elogio de un intelectual


Leo sorprendido a aquel que contabilizaba y guardaba en su heladera milanesas de soja, gaseosas baratas y queso crema para consumo propio y exclusivo. Que comia en platos de camping para lavar menos. Que lloraba por las monedas que no encontraba, que cobraba con presición milimetrica cada centavo que gastaba a quien lo acompañara, que se quejaba del enorme peso de los aparatos de la izquierda en la vida de los hombres y su incapacidad para ver lo que él si tenia claro, mientras chupaba preocupado el humo de su pipa. Que predicaba la necesidad de una intelectualidad lucida y precisa en la elaboración de un pensamiento puro, descontaminado de todo dogma que no fuese aquel que saliera de su cabeza, cuya verdad eterna estaba asegurada por su conocimiento adquirido en las aulas de la universidad, por su esfuerzo ciclopeo en leer libros comprados en bibliotecas de saldo a los cuales catalogaba con dedicación de contador, conocimiento que la revolución deberia reconocer porque después de todo, aquello que predicaba el viejo bolchevique de que hasta la ultima cocinera supiera gobernar era pura utopia anarquista, ya que solo los sabios pueden ejercer el poder sabiamente y las masas solo son barbaras sino tienen un estado que las controle y eviten su caida en el mundo de naturaleza que tanto ha costado a la humanidad desterrar. Pero no un Leviatan producto del estado absolutista, sino un estado de sabios donde los obreros trabajen en armonia con el dirigente que, por supuesto democráticamente, jamás cedera el poder a la incultura, ya que aquello que el estado desaparezca jamás va a acontecer. Y por lo tanto el muy buen intelectual de izquierda, independiente, para garantizar la asepsía del pensamiento y del lenguaje (siempre y cuando no se tratara de juzgar a las mujeres aquellos simbolos del mal que en el feminismo germinan el huevo del fascismo), que no limpiaba a la espera que los demás lo hicieran por él. Que no discutia con quien cobra el alquiler a la espera de hacer buena letra con el propietario o de que otros den la cara. Que no figuraba en las declaraciones publicas de la militancia a la espera de no ofender ni perturbar sus relaciones con sus jefes academicos. Que no buscaba romances ante el temor al juicio o el dolor. Que solo buscaba el reconocimiento de sus pares y el silencio de sus oyentes, ya que el resto de los mortales jamás estarian a su altura. Portador de verdades que nacieron y fueron incriptas en los estandartes de la humanidad y recuperados por su verba. Leo, ‘recordar a la burguesía su pasado revolucionario es una provocación‘ y me alegro que lo diga y lo comparto. Pienso, estara cambiando para bien y me alegro de no pensar aquello que decia Guy Debord sobre que ‘la regla fundamental que juzga a todos los intelectuales‘ es que lo que ‘ellos respetan da la medida exacta (de) su propia realidad despreciable’.

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GENET ENTRE los Panteras Negras – Entrevista con Michèle Manceaux (1970)


Un pequeño gusto para paladares exquisitos de subversión e incorrección. Espero lo disfruten.

Por colaboratorio1


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Traducción del francés: Diego L. Sanromán

El autor de Los Negros acaba de pasar más de dos meses en Estados Unidos con los militantes revolucionarios del “Black Panther Party”. En su entrevista con Michèle Manceaux expresa los motivos que lo han llevado a ponerse al servicio de su causa.

¿Cómo llegó a reunirse con los “Panteras Negras” en Estados Unidos?

Jean Genet.- Dos miembros del “Black Panther Party” vinieron a verme a París y me preguntaron qué podía hacer para ayudarlos. Creo que venían con la idea de que les sirviera de ayuda en París, pero les dije: “Lo más sencillo es ir a América”. Me pareció que mi respuesta les sorprendía un poco. Me dijeron: “Pues entonces, venga. ¿Cuándo le parece bien?”. Y contesté: “Mañana”. Lo cual les sorprendió aún más, pero enseguida reaccionaron: “De acuerdo, vendremos a buscarlo”. Así fue cómo ocurrió. Por otra parte, no tenía visado.

¿No tiene usted visado desde que escribió sobre la Convención de Chicago?

J. G.- No, nunca lo he tenido. Me lo deniegan.

Entonces, ¿cómo se las arregla?

J. G.- Es muy fácil pasar la frontera. Haría falta que escritores y sindicalistas franceses fuesen también a América a dar conferencias para el B.P.P. De todos modos, se acaba de crear un comité de solidaridad con el B.P.P. en París.

Su causa tal vez no sea la de ellos. ¿Por qué es la suya?

J. G.- Si soy sincero, he de decir que lo que me afectó en primer lugar no fue su interés por recrear el mundo. Sin duda es algo que llegará y no soy insensible a ello, pero lo que me hizo sentirme cercano a ellos inmediatamente fue el odio que les inspira el mundo blanco, su interés por destruir una sociedad, por quebrarla. Interés que era el mío cuando yo era muy joven, pero yo no podía cambiar el mundo solo. No podía más que pervertirlo, corromperlo un poco. Lo que procuré hacer mediante una corrupción del lenguaje, es decir, en el interior de esa lengua francesa que aparenta ser tan noble, y que, por otra parte, tal vez lo sea; es algo que uno nunca sabe.

¿Se considera usted un revolucionario?

J. G.- Mi situación es la de un vagabundo, y no la de un revolucionario. ¿Cómo quiere usted que me defina a mí mismo? Y además las palabras con las que se me puede etiquetar no tienen ninguna importancia: ladrón, pederasta… ahora revolucionario. No, no me apetece decir que soy revolucionario.

¿Por qué ha decidido ayudar a los negros americanos, en lugar de, por ejemplo, a los trabajadores emigrantes en Francia?

J. G.- En el fondo, si he ayudado a los “Panteras”, es porque ellos me lo han pedido. Los trabajadores emigrantes no me han pedido nada. Y luego, los “Panteras” me han aceptado tal como soy. No se da un rígido moralismo entre ellos. Son militantes las veinticuatro horas del día. Todos los domingos, entre las cinco y las siete, los militantes dan clases de educación política. En ocasiones, también he asistido a clases de formación que tenían lugar en plena noche, fusil en mano. Las mujeres hacen el mismo trabajo que los hombres. Todas las casas de los “Panteras” se encuentran dentro de barrios negros y están vigiladas día y noche por guardias armados. Con todo, la policía siempre halla el medio de llevar a cabo redadas, a menudo con víctimas, bajo diversos pretextos, el más frecuente de los cuales es la droga. ¿Sabía usted que los miembros del B.P.P. no se ponen jamás al volante de un coche? Las infracciones al código de circulación, reales o inventadas, son una trampa en la que no quieren caer.
Las casas de los “Panteras” tienen las ventanas blindadas, las puertas forradas de sacos de arena, espejos en las escaleras para ver quién viene y alambradas para protegerse de las bombas lacrimógenas. Viven en medio del odio.

Y ellos, ¿no están llenos de odio?

J. G.- Por la forma represiva de la sociedad blanca, puedo decir que sí.

¿Cómo puede ser que acepten la colaboración con los blancos?

J. G.- No la aceptan sin condiciones. Establecen acuerdos para ciertas operaciones limitadas. Del mismo modo que las organizaciones blancas han establecido acuerdos con ellos, por ejemplo, para las manifestaciones de New Haven y de Washington.

¿Son partidarios de los “Black Studies”, de cultivar su negritud?

J. G.- Se han dado cuenta del peligro que podían acarrear los “Black Studies”. Al resituarse en un contexto africano, se aislaban de la tecnología de la que cada vez tienen más necesidad. Como todos los regímenes políticos han fracasado en darles una situación de igualdad con respecto a la de los blancos, han comprendido que no tenían más salida que el socialismo. Por eso su combate no es solamente antirracista; es un combate global que debería ser la causa de toda la gente de izquierdas en el mundo.
La izquierda americana tiene la posibilidad de no hacer gestos vacíos, sino actos plenos. En cierta manera, dispone de un campo de acción. Por ejemplo, el combate por la liberación de Bobby Seale, el apoyo al B.P.P. Los símbolos remiten a una acción que tiene lugar, no a una acción que será, pues toda acción que se lleva a cabo (hablo de acciones revolucionarias) no puede servirse en serio de ejemplos ya conocidos. De este modo, los actos revolucionarios tiene la frescura de un comienzo del mundo. Pero un gesto o un conjunto de gestos simbólicos son idealistas en el sentido de que colman a los hombres que los realizan o que adoptan el símbolo, les impide llevar a cabo actos reales, de poder irreversible. Creo que una actitud simbólica es, a la vez, la buena conciencia liberal y una situación que permite creer que se ha intentado todo por la revolución. Vale más realizar actos reales y aparentemente de poca envergadura que manifestaciones teatrales y vanas.

¿Qué actos reales realizaba usted en Estados Unidos?

J. G.- Iba de ciudad en ciudad, de universidad en universidad, al servicio del B.P.P. para hablar de Bobby Seale y de la ayuda al B.P.P. Tales conferencias tenían dos objetivos: popularizar el movimiento y recaudar dinero. He estado en el Massachussetts Institute of Technology, en Yale, en Columbia, en Los Ángeles, etc., las mayores universidades abrían así sus puertas al B.P.P.

¿Qué les decía a los estudiantes?

J. G.- Que eran unos gilipollas y que era preciso ayudar a Bobby Seale. Los “Panteras” también hablaban. Tanto tiempo como yo.

¿Qué decía usted a propósito de Bobby Seale?

J. G.- En el asunto Bobby Seale, en el proceso de Chicago, hay ocho acusados. De los ocho, siete, a fin de cuentas, han sido puestos en libertad bajo fianza. Pero no una fianza extravagante de 150000 dólares, absolutamente impagable, como se pide a los negros. Sólo uno de los acusados sigue en prisión y por un tiempo la izquierda norteamericana se desentiende y este hombre resulta, por casualidad, ser negro. Y presidente del B.P.P. Es Bobby Seale. Sé bien que está acusado de un asesinato cometido en Connecticut, pero sé también que estaba ausente de Connecticut cuando se cometió el asesinato, y también que el presidente de Yale, el Sr. Brewster, declaró que existían pocas probabilidades de que Bobby Seale fuese juzgado de forma regular. Guardar silencio sobre este asunto significa aceptar que un hombre sea culpable porque es negro. Al igual que en tiempos del asunto Dreyfus había un culpable: era el judío. En los Estados Unidos, hoy, es el negro. El paralelismo con el caso Dreyfus acaba ahí, pues debo reconocer que en los Estados Unidos no ha habido todavía ningún Clemenceau, ningún Jaurès, ni sobre todo, entre los intelectuales, ningún Zola para escribir “Yo acuso”. Un “Yo acuso” que condenaría a la magistratura de ese país y a la mayoría de los blancos, que sigue siendo racista.

¿Ha constatado sobre el terreno dicho racismo?

J. G.- Viviendo allí como un blanco entre los negros, lo he constatado cada día. Incluso en pequeños detalles. Subo, por ejemplo, a un avión. Al negro que está delante de mí se le ordena abrir la maleta. La maleta contiene tres camisas y dos pantalones. Se le deja entrar en el avión. A mí no se me pide nada. En el tribunal de New Haven me obligaron a sentarme entre los blancos, sin preguntarme mi opinión.
El racismo es algo que puede constatar usted misma. Fíjese en cómo se habla de los cuatro estudiantes asesinados en Kent. Titulares inmensos en la prensa. Un interés desorbitado. Algunos días más tarde, dos estudiantes son asesinados en Jackson (Mississippi). Se habla de ello en la última página de los periódicos. Una información entre otras. ¿Por qué? Los dos estudiantes eran negros.

¿Existe también un racismo negro?

J. G.- No. Puede existir [sic]. Si el racismo es el desprecio que se hace sufrir a los hombres para explotarlos mejor, hay que reconocer que la definición no puede aplicarse a los negros en relación con los blancos.

David Hilliard dice que los “Panteras” en prisión deben ser considerados como prisioneros de guerra. ¿Qué piensa usted?

Dudo en pronunciarme de manera definitiva, pero me parece que, en efecto, si se afronta la situación de los negros con respecto a los blancos como una situación de colonizados en el interior de una metrópolis, uno se ve obligado a decir que la metrópolis ha hecho varios prisioneros. Es preciso afrontar la lucha del B.P.P. en los Estados Unidos como una guerra contra los medios de represión.

¿Dicho combate incluye la violencia?

J. G.- La guerra no puede producirse más que en la violencia. Cuando los blancos predican la no-violencia a los negros, ¿son acaso conscientes de que hay una situación de violencia que no cesa de manifestarse desde siempre, desde los tiempos de los negreros? Esa masa de desprecio acumulado después de trescientos o cuatrocientos años, ¿no es violencia? ¿No se trata también de violencia cuando un blanco, para que se le conceda la libertad, debe pagar 10000 dólares, mientras que, por el mismo delito, a un negro se le piden de 100000 a 150000 dólares? Yo he visto en múltiples ocasiones que a los negros se les exigían 100000 dólares de rescate. No a los blancos. Predicar la no-violencia en tales casos es denegar a los negros los medios de defenderse. La actitud no violenta de los blancos es diletantismo moral. Nada más. Queda la cuestión de que violencia y no-violencia deben ser utilizadas, en mi opinión, de forma táctica.

¿Cuál es la ideología del B.P.P.?

J. G.- Ven en su combate un combate de clase. Su objetivo es una revolución de estilo marxista. Es lo que explica el vigor de la represión. La administración sabe bien que, tras los “Panteras negras”, ondea la bandera roja. Los “Panteras” podrían tener una audiencia tal vez más amplia en la comunidad negra, e incluso blanca, si aceptasen ser una suerte de Ejército de Salvación un poco politizado, pero sería en detrimento de sus objetivos deliberadamente revolucionarios. Para mí, es una razón para apoyarlos: conducen la lucha contra el imperialismo en el seno mismo del territorio americano.

¿Cómo se manifiesta la represión?

De una manera muy significativa. He anotado y contado todos los casos de represión entre los “Panteras” desde el 2 de mayo de 1967. Las cifras son elocuentes: del 2 de mayo de 1967 al 28 de septiembre de 1968, 55 procesos, 130 interrogatorios, 5 personas muertas. Y eso en diecisiete meses. De octubre de 1968 a diciembre de 1969, o sea en quince meses, he contado 373 procesos, 735 interrogatorios y 24 personas muertas. ¿Qué ha ocurrido entre estos dos períodos? La administración Nixon ha sustituido a la administración Johnson y, si echa las cuentas, verá que la represión se ha multiplicado aproximadamente por siete.
Quisiera hablarle del asunto de Baltimore porque es muy importante. En Baltimore, el 30 de abril, irrupción del FBI en la casa de los “Panteras”. Se detiene a diez personas y la policía afirma que habría ocho fugitivos. Pretexto: se ha descubierto, en octubre de 1969, el cadáver de un negro que habría sido torturado y cuya muerte se remontaría a julio de 1969. Los polis afirman que se trata de un informador asesinado por los “Panteras”. En realidad, no saben nada sobre Anderson, el muerto, pero quieren servirse de él como pretexto, encontrar una apariencia de justificación para sus arrestos. Pueden permitirse cualquier cosa con el pretexto de buscar a los ocho fugitivos… y atribuir el crimen a quien les apetezca.

¿La policía siente al menos la necesidad de justificarse?

J. G.- Sí, porque los “Panteras”, y en esto son hábiles, no se mantienen en la clandestinidad. Pueden verse sus fotos. Cogen el avión. Se muestran por todos lados. Son conocidos. Lo hacen como medida de precaución. Finalmente, la luz les protege mucho más que la clandestinidad. Es más fácil arrestar a un “sucio negro” anónimo que a un hombre responsable y conocido que tiene un cargo cuasi-oficial.

¿Se conceden títulos?

Si, hay ministros, responsables. Gobiernos regionales. Yo dependía del Ministro de Educación, Massaï Hewitt. Pero viajaba sobre todo con David Hilliard, que sustituye a Bobby Seale. Ahora la policía quiere arrestar a David Hilliard y a otro al que llaman D.C., que está escondido. Pusieron en marcha la operación de Baltimore y cursaron órdenes de detención el 30 de abril, que era la víspera del día en que David Hilliard debía hablar en New Haven. Quisieron intimidar a la población negra para que no se presentase en New Haven, pero hablamos al aire libre ante veinte mil personas. New Haven es el lugar en el que Bobby Seale está encarcelado. Si le hablo de esto, es porque los “Panteras” me han pedido que le dé la mayor publicidad al asunto de Baltimore. Ven en él una seria amenaza.

¿Acaso los “Panteras” se consideran guerrilleros?

J. G.- ¿Qué son los guerrilleros? No puedo servirme de palabras que han servido a otros. Puedo decir: son así, hacen esto.

¿Cómo consiguen dinero?

J. G.- El dinero procede, en primer lugar, del periódico semanal, a 25 centavos la unidad, que tiene una tirada de 150000 ejemplares. Los jóvenes negros lo venden por todos lados. Una parte de la población negra cotiza al B.P.P. Casi todas las formaciones de jazz entregan, cada mes, las taquillas de algunos de sus conciertos. También hay donativos.

¿Qué vienen de los negros o de los blancos?

J. G.- De ambos. He asistido, por ejemplo, a una reunión en casa de un escritor, en Hollywood, junto a Jane Fonda. Recaudaron una cantidad nada despreciable de dinero en muy poco tiempo.

En Nueva York, los “Panteras” tienen presencia en la St.-Mark Church. Se hacen representaciones teatrales en su beneficio. Son muy astutos para hacer que hablen de ellos…

J. G.- Son la prensa, la radio, la tele, etc. los que los convierten en vedettes. Ellos no lo buscan. Se transforman en vedettes cuando son arrestados… Por otro lado, la información está voluntariamente amañada, en la medida en que se tiende a mostrar al B.P.P. como un grupo folclórico, o bien como una asociación de malhechores. Nunca, desde luego, como un grupo revolucionario coherente.

¿Cuándo viajaba usted así, con los “Panteras”, se sentía “blanco”?

J. G.- No, a decir verdad; es muy curioso, yo no hacía diferencias.

¿Estaba, con todo, la barrera del lenguaje? ¿Usted no habla inglés?

J. G.- Sí, cierto, eso era lo más jodido. Aún más si se tiene en cuenta que los negros provienen casi todos del ghetto y que hablan un argot difícil de comprender, a veces incluso para los intérpretes blancos. Con David Hilliard, conseguía entenderme muy bien: nos escribíamos. Él no utilizaba palabras demasiado complicadas y yo podía leerle y escribirle.

¿Habría escrito usted Los Negros de la misma manera después de haber vivido lo que acaba de conocer?

J. G.- Si no le importa, no hablemos de mi teatro.

¿Ya no quiere escribir?

J. G.- Creo que Brecht no hizo nada por el comunismo, que la revolución no fue provocada por Las Bodas de Fígaro de Beaumarchais. Que cuanto más próxima está una obra de la perfección, más se encierra en sí misma. ¡Aún peor, suscita nostalgia!

Esta entrevista se publicó en el número 289 del Nouvel Observateur, fechado el 25 de mayo de 1970.

El PTS marcha contra la detenciones a los ferroviarios y denuncia que Garré ahora implica también a militantes de su partido


(PTS, 27/12/10) El Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) marchará mañana martes junto organizaciones sociales y políticas para exigir la libertad de los dos ferroviarios detenidos del PO, el cese de la persecución y criminalizacion a los luchadores.

 

El dirigente del PTS Christian Castillo y el referente de la Agrupación Bordo del Roca Flavio Bustillo denuncian que“es tal la payasada inventada por la ministra Garré que adjudica haber participado en los hechos a Carolina Torrilla del PTS y miembro de la Lista Bordó del Roca, que desde hace tiempo se encuentra con licencia médica por importantes problemas de salud. El ataque a nuestra compañera que fue candidata en la lista contra Pedraza y por ello tuvo litigios con los dirigentes de la UF, delata que detrás de las lista de implicados de la ministra esta la mafia de la UGOFE, Pedraza y su patota asesina”.

 

El PTS denuncia que “Garré que fue Vice ministra del interior de la Alianza en las represiones de De la Rúa, y Aníbal Fernández que fue un alto funcionario del gobierno de Eduardo Duhalde cuando la masacre de Puente Pueyrredón, es un cambalache que imputa a las mismas personas por un corte de vías en Avellaneda y al mismo tiempo por los incidentes en Constitución, mezclando a la izquierda con el burócrata derechista Luis Barrionuevo en una ‘Teoría de los Demonios’ que se unen para crear el ‘caos’ y ‘desestabilizar al gobierno’. A Garré le arman la inteligencia los asesinos de Mariano Ferreyra: la UGOFE, la Unión Ferroviaria y la Policía Federal que liberó la zona para que se perpetrara la masacre de Barracas el 20 de octubre”.

 

Repudiamos esta amalgama de mentes policíacas y anunciamos que iniciaremos acciones legales contra los ataques arteros a nuestra organización.

La marcha se realizará el martes a las 17 hs. desde Callao y Corrientes hasta la Plaza de Mayo.

Reflexiones sobre el alegato de Videla (o los boludos son seres siniestros)


El alegato del genocida Jorge Rafael Videla en el juicio que se le sigue en Córdoba, provoco la colérica reacción de Ernesto Sanz quien salió en defensa del “Chino” Balbin y la honorabilidad democrática de la Unión Cívica Radical. Cierto que lo que dijo Videla sobre Balbin (que le pidió en febrero del 76 a él mismo que diera un golpe. Para una versión sobre esa reunión ver acá: http://www.perfil.com/contenidos/2010/12/22/noticia_0025.html ) no sorprende más allá del dato anecdótico. El que fuera llamado como “el boludo del cuartel” (importante lección humana, cuidado con los boludos, no existe el boludo bueno, son los personajes más oscuros y siniestros puestos al frente del poder) sincero lo que era de público conocimiento: que la UCR y el viejo líder radical propugnaron la liquidación de la “guerrilla fabril”; que abogaron por el golpe militar con el que después colaboraron abiertamente prestándole cientos de intendentes, embajadores y funcionarios a la dictadura genocida (datos sobre la colaboración civil en la dictadura acá: http://www.cpdhcorrientes.com.ar/civiles.htm). Videla descargo de esa forma su queja contra los grupos políticos civiles que abogaron por la salida militar y que frente al derrumbe dictatorial hicieron de la fe democrática una falsa doctrina política. Desagradecido el genocida porque hay que reconocer que i hay dos fuerzas políticas que impulsaron la impunidad de los crímenes de la dictadura fueron la UCR y el PJ votando las leyes del perdón los primeros y otorgando el indulto a los genocidas los peronistas.

Pero Videla dijo más aún, afirmo que la guerra civil contra el “comunismo” comenzó en octubre de 1975, fecha en que el gobierno de Isabel, bajo la presidencia interina de Italo Luder (candidato presidencial del peronismo en 1983), se firmaron los decretos que ordenaban la aniquilación física de la guerrilla por parte de las FFAA. Es decir que “el boludo del cuartel” establece la legitimidad jurídica del genocidio en los decretos de un gobierno democrático burgués, en la salvaguarda de la Constitución frente a la amenaza subversiva. Para decirlo en las palabras de Karl Schmit una dictadura conservadora que suprime el orden constitucional para preservarlo, o como lo plantearía Giorgio Agamben una fuerza de no ley para preservar la ley. Es decir que los militares tomaron en sus manos la tarea que los partidos burgueses -en particular el peronismo- no pudieron resolver: liquidar la persistente insurgencia que la clase obrera y la juventud protagonizaron en Argentina a partir de mayo de 1969 que ponía en cuestión la dominación burguesa. En ese objetivo -con más o menos responsabilidades en el golpe de estado de marzo del 76- estaban coaligados los diferentes agrupamientos políticos, económicos y militares de la burguesía argentina. El golpe genocida no apunto contra el modelo de país, como sostienen los kirchneristas,  el modelo de Krieguer Vasena (impulsado por los liberales y el partido militar) que volteo el Cordobazo, fue  el modelo del Celestino Rodrigo (del gobierno peronista de Isabel) que volteo la huelga general de junio y julio del 75, que fue a su vez el modelo de Martinez de Hoz, que termino de llevar adelante el tandem Menem-Cavallo. El genocidio fue un operativo de clase dirigido contra la insurgencia proletaria que hacía imposible a la burguesía argentina el manejo de las fábricas y lograr una salida social regresiva a la crisis capitalista.

Por último, Videla afirma que los alumnos de Gramsci están en el poder (una discusión sobre el tema acá: http://www.pts.org.ar/spip.php?article15970). A reírse un poco. A lo sumo un ala del kirchnerismo puede reconocerse en el gramscismo desfigurado de don Palmiro Togliati y su idea de que la batalla cultural es impedir la revolución obrera y administrar el estado capitalista, en otra parte son ex setentistas que buscan reconstruir la llamada burguesía nacional subsidiando a los capitalistas con los dineros públicos y en su mayoría tránsfugas del PJ neoliberal, que se han reconvertido al credo nacional y popular y burócratas sindicales con los vicios de matonaje de ADN setentista cuando integraban los grupos para-policiales de la derecha peronista . El “boludo del cuartel” solo busca apoyarse en la polarización que la retrograda derecha argentina monta contra el gobierno K para mejorar sus performances en el 2011.

Lo cierto es que Videla deja una lección sobre el pasado y el futuro: orden democrático y orden a palos, son formas del orden capitalista contra la clase trabajadora y el pueblo pobre. Cierto, no son lo mismo y la defensa de las libertades democráticas, amenazadas por el discurso mano dura de la derecha xenofobica y la política de orden mano blanda del kirhcnerismo, es una cuestión fundamental para los trabajadores y el pueblo.

Celebramos la condena a cadena perpetua de Videla y Menéndez como una conquista de la movilización popular y democrática contra la impunidad. Exigimos el juicio y castigo de todos los genocidas y sus cómplices civiles.

Hoy somos todos inmigrantes sin techo


El jueves en la mañana, cuando tomaba la Costera para ir a La Plata escuche como unos policías federales se quejaban de los hechos de Soldati “son todos bolivianos que se vayan a reclamar a su país”, mientras el chofer le respondía “la culpa es de los DDHH”. Esta es la base en la que intenta calar el discurso xenófobo y racista de Maurizio Macri. Porque más allá de la oleada reformista y del nestórismo posmortem, hay un sustrato reaccionario, un partido social, que tuvo sus momentos de gloria en las marchas de Blumberg y el campo, pero que más allá de la polvareda reformista sigue existiendo y dando base a la derecha troglodita.

El asunto es que el giro a la derecha de la viuda CFK, su alianza institucionalista con los feudales de las provincias, la mazorca bonaerense, los empresarios y la burocracia sindical, su complicidad con Insfrán en los crímenes contra los hermanos qom en Formosa, el envió de la Federal a reprimir en Soldati donde el gobierno nacional es responsable por los crímenes contra el pueblo, tiene como consecuencia el “agrande” de la caterva de fachos que actúan  dentro del peronismo, la oposición y el aparato de estado.

El kirchnerismo que se declaro en guerra santa contra el avance de la derecha es una impostura. Históricamente el progresismo reformista le abrió la puerta a la derecha reaccionaria y conservadora, porque se apoya en la burguesía y por lo tanto es incapaz de apoyarse y alentar la movilización popular para derrotarla.

Hoy ha muerto un tercer ciudadano boliviano a manos de los “vecinos” de Soldati que actúan como bandas paramilitares al amparo del discurso xenófobo y racista de Mauricio Macri.

El cristinismo les abrió la puerta, los constructores inmobiliarios Shoklender y Hebe de Bonafini les dieron la excusa legal y el lenguaje rascista (“son trosko-narcos” al mejor estilo stalinista), la derecha troglodita aprovecha  las rendijas y se meten de lleno a marcar la cancha, fijar agenda, golpear.

Las organizaciones obreras combativas, los movimientos de DDHH no cooptados, el movimiento estudiantil y la izquierda revolucionaria tienen que plantarse  junto al pueblo pobre por su derecho al techo y defendiéndolos en la lucha política y callejera contra la reacción xenófoba y la represión estatal.

Hoy somos todos inmigrantes sin techo.

Si tocan a uno nos tocan a todos.