Cuando los terroristas (del Estado) son héroes nacionales (La izquierda diario)


Mijael Harari, el vengador de los asesinatos de Munich, falleció en el burgués barrio de Afeka, en Tel Aviv.

Harari de 87 años fue quien encabezó el comando de la Mossad encargado de eliminar uno a uno a los integrantes del grupo palestino conocido como Septiembre Negro, que llevó a cabo el secuestro y posterior asesinato de los 11 deportistas olímpicos israelíes, en Munich, durante los Juegos Olímpicos de 1972.

Nacido en 1927, Harari se enroló en el ejército sionista a los 16 años de edad y años más tarde se incorporó a la Mossad. Golda Meier, la legendaria Primer Ministro israelí, le ordenó a la Mossad la creación de un comando para eliminar mediante la utilización de métodos terroristas a todos los integrantes del grupo palestino Septiembre Negro.

La operación tomó el nombre de Cólera de Dios y fue ejecutado por el comando Kidon, encabezado por Harari. Dicha operación salió a la luz en 1973 cuando el comando israelí asesinó por error en Noruega a un camarero marroquí llamado Ahmed Bushiki. Los servicios israelíes confundieron al marroquí con Ali Hasan Salameh, el cerebro de Munich. Por el caso seis agentes fueron detenidos en Noruega mientras Harari huía a Israel. La operación se especula que duró hasta entrado los años ochenta.

En 1976 Harari participó de la Operación Trueno que consistió en la invasión por parte de la Fuerza de Defensa Israelí del aeropuerto de Entebbe en la Uganda de Iddi Amin. Allí las fuerzas sionistas rescataron un avión de pasajeros desviado por un grupo palestino, tomando más de un centenar de rehenes de origen israelí y exigiendo a cambio la liberación de presos palestinos. En aquella operación murió el Coronel Yonatan Netanyahu, hermano del actual premier de Israel.

Harari fue acusado de haber sido mano derecha de Manuel Noriega en Panamá durante los años ochenta.

“Nunca fuimos asesinos. Hicimos lo que teníamos que hacer para defender al Estado de Israel” declaró hace pocos meses Harari. El mismo argumento esgrimido por Netanyahu para masacrar al pueblo palestino en Gaza o para ejercer la tortura sobre los presos palestinos. El mismo nombre de la operación que llevó a cabo contra el Septiembre Negro, Cólera de Dios, habla a las claras de que el Estado de Israel y sus fuerzas terroristas se autoproclaman representantes de una voluntad divina.

“La mayor parte de lo que Mike Harari hizo por la seguridad de Israel no es conocido por el público y nunca se sabrá”, dijo ayer el ministro israelí de Defensa, Moshe Ya’alon, que alabó su “coraje y creatividad”. Coraje y creatividad que se basaba en la utilización del método terrorista para eliminar a los palestinos que eran considerados enemigos del Estado de Israel. Métodos con que el Irgún y la Haganá expulsaban a los palestinos originarios de sus tierras en los momentos de creación del Estado sionista.

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