Ragendorfer: “Plantar testigos y encarcelar una banda es de manual para la Bonaerense” (Perfil.com)


El periodista Ricardo Ragendorfer analizó el caso Candela. |

El caso de Candela Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada se convirtió en causa nacional.La presión de la opinión pública, más los pedidos de justicia inmediata por parte de la sociedad hicieron que la policía Bonaerense actúe con rapidez. Pero el interrogante vuelve a ser cuán efectiva fue la investigación judicial y el accionar de las fuerzas policiales. Para Ricardo Ragendorfer, periodista especializado en la policía de Buenos Aires, hay varias dudas sobre las versiones oficiales.

“Es evidente que desde el comienzo mismo del caso los investigadores tenían la certeza de que se trataba de un secuestro extorisvo”, dijo a Perfil.com el autor de La Bonaerense, sobre la corrupción de la policía provincial en los ’90.
Ragendorfer opinó que “se desprende del hecho que después de la detención de (Hugo) Bermúdez y con el propósito de instalar en la opinión pública su responsabilidad en el hecho, se exhumó del secreto que hubo una llamada telefónica entre su celular y el celular con el cual el 23 de agosto se efectuó llamó a la casa de Candela en donde sus secuestradores le ofrecieron a la madre la prueba de vida, en consecuencia, desde ese mismo monento la policía sabía de que se trataba”

Perfil.com: – ¿Porqué no se dio a conocer esa llamada en ese momento?

Ragendorfer: – Se puede decir que no quisieron malograr la investigación que estaban haciendo. Pero ese marco usaron 1600 policías para allanar prostíbulos, armaron un tinglado mediático propio de la búsqueda de una persona perdida.

– Usted en 360TV habló con el fiscal general de Morón, Federico Nievas Woodgate quien le dijo que el fiscal Marcelo Tavolaro nunca escuchó la grabación de la amenaza

– Yo le pregunté si los investigadores o fiscales rastrearon esa llamada que se dio cuando la nena aún estaba con vida. “El fiscal se enteró por televisión”, me dijo. En ese momento mi hipótesis era que estaban haciendo con los secuestradores una negociación paralela. Ellos (por la policía) pensaban que tenían una operación controlada.

– Y ahí comenzaron las detenciones.

– Primero se habló de un ADN lo cual es muy incierto. Yo no tengo medios ni recursos informativos o químicos para cotejar ese ADN, que nunca se mostró por otra parte. Me da la impresión de que hubo muy poco tiempo entre el hallazgo del cuerpo de la nena y el cotejo de ADN. Por otro lado hasta cuando se allanó por primera vez la casa se dijo que el arroz con pollo que estaba en la mesa era el mismo que el del estómago de la nena, cuando los análisis esos no se habían realizado.
Yo no descarto que los detenidos tengan que ver con el caso pero da la impresión que todo el conocimiento que tenían de estas personas no fue fruto de una investigación normal, sino una negociación por debajo de las cuerdas con ellos mismos. En consecuencia tenían que contrsuitr un andamiaje como para mostrar ante la opinión pública que tenían pruebas. Fue extraño que justo aparezca el testigo de identidad reservada. Se convirtió en horas en un personaje público.

– ¿Qué entidad se le puede dar a un testigo de esas características?

– Ninguno, pero uno se pregunta como aparece. Dio la impresión de que fue plantado por la policía.

– ¿Hay conexiones policiales en el caso?

– Yo no creo que haya policías implicados con el secuestro de la nena. Es indudable que entre los delitos que tiene la policía están la droga y los piratas del asfalto, lo cual no dice que apañen a uno de sus socios. Eso igualmente revela el conocimiento de quien es quien. La delincuencia tiene relación con la policía entonces se hizo una investigacion en el cual se usó ese vínculo secreto. Los uniformados conocían a todos estos tipos. El problema es como transformar el modo en que llegaron a la conclusión de todo esto que fue a través de esa relación secreta de la policía con ellos, para hacer que sea una investigacion real y creíble.

– ¿Cree que lo lograron?

– La investigación tiene puntos obscuros pero puede darse que esta gente sea inocente, como puede darse que estén implicados con el hecho. Si no tienen nada que ver sería escándaloso. Pero la plantación de testigos y meter una banda es casi de manual para la Bonaerense.

Cómplices involuntarios. Ni bien Carola Labrador salió a exigir la liberación de su hija, los medios de comunicación transformaron el hecho en una causa nacional. Los diarios, radios, televisión y Internet y redes sociales pidieron su aparción con vida. La Red Solidaria inclusive realizó “48 horas por Candela” donde famosos recibían datos por teléfono. La movida mediática duró hasta que la nena apareció muerta. Para Ragendorfer, los medios “fueron parte de la estrategia policial”

“Más allá del instinto periodístico de vampirizar una historia, fueron usados por la cana. Hicieron más de lo que la policía les pedía. Les tiraban migajas y esas eran convertidas en exclusivas. Pero una exclusiva que duraba 15 minutos”, señaló el periodista. “El climax de eso fue el call center de la Red Solidaria. Pero eso terminó ejerciendo presión sobre la familia y la propia investigación y, lo más terrible, los secuestradores. Acá la prensa fue una parte vergonzosa”

(*) de la redacción de Perfil.com.

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