La “derecha agazapada” que cobijan los K


La Cámpora dio a conocer un comunicado titulado “La derecha agazapada” repudiando la represión de la policía de Sapag contra la movilización que se oponía a la entrega de los recursos petroleros a Chevron. En el comunicado también se denuncia la represión ordenada en Jujuy contra los estatales que pedían aumento salarial. Para la agrupación kirchnerista sobre los hechos represivos se monta una derecha que quiere desandar la política de derechos humanos del gobierno.

La Cámpora se sitúa así en el campo del repudio a la represión -pronunciamiento que hay que utilizar para deslegitimar la campaña de Sapag que acusa a la izquierda y al diputado del FIT Raúl Godoy por los enfrentamientos- mientras los diputados del FpV votaban junto a los del MPN la entrega del yacimiento de Vaca Muerta a Chevron. La Cámpora denuncia en general la represión de Sapag pero la disocia de la política por la cual se reprime, el acuerdo con Chevron, de la cual es cómplice.
La Cámpora denuncia que hay una derecha agazapada que quiere reprimir y desandar la política de derechos humanos. Pero quien empezó a desmontar su propio relato democrático es el propio kirchnerismo con los casos de Milani y Marambio. Pero la represión no es algo novedoso, tiene sus antecedentes sangrientos en los crímenes contra los Qom por el kirchnerista Gildo Insfrán o en la sangrienta intervención de la Federal y la Metropolitana en el Parque Indoamericano, para citar solo dos casos. La Cámpora, como se dice coloquialmente, quiere darse una lavada de cara para rescatar del lodo petrolero los pergaminos progres.

La derecha agazapada que hoy reprime milita con o dentro del kirchnerismo. Sapag es parte del MPN que tiene en sus espaldas los crímenes de Teresa Rodríguez y Carlos Fuentealba y es un aliado del gobierno nacional, mientras en Jujuy el peronismo de Fellner está alineado con CFK, como la mayoría de los gobernadores pejotistas. Esta derecha son también los barones del conurbano (que hoy engrosan cada día más las filas de Massa). La derecha opositora se alimenta de la que cobija el kirchnerismo. Pero además, el caso neuquino es esclarecedor. La represión respondió a la necesidad kirchnerista de efectivizar un acuerdo antinacional al servicio de una empresa imperialista. Es decir, de los que históricamente financian, dan los cuadros técnicos y dictan la política de los sectores reaccionarios en América Latina.

Se puede decir tranquilamente que si la derecha está agazapada es porque el kirchnerismo la cobijó en lugar de combatirla.

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