Metropolís (Giorgio Agamben)


Extraido del blog Bajo control.

http://bajocontrol.over-blog.es/article-metropolis-giorgio-agamben-105218460.html

He dicho que la ciudad es un dispositivo, o un grupo de dispositivos. La teoría a la que usted se refirió antes era la idea sumaria de que uno puede dividir la realidad en, por un lado, los humanos y seres vivientes, y, por otro, los dispositivos que continuamente los capturan y retienen. Sin embargo, el tercer elemento fundamental que define un dispositivo, para Foucault también yo creo, son los procesos de subjetivación que resultan del cuerpo a cuerpo entre el individuo y los dispositivos. El sujeto es lo que resulta de la relación entre lo humano y los dispositivos. No hay dispositivo sin un proceso de subjetivación, para hablar de dispositivo uno tiene que haber un proceso de subjetivación. Sujeto quiere decir dos cosas: lo que lleva a un individuo a asumir y atarse a una individualidad y una singularidad, pero significa también la subyugación a un poder externo. No hay proceso de subjetivación sin estos dos aspectos: asunción de una identidad y sujeción a un poder externo.
Lo que suele faltar, también en los movimientos, es la conciencia de esta relación, la conciencia de que cada vez que uno asume una identidad uno también es subyugado. Obviamente, esto también es complicado por el hecho de que los dispositivos modernos no sólo conllevan la creación de una subjetividad, sino también y en la misma medida, procesos de desubjetivación. Esto puede haber sido así siempre, piensen en la confesión, que le dio forma a la subjetividad occidental (la confesión formal de los pecados), o la confesión jurídica, que todos experimentamos hoy. La confesión siempre supuso en la creación de un sujeto también la negación de un sujeto, por ejemplo en la figura del pecador y del confesor, es claro que la asunción de una subjetividad va junto con un proceso de desubjetivación. El punto es actualmente, entonces, que los dispositivos son cada vez más desubjetivantes de modo que es dificil identificar los procesos de subjetivación que ellos crean. Pero la metrópolis es también un espacio en el que un tremendo proceso de creación de subjetividad tiene lugar. Sobre esto no sabemos mucho. Cuando digo que necesitamos conocer estos procesos, no sólo me refiero al análisis, muy importante por cierto, sobre la naturaleza sociológica o económica o social de estos procesos de subjetivación; me refiero al nivel ontológico, a la cuestión Spinoziana de la capacidad para actuar de los sujetos; es decir, lo que, en el proceso a través del cual el sujeto de alguna forma queda atado a una identidad subjetiva, lleva a un cambio, un aumento o disminución de su capacidad para actuar. Carecemos de este conocimiento y quizás esto haga que los conflictos metropolitanos de los que hoy somos testigos sean más bien opacos.
Creo que una confrontación con los dispositivos metropolitanos solo será posible cuando penetremos de un modo más articulado, más profundo los procesos de subjetivación que la metrópolis implica. Porque creo que el resultado de los conflictos dependerá de la capacidad para actuar e intervenir en los procesos de subjetivación, con el fin de alcanzar ese momento que yo llamaría el punto de ingobernabilidad, de lo ingobernable que puede hacer naufragar al poder en su figura de gobierno, lo ingobernable que, yo creo, es siempre el comienzo y la línea de fuga de toda política.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s