La muerte de Ricardo Fort


Sinceramente la muerte de Ricardo Fort no genero en mí ningun tipo de pena o sentimiento piadoso. Sin embargo, los medios de comunicación han hecho de su deceso un espectaculo de consumo obligatorio que deja al desnudo una trama de intrigas, prejuicios y especulaciones que mueve a la reflexión. Ricardo Fort era el hijo de una importante familia de la burguesìa argentina cuya fortuna se basa casi exclusivamente en la explotación de las obreras y obreros de Felfort, en una fabrica donde reina el despotismo patronal.

Se dice que el abuelo, Felipe Fort, solía distenderse haciendo safaris en Africa, por el contrario su nieto prefiria hacerlo despilfarrando en juergas que hacia publicas junto a su vida privada. Una desaveniencia con la familia que preferia la sobriedad del anonimato a la exposición publica. Pero también una radiografia de la lumpenización de la burguesía criolla que busca la fama y la fortuna mediante el cholulismo mediatico antes que continuando su papel como clase dirigente de la industria (un ejemplo similar son los hermanos Petersen que hay que sufrirlos en pantalla como cocineros estrellas del canal Gourmet). En cierto sentido es una metafora que habla de toda la burguesía industrial que prefirio la especulación y la entrega al capital extranjero como medio de asegurarse su porvenir social. Fort como ellos, es un simbolo del capitalismo en su fase menemista nos dejo.

La muerte de Fort habla también de la enorme hipocresía de los medios que amaban o defenestraban a Fort de acuerdo a su conveniencia y de golpe se hicieron todos participes del dolor, pero también de la familia que desnudo sus internas y sus odios contra el difunto, negandose a cumplir su voluntad final y disputandose desde el vamos la jugosa herencia que va a dejar. Lo otro que queda claro es que Ricardo Fort avergonzaba a su sangre por su condición sexual, la que ocultaba pagando a precio de oro noviazgos falsos hasta que decidio salir del closet. Es una demostración en los altos circulos de la sociedad que la ley burguesa puede haber establecido igualdades formales pero el peso de su moral y sus normas de conducta siguen rigiendo condenando al lugar del paria o en el mejor de los casos del freak a las personas gays o transexuales.

Termino este pequeño articulo deseando que las obreras y obreros de Felfort organicen su fuerza para poder cobrar revancha frente a sus verdugos.

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