Que no silencien a la única alternativa frente a la crisis capitalista (LVO 439)


La baja de la calificación de Standard & Poors a la deuda de EE.UU. dejó en claro la precariedad del acuerdo alcanzado entre demócratas y republicanos en el Congreso de EE.UU., amén de la propia debilidad en que está sumido el gobierno de Obama, y precipitó la caída de las bolsas en todo el mundo (ver págs. centrales). La caída se acentuó por la propia revisión a la baja de los datos del crecimiento norteamericano.

El escenario mundial está signado por la desconfianza del capital financiero internacional hacia los mismos Estados capitalistas que sólo 3 años atrás habían salvado a los banqueros. Ahora la opinión de una calificadora de riesgo de dudosa credibilidad y prestigio, representante de las grandes finanzas, vale más que la del Estado que se jacta de ser el más poderoso del planeta. Mientras los operadores de las bolsas se tomaban abrumados sus cabezas, la postal de la foto se completaba con las imágenes de distintos barrios de Londres y otras ciudades de Inglaterra, incendiados por miles de jóvenes para quienes el capitalismo no tiene otro futuro que ofrecer más que miseria. Esos jóvenes que no viven en la city decidieron protagonizar una revuelta espontánea que descarga su ira contra los ricos. La única respuesta que ofrece el gobierno de David Cameron, súbdito de los grandes empresarios y banqueros, es la de la represión y sumarse a los planes de ajuste que en Europa aplican los distintos gobiernos capitalistas para salvar a su clase de la debacle.

En nuestro país la única voz que se alzó advirtiendo sobre las consecuencias de la crisis mundial para la clase obrera y los pueblos oprimidos fue la del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. En su declaración programática alertábamos: “la crisis capitalista internacional recorre su cuarto año, incrementando la miseria de las masas en amplias regiones del planeta. En Europa, varios países se encuentran al borde del default. La situación no es mejor para EE.UU., donde la crisis económica sacude sus propias entrañas, y sufre una crisis política y militar en Irak y Afganistán, siendo blanco, además, de la revolución árabe al enfrentar ésta a dictadores pro-imperialistas. La política del imperialismo y sus gobiernos está dirigida para que esa crisis sea descargada sobre los trabajadores y pueblos del mundo”. Con los nuevos acontecimientos, la consigna “que la crisis la paguen los capitalistas” cobra aún más importancia: “La etapa abierta a nivel mundial por la crisis capitalista no admite medias tintas. Exige una respuesta revolucionaria de la clase trabajadora. Llamamos a que esta crisis la paguen el imperialismo, las multinacionales, banqueros y capitalistas. ¡Fuera el ajuste del FMI en Europa! ¡Apoyo a todos los reclamos obreros y populares!”

¿Desacople?

En Argentina la baja de 10% del Merval, el pasado lunes 8, con la Bolsa porteña a punto de interrumpir su cotización, fue la manera espectacular con que la crisis mundial vino a echar un baldazo de agua fría a la teoría del “desacople” que predican los kirchneristas en boca del ministro de Economía, Amado Boudou (ver págs. centrales). Los políticos patronales se dividen entre quienes se lamentan porque Argentina “está desaparecida del mundo” y quienes desde el gobierno sostienen que el país está “blindado” y que la crisis es una oportunidad para avanzar en la “integración” sudamericana. Ambas posiciones chocarán, más tarde o más temprano, con la inevitable realidad de que toda crisis de la magnitud que tiene la actual, alienta el proteccionismo de los Estados para defender a sus propias burguesías, las tendencias a un aumento de la expoliación imperialista y la competencia intercapitalista de manera virulenta. Basta pensar en las consecuencias que tendría para la región una quiebra de la banca europea, un freno de la economía china, o una recesión en Brasil para que el optimismo de los kirchneristas se trastoque en preocupación. Es difícil predecir cuáles serán los ritmos, cuándo impactará la crisis capitalista en nuestro país, cuánto tardará en afectar al llamado “modelo” K. Pero ya tenemos el antecedente de 2009, cuando la burguesía argentina respondió a un escenario tormentoso a nivel mundial con el aumento de las suspensiones en las fábricas y los despidos de contratados en las automotrices. Un pequeño ejemplo de que para las patronales la salida a la crisis pasa porque la paguemos los trabajadores.

El escenario electoral y el levantamiento de Ledesma

Los vientos de la crisis mundial parecen ajenos a la realización de las Primarias del 14 de agosto. Las victorias del kirchnerismo en Catamarca, del MPN en Neuquén, del macrismo en la Capital, la importante elección de Miguel Del Sel en Santa Fe y el reciente triunfo de José De la Sota en Córdoba (ver pág. 5) tiñen el mapa político electoral de un variado voto conservador. El escenario nacional está dominado por una contienda electoral que se desarrolla en medio de una situación de conformismo social. Pero los resultados electorales no constituyen el único dato de la realidad. En los extremos del país, como en el norte, en Jujuy, en Tucumán, en Formosa, han emergido desde la pueblada de Ledesma las ocupaciones de tierra donde se exige un lugar digno donde vivir. Los protagonistas son trabajadores rurales de los ingenios, trabajadores precarizados municipales y estatales como porteras de las escuelas, los sectores más explotados de la clase obrera jujeña, que rompen con su rebelión la legalidad burguesa y atacan el principio “sagrado” de la propiedad privada capitalista, dejando su sangre en el enfrentamiento. La pueblada de Ledesma deja tres importantes enseñanzas. La primera es que expresa una emergencia subversiva de los más explotados que poco han logrado con el “nunca menos” de un “modelo” que los deja afuera en sus derechos más elementales. La segunda es que el gobierno “nacional y popular” ha sido incapaz de resolver en estos años de crecimiento problemas estructurales acuciantes como el de la tierra, la vivienda y la precarización laboral. ¿Qué les puede esperar a los trabajadores y sectores populares cuando el huracán de la crisis impacte de frente en la Argentina? Hoy más del 40% de los trabajadores está en negro y la cifra trepa al 53% cuando incluimos a los precarizados. En todo el país son más de 15 millones quienes carecen de vivienda digna, debiendo vivir hacinados en ranchos miserables, en villas de emergencia, o pagando alquileres exorbitantes, siendo rehenes de los especuladores inmobiliarios. La tercera enseñanza es que las luchas que vendrán en el próximo período serán duras y veremos violentos combates cuando los efectos de la crisis mundial obliguen a las patronales y a los trabajadores a choques abiertos por ver quién paga la crisis.

Izquierda y crisis capitalista

El PTS y el Frente de Izquierda, como hemos venido mostrando desde este periódico, tiene el enorme orgullo de haber hecho una extraordinaria campaña militante para las primarias del 14 de agosto, tal como reflejan las columnas de los compañeros Christian Castillo, Juan Carlos Giordano y Jorge Altamira (ver pág. 3). La campaña mostró la fuerza y creatividad de una militancia que ha comprendido el significado del intento proscriptivo y se lanzó a ganar las calles con pintadas, proyecciones en las fábricas y universidades y presencia en lugares públicos; y a explicar desde la propaganda radial y televisiva en sus spots que se busca silenciar a la izquierda, la única fuerza que plantea una alternativa frente a la crisis capitalista, que levanta un programa que atenta contra los beneficios de los que viven a costa del sudor de los explotados y plantea como salida el gobierno de los trabajadores.

Fue un gran combate contra la reforma política proscriptiva cuyo objetivo es lograr un régimen más estable y preparar las condiciones para golpear con dureza frente a un escenario más convulsivo. Hemos dado una gran batalla que logró conquistar las simpatías y despertar el apoyo democrático de un sector de los trabajadores, de la juventud, de los artistas y de la intelectualidad.

Desde el PTS decimos que esa misma creatividad y energía la vamos a seguir poniendo al servicio de continuar con la construcción de una izquierda revolucionaria con voluntad y vocación de vencer, entre los trabajadores y la juventud combativa, una fuerza militante que se prepara para influir decisivamente en los próximos actos de la lucha de clases y contra cualquier intento de los capitalistas de descargar la crisis sobre las espaldas del pueblo pobre y trabajador.

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