La crisis de las variantes patronales y la fuerza del Frente de Izquierda (Ruth Werner y Facundo Aguirre. LVO 431)


Por primera vez en la historia de Neuquén, un diputado trabajador y clasista ocupará una banca en la legislatura provincial. En la provincia de Teresa Rodríguez, del maestro Carlos Fuentealba, en la tierra de Zanon bajo gestión de los trabajadores, una voz obrera se hará sentir en el parlamento. El Frente de Izquierda tiene su primera banca, una banca de lucha, independiente del gobierno nacional y provincial y de todas las variantes patronales y de centroizquierda. En las elecciones del 12 de junio pasado, el Frente presentó a los históricos dirigentes obreros ceramistas de Zanon, Alejandro López (de la Agrupación Marrón, independiente) y Raúl Godoy (de la Agrupación Marrón y dirigente del PTS) como primero y segundo candidatos en la lista de diputados provinciales, y a las luchadoras docentes Patricia Jure (PO) y Graciela Frañol (PTS) como candidatas a gobernadora y vice. Alejandro López, diputado electo, rotará en el cargo con Raúl Godoy, Angélica Lagunas (IS) y Gabriela Suppicich (PO). Los dirigentes ceramistas se comprometieron a seguir cobrando lo mismo que en su puesto de trabajo cuando asuman la banca y destinarán el resto de la dieta a un fondo para apoyar las luchas de los trabajadores. Esta medida remite a las tradiciones revolucionarias del movimiento obrero internacional. Fue la Comuna de París de 1871, el primer gobierno obrero de la historia, la que decretó que los funcionarios públicos debían ganar lo mismo que los obreros. Esta resolución muestra que los trabajadores son las únicas manos honestas dispuestas a llevar adelante una práctica política opuesta por el vértice a la de la casta de políticos privilegiados que gobiernan para los explotadores y la entrega del país. El Sindicato Ceramista de Neuquén se mantuvo en el campo de la lucha de clases y de la organización independiente de la vanguardia obrera y popular. Un camino opuesto al que siguieron los movimientos sociales y de derechos humanos que sucumbieron a los mecanismos de cooptación y corrupción del gobierno nacional. Como muestra en estos días el escándalo Schoklender, la práctica de los movimientos que se sumaron al proyecto K está profundamente condicionada por el financiamiento estatal. Crisis política La acusación de “lavado de dinero” y “malversación de fondos” contra los Schoklender ha desatado una crisis política en el gobierno nacional. Está aún por verse su alcance, pero por más que el inefable juez Oyarbide “haga maravillas” para evitar poner en evidencia a los funcionarios K y a las mismas Madres, ya está quedando al desnudo la putrefacción de un régimen capaz de ganar voluntades políticas a cambio de millones de pesos del dinero público. Con el kirchnerismo, la Asociación Madres de Plaza de Mayo pasó de ser una de las organizaciones de derechos humanos más intransigentes contra la impunidad a sembrar dudas frente a la desaparición de Julio López en 2006, y callarse la boca ante la del joven Luciano Arruga a manos de la Bonaerense (ver nota en página 7). Para agravar el cuadro, en el INADI estalló otro escándalo de denuncia de corrupción, aquí entre su ex presidente Claudio Morgado y su ex vicepresidenta María Rachid (ver nota en página 6). La crisis política desatada en el kirchnerismo es grave por varias razones. En primer lugar porque en el centro del escándalo se halla la Asociación Madres de Plaza de Mayo, la principal organización utilizada por Néstor Kirchner para legitimarse como el “gobierno de los derechos humanos” y captar simpatías “por izquierda”. En segundo lugar, porque la crisis golpea en el riñón del partido “estrictamente K”, lo que se agrega a la lucha de camarillas que expresan las tensiones entre Scioli y Cristina por el armado de las listas del PJ bonaerense, y el enfrentamiento persistente con Hugo Moyano de la CGT, cada uno con juego propio dentro del Frente para la Victoria. Ante este escenario el empresariado se divide entre el apoyo al gobierno (De Mendiguren de la UIA), y el juego a dos puntas de los sectores patronales opositores liderados por el Grupo Clarín y la AEA, que apoyan alternativamente a la alianza Alfonsín-De Narváez sin dejar de fogonear en el oficialismo a sectores más conservadores como el de Scioli. Alianzas conservadoras El progresismo -en la versión “nacional y popular K” de Sabbatella, o en la variante “sojera” de Proyecto Sur- ha entrado en una debacle. Los primeros tuvieron que limitar su colectora a la fórmula de gobernador y debieron integrarse a las listas de diputados del Frente para la Victoria de la provincia de Buenos Aires para recibir la bendición oficial. Por su parte, Proyecto Sur acaba de anotar una alianza propia sin cerrar un acuerdo con el Frente Amplio Progresista. La crisis se desató porque el espacio de Solanas fue ninguneado por Binner, el GEN y el juecismo en la conformación de las listas. La nota la dio Víctor De Gennaro, un viejo aliado de Proyecto Sur, que quedó del lado del gobernador santafesino y es candidateado por Margarita Stolbizer para ser diputado por la provincia de Buenos Aires. El Frente Amplio Progresista consagra el fracaso de Proyecto Sur y la izquierda sojera del MST y el PCR, que impulsaron una alianza conservadora que terminó dándoles la espalda. La fórmula del Frente Amplio está integrada por Hermes Binner y Norma Morandini del Partido Nuevo de Luis Juez. Claramente representa a quienes durante el lockout agrario se ubicaron en la tribuna de los ruralistas. Binner es un ferviente partidario de reducir las retenciones a las exportaciones agrarias, como pide la Mesa de Enlace. Su vice es una periodista afín a Clarín, que aboga porque se le restituya al Nunca Más su antiguo prólogo escrito por Ernesto Sábato, que sostiene como doctrina de Estado la teoría de los dos demonios. Allí se iguala la violencia popular de los ‘70 con el terrorismo de Estado (ver proyecto en normamorandini.com.ar). Por su parte, Luis Juez acaba de declarar que piensa hacer un gobierno de recorte del gasto público y dejar el manejo del Banco de Córdoba en manos de Jorge Valinotto, presidente de la Asociación de Empresarios de la Región del Centro de Argentina y ex funcionario, en la misma entidad, del radical neoliberal y represor de trabajadores Ramón Mestre. Frente de Izquierda contra el gobierno y las patronales La conquista de una banca para los trabajadores en Neuquén es una inspiración para los luchadores y para la campaña del Frente de Izquierda. Los maestros y petroleros de Santa Cruz protagonizan una encarnizada pelea contra el gobernador kirchnerista. Los jóvenes de la Cámpora, impulsados por el empresario K Rudy Ulloa, tomaron, al mejor estilo Pedraza, la sede de ADOSAC para quebrar la huelga docente, mientras la Gendarmería se mantiene en reserva para proteger a las petroleras de los piquetes. Los luchadores de Santa Cruz tienen en el Frente de Izquierda una herramienta política a su disposición para denunciar los atropellos del gobierno kirchnerista, de las patronales, para impulsar la solidaridad y extender la lucha. La gran elección del Frente en Neuquén muestra que su fuerza radica en la unidad entre la vanguardia obrera y popular y la pelea por la independencia política de los trabajadores. Llamamos a seguir impulsando la campaña militante para extender el Frente en todo el país.

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