La izquierda independiente carece de independencia (LVO 472)


La expropiación del 51% del paquete accionario de YPF, dio lugar a que la autodenominada “izquierda independiente” nucleada en la COMPA (donde se destacan el Frente Popular Darío Santillan y La Mella) se pronuncie en apoyo a la medida del gobierno por considerar que “La decisión del gobierno de Cristina de hacerse cargo del 51% de las acciones de Repsol-YPF resulta imprescindible para comenzar a revertir la entrega de YPF a capitales privados transnacionales (…) Ante este escenario, valoramos como un hecho positivo la recuperación del 51% de la empresa.”, (declaración pública de la COMPA).

Como se puede observar la “izquierda independiente” sostiene que la expropiación no sólo es un paso adelante sino también una condición para seguir avanzando en la recuperación de porciones de soberanía. Teniendo en cuenta que en toda la declaración la crítica al gobierno kirchnerista esta subordinada al apoyo a la medida, debemos concluir que consideran que es el mismo gobierno de CFK el instrumento útil para recuperar la “soberanía popular” (para usar el lenguaje de los compañeros). Para la COMPA “existen distintas referencias en América Latina, siendo la más importante de ellas la empresa PDVSA en Venezuela, que fue expropiada en un 100% por el gobierno bolivariano. Queda además pendiente resolver qué ocurrirá con casi el 70% del mercadopetrolero, hoy controlado por otras empresas”. Es decir que la “izquierda independiente” no sólo carece de independencia del gobierno burgués, que para ellos debería orientar al Estado capitalista a luchar contra los monopolios, sino que además carece de independencia del propio Estado burgués al que exalta como instrumento de gestión y de conquista de la soberanía popular. La COMPA espera que el kirchnerismo lleve adelante el programa “nacionalista burgués” de Chávez en Venezuela (o el de Evo Morales en Bolivia que al día de hoy reprime a los sindicatos movilizados). Este programa no fue otra cosa que el del salvataje del poder político y social de la burguesía y los terratenientes, regimentando al movimiento obrero, campesino y popular, apoyándose en las FFAA y utilizando en su auxilio el apoyo de cierta parte de la izquierda mundial que repite su retórica del socialismo del siglo XXI.

Los compañeros de la COMPA podrán decirnos que su declaración sostiene que “es fundamental abordar una perspectiva de avance en la construcción de soberanía popular, que incluye la recuperación y defensa del conjunto de nuestros bienes estratégicos, una proyección que enfrente el saqueo y la devastación social, económica y ambiental a partir de la movilización y la lucha y que nos permita ir por una YPF 100% pública con control popular”. Pero al carecer de independencia con respecto al gobierno, el planteo queda como un llamado a movilizarse para empujar al kirchnerismo más allá: “el debate y la movilización por un proyecto nacional y latinoamericano de soberanía energética -facilitados por el decreto presidencial- están abiertos y dependerán de la intervención popular.”. Lejos de proponer una política antiimperialista y de lucha de clases contra la burguesía nacional y sus representantes políticos, que son los responsables del sometimiento del país al imperialismo, la COMPA espera forzar al kirhcnerismo a que se transforme en la reencarnación del nacionalismo burgués. Olvidan que las fuerzas que lo representaron al nacionalismo burgués, como el peronismo, mostraron su fracaso en los ‘70 cuando se proponían como movimiento emancipador y posteriormente han sido responsables del neoliberalismo en los ‘90, no sólo en Argentina sino en toda América Latina. Apostar a su reconfiguración es apostar a la derrota de la nación oprimida. (Difícil conciliar estas posiciones de la COMPA con el discurso de algunos de sus componentes con respecto a que hay que hacer el socialismo desde abajo).

La posición del PTS y el FIT, en oposición a la de la COMPA, se ubica claramente desde la defensa de la independencia política de la clase obrera y el pueblo pobre, como condición indispensable para llevar adelante cualquier causa nacional. Denunciamos al gobierno burgués de CFK que aprovecha su enfrentamiento con Repsol para consolidar su proyecto bonapartista, reacondicionar sus alianzas internas con la burguesía y el imperialismo (buscando el apoyo del imperialismo yanqui en primer lugar) y suprimir la lucha de clases mediante la idea del Estado burgués como representante del interés nacional común.

Por ultimo, la COMPA plantea el “control popular” de YPF, en lugar del la consigna de control obrero que tiene el mérito de señalar claramente el sujeto y las organizaciones que pueden llevarlo a cabo. El único sentido de dicha formulación es no quedar pegados a la izquierda revolucionaria. La llamada “izquierda independiente” tiene más urgencia de dar fe de independencia con respecto a la izquierda partidaria que de la burguesía y sus gobiernos.

En cambio para el PTS y el FIT la izquierda deber ser independiente de la burguesía y sus representantes. Allí radica la diferencia.

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