenin qué hacer? ¿Con esta angustia habrá abrazado Cooke a su Alicia, cuando no dormía a causa de la cocaína?.

Pesaba. El general nos había cagado, le permitió al Brujo hacerse con el poder, nos empujo a la guerra y no acertábamos en como hacerla. En la ginebra flotaban unos peces de hielo. ¿Cómo estaría ella?

Era un 27 de junio, me acuerdo. Ese día habíamos estado en Plaza de Mayo con los compañeros.

-dame una mano, dame la otra, dame a Rodrigo que lo hago pelota.

Coreaban los muchachos. Debo decir que con ella no eran muy elegantes, se quejaba de que cuando volanteaba le tocaban el culo (¡que culo!). Era como el 17 de octubre pero contra el gobierno peronista. Lo comprendí mucho después, los obreros en la calle y nosotros enfrascados en nuestra guerrita para ver quien era el heredero de Perón.

……………………..

Me desperté sudando, con la imagen de su cuerpo desnudo acribillado a balazos.

-una combatiente caída, la lucha continua.

Me dijo el Pelado apoyándome su mano al hombro.

-una zurda puta menos.

Mascullo entre dientes el que la acribilló, mientras meaba al lado de su cuerpo.

-encuentran cuerpo de elemento subversivo acribillado en confuso episodio.

Rezaban las páginas de los diarios.

……………………………….

Antes de despedirme me abrace a su culo, con el cual los muchachos no eran muy elegantes, para sentir la vida.

Que ironía. Mis últimas palabras fueron:

-Hasta la victoria amor.

Y con los dedos en V me saludo desde la puerta.

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2 comentarios en “Con los dedos en V

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