Revelan atrocidades durante ensayos médicos de EE.UU. en Guatemala


Una comisión investigadora norteamericana reveló nuevos y espeluznantes detalles del experimento médico de Estados Unidos realizado en Guatemala en la década de 1940, como la decisión de volver a infectar a una mujer agonizante en un estudio sobre la sífilis.

El experimento es ya considerado como uno de los episodios más sombríos de la investigación médica en la historia de Estados Unidos, pero los miembros del grupo afirman que la nueva información indica que los investigadores tuvieron una insólita actitud inmoral, incluso si el hecho fuera puesto en el contexto histórico de otra época.

“Los investigadores colocaron en primer lugar sus propios avances médicos y en un distante segundo lugar al decoro humano”, dijo Anita Allen, integrante de la Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética.

Entre 1946 y 1948, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos y la Oficina Sanitaria Panamericana trabajaron con varios organismos del gobierno guatemalteco para realizar el estudio médico, pagado por el gobierno estadounidense, que implicaba la exposición deliberada de cientos de personas a enfermedades de transmisión sexual.

Los científicos intentaban determinar si la penicilina, entonces relativamente nueva, podía evitar la infección en las 1300 personas expuestas a sífilis, gonorrea y chancroide. Entre los inoculados con sífilis había soldados, prostitutas, prisioneros y enfermos mentales.

La comisión reveló que sólo unos 700 de los infectados recibieron algún tratamiento. También, que 83 personas murieron, aunque se desconoce si los decesos fueron debidos directamente a los experimentos.

La investigación no produjo ninguna información médica útil, según algunos especialistas. Por varias décadas fue ocultada, hasta que fue denunciada el año pasado debido a que una historiadora médica del Colegio Wellsley descubrió expedientes entre unos documentos del médico John Cutler, quien dirigió el experimento.

La comisión de bioética reveló que algunos de los estudios eran más espantosos de lo que inicialmente se supo. Por ejemplo, siete mujeres con epilepsia, que estaban alojadas en el Asilo de Alienados de Guatemala, fueron inyectadas con sífilis abajo de la nuca, lo cual además es un procedimiento riesgoso. Los investigadores creían que la nueva infección podría de alguna manera curarles la epilepsia. Cada una de las mujeres se enfermó de meningitis bacteriana, posiblemente por el uso de material sin esterilizar, pero fueron tratadas.

Quizá los detalles más perturbadores se refieren a una paciente femenina de sífilis con una enfermedad terminal, no revelada. Los investigadores, interesados en ver el impacto de una nueva infección, le inocularon gonorrea en los ojos y en otras partes. Murió seis meses después. La médica Amy Gutmann, directora de la comisión, describió el caso como “escalofriantemente atroz”.

Durante ese tiempo, otros investigadores utilizaban también a personas como ratones de laboratorio, en algunos casos infectándolas con enfermedades..

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