invierno primavera


Bebiendo café en el bar de la esquina

de monroe y triunvirato.

La tarde es fresca

-el general invierno

se aproxima-

yo llevo puesto

mi gorra negra

mi chalina violeta

mi buzo rojo

mis uñas azules.

Desde que sali de la clinica

así son las tardes,

una pequeña rutina

de enfermo de sida.

El muchacho que me atiende

es hermoso

y tiemblo cuando se aproxima

de solo pensar en su mirada

-dulce como el aroma del caramelo

recién hecho-

le pido un café

y lo veo irse.

Desearía que algun día me diga:

-a la mierda con el café,

solo quiero echarte un polvo

y yo me abriría

como una rosa en primavera

aunque sea el más crudo invierno

y la muerte arrasara

con todas las flores de la tierra.

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Sin épica histórica (versión para LVO de Sobre Néstor Kirchner de Caetano)


La película de Israel Adrián Caetano sobre Néstor Kirchner ha cobrado notoriedad ha partir de los twiter de CFK reivindicandola. La pelicula va a ser estrenada en TV abierta antes de que este formalmernte finalizada por orden presidencial. Originalmente esta versión del film, producida por Fernando “Chino” Navarro del Movimiento Evita, fue dejada de lado ya que Caetano, como segùn se dijo entonces, habia rechazado que le pusieran un “comisarío político” y la misma fue reemplazada por la versión de Paula de Luque, “Nestor Kirchner, la pelicula”.

El director, que fue acompañado en el guión por Ricardo Foster y Carlos Polimeni, se centra en la figura de Kirchner, y busca hacerlo un personaje carismático y coherente que a lo largo de toda su trayectoria mantuvo sus ideas de juventud y se enfrentó a las corporaciones económicas y políticas. Caetano rescata imágenes de archivo a lo largo de la vida y la carrera política del ya fallecido ex Presidente, deja fuera la voz en off y lo combina con recursos simbólicos bien logrados (fantástica la imagen contrapuestas del sacerdote hablando y los dos jóvenes norteños besándose en el tramo del matrimonio igualitario; o la muestra del mapa de la concentración de los medios de comunicación), que hacen llevadero el relato.

El asunto es que ni siquiera el impecable trabajo cinematográfico de Caetano logra hacer del kirchnerismo una épica histórica y a su pesar deja al desnudo que es poco lo que tiene para ofrecer. El director, sin embargo, no cae que las ideas de la antigua “jotape” confundían la “patria socialista” con el liderazgo político de la burguesía nacional. Mientras en el film se plantean que los objetivos del kirhcnerismo -en palabras del propio NK- son los de un capitalismo incluyente y de un supuesto pluralismo social y democrático. Es decir como agentes directos del capital. El documental se esfuerza en demostrar que NK era un enemigo de las corporaciones (coasas que diez años de kirchnerismo desmienten) y es, en consecuencia, una repetición estricta del relato oficial: el retiro de los retratos de la ESMA y pedido de perdón por el terrorismo de Estado; la solución de los conflictos sociales; la 125 y el enfrentamiento con la Sociedad Rural (muy bien sintetizada simbolicamente); la lucha contra la Corpo (donde lo hace hablar a un Lanata de sus tiempos anticlarinistas); el matrimonio igualitario; la Cumbre de las Américas. El único hallazgo es que Caetano se anima a retratar a NK con personajes impresentables para el discurso “nac and pop” pero para rescatarlo como un outsider, un antimenemista testimonial dentro del peronismo en los ’90 (una joyita un discurso de NK reivindicando la convertibilidad y criticando, a la vez, la falta de inclusión social, a confiando en que la sensibilidad de Menem iba a corregir el rumbo) .

Obviamente no podemos criticar a un director que expresa sus simpatías por el fallecido NK, que denuncie la connivencia con el menemismo y la privatización de YPF. Que ponga a luz sobre la cooptación corruptora de los movimientos sociales y democráticos. Que exponga la persistente persecución a los luchadores obreros y populares. Que demuestre la sumisión al imperialismo en Haití o en el caso de Irán por el caso AMIA. Ni que hable del papel del kirhnerismo como gobierno al servicio de los capitalistas que dieron el golpe genocida o de su alianza con las mineras imperialistas y el capital extranjero. Pero si al menos le podemos reclamar honestidad histórica. Para Caetano, Jorge Julio López esta tan desaparecido que no aparece ni una mención sobre su caso en la película (una gran muestra de la falsedad del discurso contra la impunidad que enarbola el kirchnerismo). El otro gran desaparecido del film es Mariano Ferreyra cuyo crimen, en palabras de CFK, había “rozado el corazón” de NK (hacerlo sería desnudar la complicidad del kirchnerismo con la burocracia sindical peronista, como lo demsotraron las escuchas de las conversaciones de los Ministros Carlos Tomada y Nilda Garre con José Pedraza).

La película de Caetano es un relato a lo Carta Abierta que busca hacer un mito del padre del modelo “nacional y popular”. Esta es su gran debilidad. Justo cuando el “Nunca menos” hace agua y los personajes más parecidos al menemismo -lavadores de dineros y tránsfugas- son las figuras visibles de la nueva burguesía K. Caetano presta su talento para defender una política capitalista. Rompe con el principio de Jean Dubuffet de que la misión del arte es subversiva.

Murió Videla, la clase genocida sigue en el poder


Cuenta la anécdota que el Coronel Jaime Cesio dijo que a Videla lo llamaban “el boludo del cuartel” ante el entonces jefe del ejército, el general Carcagno.  No fue el único boludo o personaje patético que se impuso la tarea de limpiar la sociedad de “marxistas”. Anteriormente José López Rega no era una persona muy agraciada que digamos, ni que hablar de Isabel Martinez de Perón.

Videla era un ser siniestro, no cabe ninguna duda. Pero los boludos a la Videla revelan su monstruosidad ante la oportunidad del poder.  Videla, el boludo del cuartel o la “pantera rosa” como también se lo denominaba por el personaje animado de Friz Freleng, fue el máximo jefe de los genocidas, de los golpistas, de los civiles colaboradores, de los grupos de tareas, de los que  llevaron adelante la tarea de aniquilamiento de toda una franja  de la sociedad –trabajadores, jóvenes militantes, intelectuales- que se habían levantado contra el mando del capital y el imperialismo. Murió defendiendo el genocidio que perpetró como un servicio a la sociedad “occidental y cristiana”. Ni siquiera en esto fue original porque la sociedad “occidental y cristiana” –uniendo en esa síntesis capitalismo y oscurantismo religioso- siempre se abrió paso entre “sangre y lodo” como dijera Karl Marx, asesinando cruelmente , saqueando, violando y destruyendo culturas enteras para conseguir su preciada propiedad. El capital crea los agentes de la barbarie de tipos como Videla u otros semejantes, fríos burócratas de la muerte., representantes de la banalidad del mal, como lo llamaba Hanna Arendt. Videla era un típico exponente de la casta militar y los terratenientes argentinos.  Representación de un tipo social  de seres grises y parasitarios, capaces de ser el brazo ejecutor de un genocidio por sus privilegios, sin por ello dudar de su fe. Y para tal fin, suelen invocar al temor y la obediencia de los seres grises que pueblan las elites y las clases medias de la sociedad burguesa espantadas por la subversión social y la amenaza de la bancarrota económica.

Sin embargo, que haya sido el jefe, no significa que fuera sido su ideólogo. Otro genocida, Roberto Viola, fue su cabeza pensante y por supuesto, los civiles, como José Alfredo Martínez de Hoz, hombre de la oligarquía diversificada que representaba los intereses de la patronal de Acindar y la Sociedad Rural, los Acevedo, los Mitre, los dueños de los campos, las fábricas, los diarios y los bancos. Quien fuera el caudillo radical, Ricardo Balbín, había llamado anteriormente a terminar con la “guerrilla fabril” y en consecuencia la UCR fue el partido civil que más funcionarios prestó a la dictadura, y en esto, salvo la izquierda revolucionaria y los Montoneros, todos los partidos burgueses, peronistas, democristianos, intransigentes, socialistas, pusieron sus cuadros al servicio de la dictadura; y otros como el Partido Comunista, su apoyo por izquierda a las palomas videlistas para impedir la amenaza pinochetista.  Los mismos partidos civiles –La UCR y el PJ- que dieron las leyes del perdón y sellaron un pacto de impunidad que aún persiste en la democracia burguesa argentina.

El kirchnerismo se vanagloria de que Videla murió preso (mientras la gran mayoría sigue libre o murió impune) pero sigue gobernando para los grupos económicos y las fracciones del capital que comandaron el golpe y se hicieron del dominio real de la sociedad argentina. Pero la verdad es que si Videla y una cantidad –limitada, por cierto- de genocidas fueron juzgados, ha sido por la movilización popular y no por las gestión “nacional y popular” del Estado capitalista; al kirchnerismo le debemos, en cambio, el hecho de que el máximo símbolo de la resistencia a la dictadura, las Madres de Plaza de Mayo, hayan sido liquidadas como movimiento de lucha democrático mediante la corrupción y la cooptación política.

Como militante trotskista estoy lejos de la “algarabía democrática” que hace alabanza de sus procedimientos judiciales y pide respeto por las muertes de los asesinos del pueblo. Lamento que el fin de Videla no haya sido frente a un paredón de fusilamiento dictado por tribunales populares. Que no fuera retomada la vieja consigna de la Revolución francesa de que todo aquel que haya cometido un crimen contra el pueblo merece su juicio y castigo. Que la clase social que la dictadura preservo en el poder siga siendo la clase dominante. Pero ya llegara nuestra hora, la de los trabajadores y el pueblo pobre,  y pagaran por todos sus crímenes.

Sobre Nestór Kirchner por Caetano


Leyendo esta nota de Horacio Verbitsky (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-219829-2013-05-12.html) me pico la curiosidad y me dedique durante una hora y cuarenta y un minutos a ver la película de Israel Adrián Caetano sobre Néstor Kirchner  (para el que quiera verla acá: http://www.youtube.com/watch?v=IF6FTAAZzk8). Reconozco que el hecho de que fuera un documental de Caetano reforzó mi curiosidad ya que me gusta su cine o al menos parte de él. Esta versión de la película fue producida por el Chino Navarro del Movimiento Evita pero por diferencias en el criterio quedo fuera del proyecto de la que se estrenara anteriormente  (reconozco que ni la vi ni recuerdo el nombre ni tengo ganas de buscarlo y como esto es un post me voy a dar el derecho de no hacerlo).

El asunto es que ni siquiera el impecable trabajo cinematográfico de Caetano logra hacer del kirchnerismo una épica histórica y a su pesar deja al desnudo que es poco lo que tiene para ofrecer.  El director rescata imágenes de archivo a lo largo de la vida y la carrera política del ya fallecido ex Presidente  y lo combina con recursos simbólicos bien logrados(fantástica la imagen contrapuestas del sacerdote hablando y los dos jóvenes norteños besándose en el tramo del matrimonio igualitario), que hacen llevadero el relato. Caetano, que fue acompañado en el guión por Ricardo Foster y Carlos Polimeni, se centra en la figura de Kirchner, busca hacerlo un personaje carismático y coherente que a lo largo de toda su trayectoria mantuvo sus ideas de juventud y se enfrentó a las corporaciones económicas y políticas. Es una película que, en sintonía con Carta Abierta, rescata el discurso.

El director no cae que las ideas de la antigua “jotape” confundían la “patria socialista” con el liderazgo político de la burguesía nacional. Mientras que el kirchnerismo se plantea, en palabras del propio NK a lo largo de todo el documental como paladín de un capitalismo incluyente y del pluralismo social y democrático. Obviamente la lucha contra las corporaciones se presenta desde el relato estrictamente oficial en la secuencia de retiro de los retratos de la ESMA y perdón por el terrorismo de Estado; solución de los conflictos sociales; la 125; la lucha contra la Corpo (donde lo hace hablar a un Lanata de sus tiempos alejados del clarinismo); el matrimonio igualitario; la Cumbre de las Américas. El único hallazgo es que Caetano se anima a rescatar el NK como un outsider testimonial dentro del peronismo en tiempos de Menem (una joyita un discurso de NK reivindicando la convertibilidad y criticando la falta de inclusión social, a la vez y confiando en que la sensibilidad de Menem iba a corregir el rumbo) .

Obviamente no le vamos a pedir a un director que expresa con destreza profesional sus simpatías por el fallecido NK, que denuncie la connivencia con el menemismo y la privatización de YPF. Que ponga a luz sobre la cooptación corruptora de los movimientos sociales y democráticos: La persistente persecución a los luchadores obreros y populares. La sumisión al imperialismo en Haití o en el caso de Irán. Ni el papel del kirhnerismo gobierno de los mismos grupos económicos que dieron el golpe genocidas o de su alianza con las mineras imperialistas y el capital extranjero. Pero si al menos le podemos reclamar honestidad histórica. Para el director Jorge Julio López esta tan desaparecido que no aparece ni una mención sobre su caso en la película (suponemos porque el caso López pone en duda la lucha contra la impunidad que enarbola el kirchnerismo). Pero además el otro gran desaparecido es Mariano Ferreyra cuyo crimen en palabras de CFK había rozado el corazón de NK al punto de fallecer una semana después (pues hacerlo sería desnudar la complicidad del kirhcnerismo con una de las instituciones más retrogradas de la argentina como la burocracia sindical peronista).

La película de Caetano es un relato a lo Carta Abierta sobre un líder, busca fundar un mito sobre el “padre” del modelo “nacional y popular”.  Justo cuando hace agua y los personajes más parecidos al menemismo, lavadores de dineros y tránsfugas, son las figuras visibles de la nueva burguesía K. Caetano presta su talento para defender una política capitalista. Rompe con el principio de Dubuffet de que la misión del arte es subversiva.