Sobre Perdía y un balance de Montoneros (a proposito de una entrevista en Revista Sudestada)


Hace un tiempo dejamos en suspenso con la camarada Ruth Werner sobre la evolución histórica política de la izquierda peronista y el llamado peronismo revolucionario (PR). Nuestra tesis es que ideológicamente el PR expresa social y políticamente a un ala pequeñoburguesa del nacionalismo burgués y que su evolución ideológica ira de izquierda a derecha tomando a John William Cooke como punto de partida y a los documentos críticos de Rodolfo Walsh hacia la conducción montonera como corolario. No es que no nos interesara profundizar en el tema sino que en su momento logro esclarecer y precisar una caracterización política y decidimos avanzar en otra veta en nuestro proyecto de trabajo.

El asunto es que me tope en un kiosco de la línea de subte A con un número de la revista Sudestada donde Roberto Perdía –número dos de Montoneros- presenta su libro sobre Montoneros. El peronismo combatiente en primera persona. En la misma revista aparecen sendas entrevistas a Ernesto Salas y Fernández Long haciendo su propia lectura crítica de la entrevista a Perdía. En la entrevista Perdía sostiene entre otras cosas que Montoneros no comprendió los cambios operados en Perón entre el 73 y el 74; que si en Ezeiza triunfaba la línea de romper el cerco otra cosa hubiera sido la historia; que el mayor error de Perón fue remover al general Carcagno ya que una alianza Montoneros-ejercito era posible y que los Montoneros acertaron en concebir su acción en la lucha de clases como un acompañamiento armado a la lucha proletaria y popular. Rescata a su vez al modelo venezolano como el propio. Salas –retomando la crítica de Walsh- y Fernandez Long la de la Columna Norte, señalan que el problema de montoneros fue su vanguardismo.

A vuelo de pájaro. El PR nace de la resistencia obrera a la revolución libertadora y se radicaliza al calor de la revolución cubana. Cooke marxista formula su conclusión más radical que señala que el nacionalismo burgués había muerto como movimiento de liberación y que era necesario hacer revoluciones sociales. Este avance del PR no fue llevado hasta el final ni por el propio Cooke ni por sus seguidores, ya que su estrategia seguía siendo dirigir al peronismo hacia ese objetivo mediante la imposición de la lucha armada contra el régimen y no superarlo mediante la construcción de una fuerza de clase. El Peronismo de Base llego a formular la idea de una alternativa independiente pero sin romper nunca con el peronismo y su lógica.

Montoneros por su lado nace de la radicalización de la pequeñoburguesía que venia del antiperonismo, siendo fundamental en su origen los sectores venidos del catolicismo. En este sentido no es la continuidad del PR de la resistencia sino un fenómeno nuevo que niega en parte las conclusiones del PR original. Montoneros surge con una acción espectacular y a diferencia del cookismo que su experiencia lo había enfrentado a Perón se subordinan inmediatamente a su estrategia. Montoneros se concibe a sí mismo como el ejército popular de un movimiento de liberación  nacional policlasista, aceptan en principio su papel de formación especial y se ponen al hombro la campaña electoral del 73. Para Montoneros el peronismo expresa la alianza de la clase obrera y el pueblo pobre con la burguesía nacional y su finalidad es un supuesto “socialismo nacional” que va a surgir de la evolución y luchas internas de un poder surgido de la victoria movimiento nacional. Montoneros logro capitalizar para sí la fuerza de la radicalización juvenil y con esta política evito un proceso de radicalización política e ideológica mayor que amenazaba la existencia misma del peronismo como fuerza dirigente de los trabajadores.

Los cambios operados por Perón a partir del 73 responden a la naturaleza contrarrevolucionaria de su política. Su finalidad es reencauzar al movimiento de masas en ascenso tras el Cordobazo, evitar la derrota en las calles de las FFAA y reprimir a la izquierda que surge para concretar una alianza con sectores burgueses en busca de una negociación con el imperialismo y el capital extranjero. Las Tres A y la burocracia sindical fueron el musculo y la fuerza ejecutora de esa política. Cooptar una izquierda era necesario en el momento de la negociación con Lanusse y de la campaña electoral para atraer a la pequeñoburguesía; mientras que reprimirla era necesario en el momento de imponer a sangre y fuego el Pacto Social como política de Estado. Acompañando a Perón y negándose a enfrentar el Pacto Social los Montoneros fueron cómplices de esta política y quedaron expuestos a los golpes de la derecha peronista sin más. De estos cambios nace la “teoría del cerco” que los llevo a exponerse a una masacre en Ezeiza. Pero como ellos mismos debieron reconocer –aunque ahora Perdia lo niegue- Perón no era un boludo confundido por el entorno sino un viejo zorro que les estaba dando leña. Resucitar la teoría del cerco es resucitar la teoría del gobierno en disputa. Es decir concebir al gobierno –según Marx, la junta que administra los negocios comunes de la burguesía- como un espacio neutro frente al Estado burgués al cual se puede empujar más allá de sus limitaciones de clase. Cualquier parecido con las justificaciones por izquierda del kirchnerismo actual no es pura coincidencia.

Perdía reivindica la alianza con Carcagno como la oportunidad perdida de que surgiera una fuerza nacional que pudiera enfrentar a los golpistas, retrocediendo de la experiencia del golpe de 1955 -cuando las FFAA traicionaron a Perón y dejaron hacer a los golpistas- y de la resistencia peronista que en su ala izquierda abandono rápidamente toda expectativa en que los militares fueran una fuerza aliada para derribar al régimen. Pero además expresa la idea política de una alianza con la burguesía nacional rescatando la institución de fuerza fundamental del Estado capitalista. Es decir que para Montoneros no se trataba de hacer la lucha armada para destruir a las fuerzas represivas del Estado burgués, sino una rescatarlas como instrumento de liberación en la lucha contra el imperialismo.  Es una consecuencia lógica que Perdía rescate, a contramano de lo que pensaba Cooke, al modelo bolivariano como el que ellos querían construir –es decir el de la subordinación de las organizaciones sociales y de masas a la conducción una política bonapartista del Estado capitalista- y no el cubano, donde la revolución avanzo en la expropiación de la burguesía bajo el imperio de las destrucción de las viejas FFAA.

Perdía reivindica el sustitucionismo en la lucha de clases, el accionar por fuera de ella como modelo de acción política. El sustitucionismo guerrillerista de Montoneros fue una de las mediaciones políticas más importantes que tuvo la clase obrera y la juventud militante en los setenta. Los Montoneros hacían acciones guerrilleras poniendo a la defensiva irresponsablemente a las luchas obreras en curso y le imponían a esta su lógica en vez de desarrollar la autoorganización.

Fernández Long y Salas critican de Montoneros su vanguardismo, entendido este como el intento de ir por fuera del peronismo –ahí nace la crítica de Walsh- como si el mismo fuera un horizonte insalvable para la clase obrera argentina. Montoneros por el contrario fue un instrumento al servicio de Perón que le permitió al peronismo lidiar con proceso que lo puso en cuestión como dirección política de la clase trabajadora. Su crítica no busca radicalizar la conclusión sobre la muerte del nacionalismo burgués a partir de un partido revolucionario de la clase obrera sino de su supervivencia.

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2 comentarios en “Sobre Perdía y un balance de Montoneros (a proposito de una entrevista en Revista Sudestada)

  1. Llevamos demasiado tiempo perdido en un debate sobre el carácter revolucionario o contrarrevolucionario de Perón, y seguiremos anclados en ese ejercicio mientras no separemos el significado de Perón como enemigo de la oligarquía tradicional, del Perón opuesto a una revolución popular que afectara los intereses de la gran burguesía rampante. Cuando, en política, los ángeles y demonios marchan del brazo, alguien está traicionando a alguien. La traición de Perón al movimiento popular, al sacralizar a la burocracia sindical, es más que suficiente para entender cual era su proyecto de poder. Que hubiéramos querido otra cosa de “nuestro general”, bueno… eso es poesía. Ignacio Gonzalez Janzen

    • Separar los dos Perón fue un ejercicio que llevo a que la llamada izquierda nacional y la izquierda peronista creyera en el nacionalismo burgués como fuerza política de un proceso de liberación y se jugara a radicalizarlo en lugar de construir una alternativa política al peronismo desde la clase obrera.. Coincido con el resto. saludos

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