Aparición con vida de Alfonso Severo. Que la derecha reaccionaria no levante cabeza.


La patota de Pedraza sigue impune. Envalentonada por una derecha social, policial y sindical que levanta cabeza acaban de hacer desaparecer al testigo clave de la causa Mariano Ferreyra, Alfonso Severo. Por su forma, el método y el objetivo de amedrentar y causar terror, el caso se hermana con la desaparición de Jorge Julio Lopéz. Es un nuevo crimen político de caracteristicas fascistas que recuerda el accionar de las Tres A  integrada por los antecesores de la podrida burocracia sindical peronista y la dictadura genocida.  Hablando en un  lenguaje llano, no hay que ser muy pillo para darse cuenta donde hay que golpear y buscar a los instigadores y casi seguros responsables de la desaparición de Severo. Son los burócratas de la Verde que el kirhcnerismo sostuvo en la UGOFE y la UF. La misma que el kirchnerismo tiene de aliada en la flamante CGT Balcarce. Son además las bandas policiales fascistas enquistadas en el aparato represivo del Estado burgués. Son bandas criminales que tienen que ser derrotadas con la movilización masiva y la autodefensa de los trabajadores y el pueblo pobre.

La desaparición del testigo Severo se da en un giro dramático de los acontecimientos nacionales. El movimiento de Gendarmes y Prefectos se ha transformado rápidamente en una manifestación política abierta de una derecha policial que fue alimentada, financiada, armada y mimada por el kirchnerismo que la presento como fuerza clave de la democracia. Pero -como decía una vieja pintada en mi barrio de juventud -de azul, verde o marrón, un botón es un botón- y los agentes insubordinados se muestran más como emulos aplicados de Videla y Cecilia Pando, más que como estudiantes aplicados de los cursos de DD.HH del CELS en las fuerzas de seguridad. El movimiento es una grave crisis del estado burgués y el kirchnerismo que ve hundirse su política de “seguridad democrática” y que se debate en las internas políticas del Ministerio de Seguridad.  Ciertamente no es una asonada a lo Correa o el movimiento militar de la derecha destituyente como denuncian los kirhcneristas de Unidos y Organizados (y si lo fueran y quieren tener una política democrática responsable deberían llamar a la más amplia movilización popular para derrotarlos, pero se trata de meros fuegos de artificio para ocultar su fracaso), pero tampoco un simple movimiento reivindicativo. Es una manifestación de la derecha policial, con elementos ultrarreaccionarios y fascistas en su seno, que amenaza con contagiar a buena parte de las fuerzas represivas del Estado. En este contexto la posición de IS, como integrante del Frente de Izquierda, es de una gravedad extrema y resulta francamente lamentable. El apoyo a una huelga policial cuyo programa, dirección y discurso es reaccionario constituye una capitulación inaceptable y no un simple error de táctica. Estos son los represores y asesinos de los luchadores. La victoria de Gendarmes y Prefectos va a fortalecer la mano dura, la represión y el gatillo fácil,  no la lucha de los trabajadores y el pueblo pobre. Se trata de aprender algo de la historia nacional. Nada bueno viene de la mano de los uniformados, nunca.

En estas circunstancias la marcha de la CGT Moyano y la CTA Micelli se vuelve en un acto políticamente reaccionario porque no es, a diferecnia del 27 de junio expresión de la acción directa de los trabajadores en lucha. En esta oportunidad las demandas obreras pasan a un segundísimo plano. Es un acto político burocrático derechista con la patronal sojera de la FAA y de apoyo al movimiento de gendarmes y prefectos. Pero además un acto de complicidad con la burocracia pedracista. La disolución de IS en el bloque moyanista  es una prueba escandalosa de falta completa de independencia política y la participación táctica de PO demuestra un error de análisis y de orientación graves. La delimitación política de la oposición reaccionaria y tiene que ser acompañada con la denuncia clara y la separación tajante con la política de las direcciones burocráticas.

La organización y movilización masiva de la clase obrera, la izquierda y la juventud militante tiene que ser con completa independencia política de clase tanto del kirchnerismo como de la derecha reaccionaria y sojera. La lucha por la aparición con vida de Alfonso Severo tiene que señalar claramente a la burocracia sindical y las bandas armadas del estado que el moyanismo apoya. No hay que dejar pasar este crimen. Esa tiene que ser la respuesta obrera y popular, por izquierda, para hacer sentir una política independiente en la grave crisis nacional que se plantea..

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