La fase clinica del kirchnerismo


El estado de salud de la Presidenta CFK pone en un terreno de incertidumbres a la política nacional y plantea la posibilidad de una crisis aún inconmensurable. El kirchnerismo está en franca decadencia y la Fundación Favaloro en Avenida Belgrano –donde conviven convalecientes Cristina y Jorge Lanata- se ha convertido en un símbolo de la fase clínica del ciclo político nacional conducido bajo la hegemonía del kirchnerismo.

El kirchnerismo supo presentarse en la escena nacional como la superación por la política de la rebelión popular del 2001, pero sobre todo como la negación del menemismo dentro del peronismo, como el retorno de un peronismo nacional y popular contra el peronismo neoliberal que llevo a cabo el programa histórico de la UCEDE de Álvaro Alsogaray.

En los noventa el Capitán ingeniero acepto que la asimilación de su fuerza política por el menemismo era una necesidad para llevar adelante su programa privatizador y entreguista, limitado como fuerza social se contentó con ser el mentor ideológico del giro menemista y quien abriera a los think tank de ideas del fundamentalismo neoliberal al peronismo. Quien hoy es Presidente provisional, Aime Bodou, y el líder del peronismo opositor, Sergio Massa, son cuadros formados en el partido de Alsogaray ingresados al peronismo en la década de los 90 y catapultados a la palestra por el gobierno kirchnerista.

El Presidente provisional Bodou es un impresentable, acusado de corrupción y sin ningún poder y respeto dentro del kirchnerismo o la oposición. Su interinato se va a cumplir dentro del marco de una segura derrota del kirchnerismo en octubre, lo que acrecienta la idea de una precariedad absoluta en el poder recordando lejanamente fantasmas del pasado como la enfermedad de Isabel Perón y el interinato de Luder (13 de septiembre-17 de octubre de 1975). Sin embargo comparar mecánicamente el 2013 y 1975 en Argentina, solo puede ser un ejercicio para soslayar las diferencias. El retiro de Isabel expresaba la enorme crisis nacional que había vivido Argentina en junio y julio de 1975 cuando una extraordinaria huelga general derroto al ajustazo del Plan Rodrigo y expulso a López Rega del poder. Luder constituía un plan de recambio del peronismo y el régimen de conjunto que buscaba pactar con las FFAA cediéndoles la lucha contra la guerrilla y el monopolio de la represión a cambio de evitar el golpe. Luder fue quien firmo los decretos de aniquilación de la subversión que los militares usaron como excusa del poder constitucional que habilito el genocidio. El gobierno de Isabel era un gobierno quebrado por su incapacidad para frenar la lucha de clases y para manejar la catástrofe económica.

La enfermedad de CFK se da en un contexto totalmente diferente. Los aires de la crisis mundial pegan indirectamente sobre el país y el panorama económico es de decadencia y no de bancarrota. El kirchnerismo hizo una política de alto gasto público que hoy no puede seguir solventando sino es al costo de la impresión de dinero ya que las reservas se sacrifican para pagar deuda externa. Eso quita recursos a las provincias y a los intendentes y es la fuerza de ese enojo el que quiere capitalizar Massa como una liga de intendentes encabezados por el otro ex UCEDE. Isabel fracaso en contener y aplicar un plan de ajuste. En la actualidad el ajuste es una tarea pendiente que se plante en el próximo periodo. De extenderse la licencia de CFK, el fantasma de un gobierno débil puede ser de imprevisibles consecuencias. La crisis del interinato Bodou es que el kirchnerismo fue incapaz de crear una línea de sucesión seria y una continuidad porque sus aliados vienen del pejotismo impresentable. CFK expresa el intento de centroizquierdización ideológica del peronismo, mientras que Isabel era una personalidad limitada que encarnaba a los sectores más retrógrados de la derecha argentina. Pero precisamente lo que Cristina y Néstor quisieron centroizquierdizar son un enjambre de derechistas, liberales, burócratas sindicales y ex montoneros que se prestaban como sujetos del relato.

La fase clínica del bonapartismo cristinista se da en el marco de su decadencia, del cambio en las condiciones del capitalismo argentino y de la recomposición lenta del movimiento obrero. La emergencia del Frente de Izquierda plantea la posibilidad de agitar masivamente un programa y de conquistar bancadas parlamentarias y legislativas   que preparen a la vanguardia obrera y los luchadores para orientarse en un periodo de crisis política y de ataque a sus conquistas.