Ante la muerte de Hugo Chavez


La muerte del presidente de Venezuela, Hugo Chavez Frías es un acontecimiento que abre sin lugar a dudas a una serie de interrogantes e incertidumbres sobre la balanza de fuerzas internas en Venezuela y en la política regional de conjunto. Con Chavez se ha ido uno de los mas importantes figuras políticas de América Latina que encarno para el pueblo pobre y trabajador de Venezuela y gran parte de la militancia social y de izquierda en América latina la idea de un liderazgo nacionalista de oposición al imperialismo. Los trotskistas del PTS -y nuestros hermanos de la LTS de Venezuela- no escondemos nuestras diferencias y nuestra oposición obrera, socialista y revolucionaria al chavismo, pero somos respetuosos y sensibles frente al hondo dolor de las masas pobres de Venezuela y los seguidores de Chavez en América Latina. Pero dada la magnitud del acontecimiento y las implicancias que tiene para la política regional y de la izquierda en el subcontinente nos parece importante clarificar las posiciones políticas de la izquierda obrera y socialista los desafíos que se plantean a la clase obrera, los campesinos y las masas pobres de Venezuela.

 

Bonapartismo sui generis

 

Para la izquierda populista regional seguidora del chavismo, al estilo de ambas fracciones FPDS argentino, el Comandante expresaba el proyecto de un nacionalismo burgués de izquierda que abriera el paso a la construcción de un poder popular, a una construcción gradual colonizando el Estado burgués, sin lucha de clases, ni revolución que destruyera a las FFAA de la burguesía. Critican por esta razón la caracterización de bonapartismo sui generis del trotskismo ya que el chavismo no expresaría la cooptación y subordinación de los movimientos populares por el nacionalismo burgués a mando del Estado capitalista sino una fase necesaria en la construcción del socialismo. Recordemos que la categoría de bonapartismo sui generis acuñada por León Trotsky da cuenta del fenómeno del nacionalismo burgués que se sitúa como arbitro entre las masas populares, la raquítica burguesía criolla y el imperialismo en los países de carácter semicolonial de América Latina.

El chsvismo expreso el estallido del viejo régimen de partidos en Venezuela producto del neoliberalismo. Chavez recupero el control de los recursos petroleros, afecto ciertos intereses de las burguesías regionales y estableció una serie de políticas sociales y de reformas que cimentaron su poder sobre todo después de la derrota del golpe escuálido de abril del 2002. De la misma manera la política del chavismo fue la de impulsar la formación de una nueva burguesía, la llamada boli-burguesía, que vive de los negocios con el Estado. Sobre esa base Chavez estableció un control político estatal sobre las organizaciones obreras y populares. La izquierda populista no da cuenta que el nacionalismo burgués puede ser un factor de organización del movimiento obrero y popular a quién se regimenta, castrándolo de todo atisbo de independencia política frente a la burguesía y generando una casta de burócratas que expresan la influencia del Estado capitalista en las organizaciones de masas. Los asesinatos de dirigentes sindicales y populares por el sicariado al servicio de los empresarios y terratenientes y la absoluta pasividad del chavismo frente a ellos son una muestra de como la cooptación se acompaña de una política de dejar golpear a aquello que muestra un asomo de autonomía frente a la política estatal burguesa.

El discurso socialista con el que Chavez encanto a la izquierda regional, incluidos muchos que se dicen trotskistas, no es más que una de las estratagemas clásicas del nacionalismo burgués que recurre a él para ganar la adhesión de los sectores populares y contener todo lo que se produce a su izquierda dentro del esquema de alianza de clases que expresan los movimientos nacionalistas. En la historia de los movimientos nacionalistas burgueses de América Latina siempre existió una tendencia pequeñoburguesa-plebeya que opinaba se podia radicalizar al nacionalismo burgués. Así lo creía por ejemplo Cooke o posteriormente los Montoneros, alentados por el propio Perón que llamaba a luchar por el socialismo nacional, con respecto al peronismo en Argentina.

Lo cierto es que el bonapartismo sui generis utiliza la organización de las masas para evitar que esta tome contornos clasistas y para negociar las condiciones de la dominación imperialista, que se basa en la alianza e intereses comunes con las burguesías nativas. En este sentido construir una burguesía nacional es fortalecer al furgón de cola del imperialismo -como lo denunciaba el Che Guevara- y no una política antiimperialista consecuente que permita la conquista de una autentica independencia nacional para nuestros pueblos.

Los seguidores del Comandante enaltecen su proyecto continental de oposición al imperialismo. Sin embargo, la política del chavismo, en alianza con Cuba y los hermanos Castro, ha sido la de ensalzara los gobiernos progresistas regionales, como el de los Kirchner, que expresan distintas alianzas con el capital extranjero y el imperialismo en detrimento de la independencia nacional y los intereses populares. Venezuela chavista contrapesaba o mejor dicho acompañaba por izquierda el liderazgo regional brasileño. Su ausencia fortalece por derecha las alianzas políticas regionales y crea zozobra en Estados como Cuba o Nicaragua que se benefician con el apoyo petrolero de Venezuela. Por ultimo no olvidemos que Chavez apoyo causas y regímenes criminales como el de Muhamar Ghadafi en Libia o a la represiva y ultrareaccionaria teocracia iraní, o al régimen policiaco oligárquico de Vladimir Putin.

 

 

Incertidumbres

 

La ausencia de Chavez plantea la continuidad del movimiento chavista y de su unidad. Aparentemente existe una disputa silenciosa entre Diosdado Cabello, representante del chavismo militar e institucional y Nicolás Maduro sucesor nombrado y con apoyo del chavismo político y social. Si bien la oposición tiene un liderazgo moderado en Capriles, crecen sus posibilidades de lograr mayor raigambre política frente a la crisis del chavismo. Y nuevamente la posibilidad de un golpe de estado se vuelve a plantear como una alternativa de mediano plazo (salvo que no se haya aprendido nada de la historia de Amrica Latina y sus FFAA y se confié en ellas). La sucesión presidencial se da en un momento de enorme fragilidad de la economía venezolana como lo demuestra la devaluación de la moneda que significo un brutal golpe al salario y los ingresos del pueblo pobre de Venezuela. Muchos analistas prevén una primer fase de radicalización de maduro para llenar el vacío de liderazgo, seguido de una fase de moderación y negociación con el imperialismo y la oposición. La izquierda populista chavista plantea esto en términos de confrontaciones entre la base chavista, los burócratas y la boli-burguesía.

La historia ha demostrado que los movimiento nacionales y su dirección burguesa tarde o temprano claudican frente al imperialismo. La independencia política de las clases explotadas en Venezuela es una condición para luchar por la independencia nacional y defender las conquistas populares. Los trotskistas estaremos en la primera fila de esta lucha política.

 

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