Elogio -y critica- de la Declaración programatica del Frente de Izquierda y los Trabajadores.


La declaración programática del Frente de Izquierda y de los Trabajadores constituye un paso adelante en la conformación política frentista y en la delimitación política contra el kirchnerismo y las variantes patronales, de la izquierda revolucionaria y la vanguardia obrera y juvenil.

Ofrece una alternativa de clase estructurada alrededor de la lucha de clases contra el régimen político y social del capitalismo, la solidaridad internacionalista con las rebeliones obreras y populares en el mundo y la ruptura con los políticos capitalistas y la lucha por un gobierno de los trabajadores. Es una base electoral clara para disputar el voto popular y la organización política del activismo en comités de base del Frente de Izquierda.

En este sentido hay que decir claramente: ¡Viva la declaración programática del Frente de Izquierda y de los Trabajadores!

Los puntos en común constituyen la base común del frente único de las organizaciones políticas frentistas y como tal una doble opción, un camino a profundizar o una limitación importante para la lucha por la organización política independiente de la vanguardia obrera y la militancia revolucionaria. Me voy a limitar a señalar algunas ausencias y diferencias en las consignas alcanzadas. Obviamente expresa la distancia real en las posiciones programáticas y estratégicas entre PO, IS y el PTS. Llama la atención sin embargo, la actitud de los compañeros del PO, en poner limitaciones al acuerdo teniendo en cuenta que esta fuerza se caracteriza por decir que el programa lo es todo. Pero a la hora de discutir un programa común entre trotskistas, intenta reducirlo a una base minima de acuerdos. Obviamente la critica de la declaración no la hago desde una posición neutral sino defendiendo los postulados programáticos y estratégicos del PTS que no me cabe duda son los más correctos para enfrentar las tareas políticas del frente de Izquierda y de la lucha de clases. Pero sí es una critica que representa mi opinión individual, como militante trotskista, de partido, y no necesariamente una posición del partido.

 

El programa frentista señala correctamente un aspecto democrático fundamental, la lucha contra las persecuciones judiciales a los luchadores y delegados de base y por la libertad de Martino y los presos políticos del régimen, denuncia el carácter de garante de la impunidad del kirhcnerismo y plantea la lucha contra el gatillo fácil y la represión social. Agita correctamente el castigo de la burocracia sindical asesina del camarada Mariano Ferreyra. No es un tema menor. La puja de las fracciones burguesas y los intereses del gran capital empujan a un aumento de la represión y el control social. Un elemento “bonpartista” del kirchnerismo es el disciplinamiento de la clase trabajadora mediante la judicialización, la represión allí donde puede y el impulso a las patotas “privadas” de la burocracia sindical. Sin embargo el Frente de Izquierda no propone en sus consignas el la lucha por la defensa y ampliación de las libertades democráticas populares, la defensa del derecho irrestricto a la protesta, de los piquetes y el derecho de huelga, amenazados por la criminalización de la protesta social. No opone a la mano dura del sciolismo y la derecha en el tema de la seguridad, la lucha contra toda legislación represiva, por la defensa y ampliación de los derechos y garantías individuales -sobre todo en la juventud-, no opone al plan de limpieza y reforma de la policía mediante el supuesto gobierno civil de las fuerzas represivas, la disolución de los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad y su reemplazo por una milicia obrera y popular como fuerza de autodefensa frente a la represión y las patotas y de cuidado de la vida del pueblo pobre y trabajador. En este aspecto no se pronuncia tampoco contra la política de reconstrucción de las FFAA. No es un tema menor. Para Engels las fuerzas policiales y militares y todas las instituciones penales constituian la base ultima sobre la que se asentaba el estado capitalista. Para Lenin , el armamento general de todo el pueblo era la única garantía democrática para las masas oprimidas.

El frente de izquierda tampoco se pronuncia por un punto esencial de la disputa capitalista y uno de los puntos de polarización entre el kirhcnerismo y la oposición política-mediatica, la ley de Medios. No hace una denuncia de las posiciones encontradas de las fracciones burguesas como distintas formas regimentación estatal y privada de la libertad de prensa, no opone a la libertad de empresa y la pelea de las corporaciones mediáticas capitalistas, la irrestricta defensa de la libertad de la prensa obrera y socialista, la exigencia de papel, espacios en los medios audiovisuales y radiales y de todas las opiniones políticas. No exige la expropiación de Papel Prensa bajo control de los trabajadores.

El programa del frente de izquierda carece de otra delimitación importante en el seno del movimiento obrero y no denuncia el papel paralizante de la CTA y la política criminal de sus dos direcciones -kirchneristas y degenaristas- como correa de transmisión de la política burguesa en la clase obrera. Si bien plantea la independencia política de las organizaciones obreras y la democracia sindical y la expulsión de la burocracia de los sindicatos. Aunque sintetiza correctamente en la lucha por la legalización del sindicato del Subte la defensa de las organizaciones de base y los delegados combativos, no plantea una metodología, el de recuperación de la unidad obrera por la base, de la incorporación sin condiciones de los trabajadores tercerizados y precarizados con representación propia en las organizaciones obreras en todos los niveles, la reorganización por abajo de los trabajadores, la recuperación de las comisiones internas y cuerpos de delegados, el del impulso de la autoorganización y la democracia obrera en los lugares de trabajo. El programa se limita a exigir la ruptura de la alianza estratégica de la CGT con el gobierno y el pedido de un plan de lucha consultado con las bases. No plantea siquiera la consigna de un congreso de delgados de base de toda la clase obrera para imponerlo. Como así tampoco impulsa programaticamente la lucha por una dirección clasista del sindicalismo de base y las organizaciones combativas de los trabajadores.

Por ultimo, y en el mismo sentido que el punto anterior, la consigna de poder del frente, que se vuelve esencial en el marco de crisis capitalista internacional y resurgimiento de las rebeliones obreras y populares que la crisis provoca, la consigna de gobierno de los trabajadores, no se formula en oposición a la democracia para ricos y el estado de los patrones, no establece la idea de un estado de los consejos obreros y del pueblo pobre, tal como aconsejaba Lenin en “El estado y la revolución”. No permite por lo tanto una clarificación profunda de la actividad de la vanguardia obrera que se organiza en la lucha de clases como productora de organizaciones capaces de sintetizar el frente único de las masas en lucha capaces de encarnar un poder alternativo, base del poder de los trabajadores y el pueblo pobre.

la discusión de la difusión del programa acordado -y de las diferencias y concepciones enfrentadas- tiene que ser parte de la viva discusión de una campaña militante de los comités de apoyo del Frente de Izquierda.

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