Carta Abierta: Berni y “el peligro que nos acecha” (La Izquierda Diario)


Los intelectuales de Carta Abierta han hecho circular un borrador de la misiva número 17 en el que sientan una alerta sobre los dos peligros que amenazan al gobierno kirchnerista: la ofensiva del capital financiero internacional de los fondos buitres y el giro represivo y los discursos de tono reaccionario de los funcionarios como Sergio Berni al frente de las fuerzas de orden del gobierno nacional. En linea con lo planteado en Carta Abierta, Ricardo Foster sostuvo que Scioli era una “regresión” para el kirchnerismo y la necesidad de una “sana competencia en las PASO”.

Leemos en el borrador de Carta Abierta Nº 17 “Si en Wall Street observamos, bajo el poderoso influjo de un nombre que provocó novelas, películas, teorías económicas y metáforas diversas sobre el capitalismo, la nueva actuación de un dominio financiero aliado a perfeccionados roles de viciadas prácticas judiciales, a miles de kilómetros de distancia, en el escenario social, comunicacional y de circulación de nuestra ruta Panamericana, vemos una discusión ostensible sobre los derechos sociales que emanan de las diversas situaciones que se producen ante decisiones de gerencias empresariales. Wall Street y la Panamericana son dos teatros políticos que pueden pensarse conjuntamente”. De manera más o menos explícita los intelectuales kirchneristas están diciendo que la presión de los buitres por un lado, y la lucha de los obreros de la zona norte del gran Buenos Aires, en concreto los 4 meses que lleva el duro conflicto de los despedidos de la autopartista Lear, por el otro, son las contingencias que deben marcar la agenda del gobierno kirchnerista. Tal aseveración nos remite a las agudas conclusiones extraídas por Trotsky en sus escritos sobre Latinoamérica. Refiriéndose al México de los años ’30 gobernado por el nacionalista Lázaro Cárdenas, el revolucionario ruso afirmó que las dos fuerzas fundamentales que disputan por el destino de los países semicoloniales son el imperialismo y la clase obrera. El reconocimiento implícito de Carta Abierta a una de las definiciones más importantes de Trotsky para pensar la política en países como el nuestro no quita sin embargo que los intelectuales kirchneristas le hayan sacado todo filo a su principal conclusión. Como el dirigente bolchevique señaló la burguesía nacional en los países coloniales es raquítica y los gobiernos que hablan en su nombre como el kirchnerista solo pueden cumplir la función de impedir que las clases subalternas subviertan el orden con el imperialismo (esa fue la función de la represión en Lear y de los cortes en Panamericana) para intentar congraciarse y negociar con los intereses del capital internacional. CFK reta a las empresas en las tribunas acusandolas de terrorismo económico, para que cedan un poco, pero en la calle ordena desalojar los piquetes de trabajadores con los gendarmes caranchos, los infiltrados, las balas de goma y el gas pimienta de Berni para que no afecten sus intereses. Carta Abierta sueña del kirchnerismo la épica un bonapartismo imposible.

Carta Abierta recuerda los debates de la socialdemocracia alemana en los años ’20 del siglo pasado citando a Hilferding para advertir sobre la amenaza de los buitres: “decía este autor, (…) que “la dominación sobre la producción social queda en manos de una oligarquía”. Si los buitres son una oligarquía, que tanto supo defenestrar Eva Perón, los intelectuales progresistas del kirchnerismo olvidan que la política del gobierno nacional ha sido la de apoyarse en otra ala de la oligarquía financiera. Ante la crisis actual de la deuda, el kirchnerismo se recuesta en otros buitres, los que tienen en el multimillonario George Soros su máxima representación, para poder disputar con los buitres apañados por el juez Griesa con Paul Singer a la cabeza. Dicha alianza se sustenta en hipotecar a la Nación cumpliendo con el pago de la deuda externa usuraria, ilegitima y declarada ilegal en su momento por la justicia argentina, en el fallo del juez Olmo.

Carta Abierta denuncia que la ofensiva buitre “ahora incluye mayores sumisiones superestructurales como la subsunción jurídica en una legalidad global manejada por los centros imperiales y la “integración financiera””. La cuestión que Carta Abierta no puede nombrar es que la sumisión a tribunales internacionales ha sido una practica común de la dictadura militar y de todos los gobiernos constitucionales posteriores incluido el propio Néstor Kirchner cuando fue el canje con los bonistas tal como denunció el diputado del PTS en el FIT Nicolás Del Caño en la misma sesión en que el kirchnerismo votaba la ley de pago soberano. Dicha ley ratifica el pago en plazas bancarias como París, que deja en vigor la acción de los tribunales extranacionales correspondientes a dichas plazas.

Lo novedoso de esta nueva Carta Abierta es que toma nota y rechaza la política de seguridad y represión del conflicto social encarnada por el Secretario de Seguridad Sergio Berni a quien acusan, sin nombrar, de “suscitar las reacciones más agazapadas en la oscuridad de las conciencias, usando gentilicios habituales, de valor fraterno, como “chilenos” y “paraguayos”, pero para invertirlos. Y así los hacen sinónimos de una amenaza difusa, que posteriormente sirve para justificar tremendos y reprobables conceptos, como el de “deportación”. ¿Es que se habla contra las derechas utilizando los mismos conceptos de las derechas?”. Los intelectuales K preocupados por no tomar el lenguaje de los Macri, olvidan denunciar que las razzias antiinmigrantes no son patrimonio exclusivco del PRO como lo demostró el desalojo violento de los inmigrantes sin techos de la Villa Papa Francisco, operativo conjunto encabezado por Berni de la Gendarmería, la Federal y la Metropolitana.

Frente a la amenaza represiva los intelectuales progresistas advierten que “no es así como todos esperamos que se traten las necesidades y carencias de sectores de la población que son víctimas antes que agentes de actos furtivos o comercios ilegales. Si en los funcionarios del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de otros territorios del interior donde no se democratizaron las fuerzas policiales durante 30 años, estas conductas no dejan de ser previsibles, son inaceptables en las voces que representan al gobierno nacional”. Olvidan que el funcionario en cuestión, Berni, proviene de la derecha carapintada que en su momento se levantó exigiendo leyes de impunidad para los partícipes subalternos del genocidio.Pero además ocultan que la orden original de liberar las rutas y ponerle coto a la ocupación del espacio publico por el conflicto social fue una orden dada por la propia Presidenta en un intento de congraciarse con el establishment económico poco antes de que estallara el fallo Griesa en sus narices. Berni fue reivindicado por Cristina Kirchner por cadena nacional.

Para el progresismo kirchnerista “vivimos un momento de extremo riesgo” donde el gobierno kirchnerista se encuentra acosado por una ofensiva tratando de poner fin a su política. Carta Abierta advierte que “el bloque de los poderosos, de los que portan el poder económico (…) aunados con una oposición política, en la que la mayoría de sus referentes abrevan en ese viejo posibilismo acomodaticio desplazado, -basta ver cómo sin ideas ni identidades mudaron del oficialismo a la oposición y navegaron sin destino fijo entre las distintas variantes de la misma- ha generado una colusión de intereses para derrotar al Proyecto nacional y popular, (…) Este es el peligro que acecha”.

Frente a la amenaza destituyente la misiva llama a “una enérgica participación popular. Sin la movilización social la nueva oligarquía empresaria presionará, dilatará, judicializará, aterrorizará con campañas mediáticas para hacer fracasar la justicia social buscada por las decisiones prudentes y renovadas de intervención pública. Continuar con las políticas nacionales y populares de emancipación significa el pueblo en las calles, su presencia siempre activa en el espacio público bajo las diversas formas que la creatividad popular suele generar”. Pero es el mismo gobierno kirchnerista quien a traves de sus funcionarios como Berni reprime al pueblo en las calles y utiliza a los gendarmes caranchos como Torales para bloquear “la creatividad popular” que reivindica Carta Abierta. Por eso pone un limite que tranquilamente le permite convivir con la lógica del poder kirchnerista, la movilización popular solo es positiva en apoyo a la Presidenta y su proyecto: “Todo esto merece nuevas convocatorias a que los movimientos populares de todo el mundo se mancomunen en torno a diseñar un nuevo tipo de humanidad autorreflexiva y de naciones justas, en lucha democrática contra los nuevos productos de la globalización, con sus alas encarnadas en el vuelo avizor de los nuevos estilos comunicacionales, que capturan excedentes pulsionales, así como estos fondos buitre, bien definidos por Cristina Fernández como “depredadores sociales globales”. Las luchas obreras que tienen como protagonistas a direcciones de base combativas e integradas por la izquierda revolucionaria son un ariete de la derecha: “muchos dignos pensamientos progresistas o de izquierda, sin que ellos les quite razones en lo específico, son formas reproductivas complejas de esas formas globalizantes, porque aceptan alianzas implícitas con los medios, que festejan que así se complete el ataque por todos los flancos a los gobiernos populares (…) Ser de derecha o de izquierda hoy es serlo en segundo grado. Pensamientos tradicionalistas, como el de algunos sectores de la Iglesia, captan los nuevos riesgos de la actualidad mundial, izquierdas de la tradición revolucionaria puntualizan temas en sí mismos legítimos que se recolectan en la gran bolsa de valores de las derechas en batalla”. El temor de Carta Abierta es que el fin de ciclo del kirchnerismo hunda para siempre las aspiraciones de un anclaje obrero y popular de su fuerza y abra el paso a una izquierda que de voz y fuerza política a las luchas de clases de los trabajadores.

Por último el progresismo K plantea dar pelea para garantizar la continuidad dentro del proyecto “nacional” en un mensaje dirigido a advertir sobre el alineamiento con Daniel Scioli, hoy por hoy única tabla de salvación del kirchnerismo. Para tal fin Carta Abierta llama a avanzar en “una construcción política de mayor densidad, de una mayor actividad, de un mayor anclaje social que inevitablemente confrontará, previamente a la disputa en las urnas, cotidianamente para sostener la continuidad de políticas populares hoy atacadas por quienes quieren sustituirlas antes de la elección ciudadana”. Difícil de predecir si el kirchnerismo abogará por la derrota de Scioli y quede desamparado del paraguas del poder y los cargos o intentará mellar al bonaerense para imponerle candidatos y puestos en las listas que les permita de alguna manera seguir anclados en el poder.

Pese a todo esto y el lenguaje críptico clasico de los cartaabiertistas, su necesidad de nombrar a la Panamericana como uno de los hechos gravitantes de la realidad nacional y que está ligada íntimamente a los más de 4 meses de lucha de los obreros de Lear; no deja ser un “homenaje”, a su manera, a este combate histórico que se ha convertido en símbolo y en el cual nos hemos jugado para su triunfo.

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