¿Máximo 2015?


El titular de Aerolíneas Argentinas (quien no hace mucho amenazó con bajar las persianas de la línea de bandera si los trabajadores no cedían en los conflictos por sus reclamos) sostuvo en la FM Nacional Rock: “¿Quién no piensa que Máximo puede ser candidato en alguna instancia en 2015? La respuesta es sí. Sobre todo después de haberlo visto el sábado”. Para Recalde no estaría definido aún en qué lugar esperan jugarlo políticamente (si para un cargo nacional o para las elecciones del pago chico santacruceño). La postulación de Máximo habla de la crisis del kirchnerismo para lograr una sucesión que no los obligue a recostarse sobre Scioli.

El discurso de Máximo Kirchner en el acto de La Paternal, cuyo lema fue “Irreversible”, se centró básicamente en repetir los paradigmas del relato K. Pero su oratoria (más cercana a las torpezas del padre que a la ductilidad de la madre) articuló un discurso que no puede resistir a la fuerza de los hechos que muestra que lo único irreversible es el fin de ciclo del “proyecto nacional y popular”.

La promesa de no reprimir la protesta social, fue suplantada por la gendarmería “carancho” de Berni, la infiltración de las movilizaciones por el “proyecto X” y los Galeano actuando como provocadores en los cortes de Lear. La promesa de hacer más equitativa la redistribución del ingreso fue borrada de un plumazo por una devaluación y un ajuste que permitió al gran capital y a las finanzas cosechar ganancias extraordinarias mientras derribó el poder de compra del salario de los trabajadores. La soberanía nacional fue suplantada por una ley que ordena el pago de una deuda externa ilegal, fraudulenta e ilegítima a los buitres amigo.

Recalde explicó que la aparición pública del hijo de los dos últimos presidentes argentinos “es parte de la maduración de un proceso político que se inició hace unos años y que decidió constituirse desde abajo y no desde los medios. Por eso esa falta de aparición mediática de Máximo Kirchner no era un silencio real porque él hablaba muchísimo”.

El joven funcionario concluyó que Máximo Kirchner: “demostró que no jugaba a la play sino que tenía una visión, un proyecto, una militancia cotidiana que por no verse por los medios parecía que no existía“. Pero como señalan muchos analistas y la propia concurrencia al acto dejaba claro, la construcción de la “fuerza propia” camporista se hizo de arriba hacia abajo.

Paralelo a la estatización de gran parte de los movimientos sociales y democráticos se cooptó a una nueva generación de burócratas del Estado capitalista Los propios méritos que presentó Máximo en Argentinos Juniors, ser hijo de Néstor y Cristina, hablan del nulo valor de la militancia política que se referencia en visiones históricas, luchas políticas e ideológicas y no en los lazos sanguíneos.

La pregunta del millón de los analistas del fenómeno camporista es si resistirán la retirada al llano o se disgregará como nueva militancia rentada de quien ocupe el gobierno de turno.

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