Eichmann


Quizás alguien lo recuerde como buen padre de familia.
Amoroso esposo.
Trabajador, metódico, responsable en su tarea.
Ningún detalle escapaba a su ojo.
Seguramente iría bien vestido y
su pulcritud llamaría la atención
de las damas y los caballeros de los salones y
los ministerios.
Mucha gente preocupada por vivir cómodamente,
lo saludaba con reverencia.
Hoy nadie lo admira ni habla de él,
seria recordar incómodamente
su aporte al fordismo:
la producción en cadena
para exterminar 60000 judíos por día.
“Solo el trabajo os hará libres”
rezaban los portones de Auschwitz.
Adolf Eichmann,
no busquen un monstruo con garras y colmillos.
Reconozcan en su obra,
el espíritu del capitalismo.

Fascismo trans-fobico (ID)


http://www.laizquierdadiario.com/Fascismo-trans-fobico-7562

El anuncio de un proyecto para subsidiar a un ínfimo número de personas trans, despertó lo peor de la verba de la sociedad argentina que se vale del arsenal argumentativo de una derecha troglodita y reaccionaria. Una indignación inexplicable que recuerda la triste situación de los jubilados para negarle a las sobrevivientes trans el mínimo derecho a la subsistencia digna. Indignación que no se repite frente a los subsidios otorgados a la Iglesia Católica y su corte de pedófilos y cómplices del genocidio o que no rechaza los subsidios al gran capital que se la lleva en pala. El problema no seria que las sobrevivientes trans reciben un subsidio sino que los jubilados ganan menos del 82% móvil.

Los medios de comunicación y dirigentes de la oposición (lamentablemente contando con la voz aprobatoria de dirigentes sindicales como el Pollo Sobrero que olvida que el deber de la izquierda es acompañar a los más postergados) alimentan la rabia social contra una medida aislada que facilitaría la vida de personas cuya condición las somete al arbitrio de los peores elementos de la sociedad burguesa. Ciertamente el kirchnerismo carece de un plan para darle trabajo a todos y todas las personas trans, es incapaz de hacer cumplir la ley de identidad de género con respectó al cupo laboral del 3% en el Estado y mucho menos en las empresas privadas. El gobierno es incapaz de erradicar la pobreza y solo se propone hacer un uso clientelar de la misma con subsidios en lugar de garantizar trabajo digno para todas y todos o de universalizar el subsidio a todas las mujeres y hombres trans a quienes se les niega el minimo derecho al trabajo.

El rechazó furioso de los medios y la oposición a este proyecto estimula y se apoya en el odio social contra los pobres, poniendo el dedo en la llaga de la postergación salarial de la mayoría de los trabajadores y de los jubilados, como si las transexuales fueran las responsables de la misma y no la explotación capitalista del trabajo que mediante la tercerización y la precarización abarata los costos de la fuerza de trabajo. Como si las jubilaciones miserables fueran responsabilidad de los subsidios a los pobres y no la política de pagadores seriales y de subsidios al capital que vacían las cajas previsionales. Pero como agravante se apoya en la homofobia y la transfobía generalizada, en los prejuicios machistas y patriarcales de las clases medias y trabajadoras, en el oscurantismo clerical e inquisitorio que exacerba el odio al puto, la travesti, el hombre trans, las lesbianas y contra toda forma de vida y sexualidad disidente que no se base en los valores sociales preestablecidos por la moral burguesa-cristiana y la normalidad heterosexual. ¡Son putos y encima quieren plata! Es el lenguaje de la queja que repite la voz del amo. Están estimulando que se produzcan crímenes de odio. Como diría Roland Barthes, el lenguaje es fascista.

La izquierda y los dirigentes sindicales combativos, los estudiantes y los movimientos feministas, sociales y democráticos tienen que tomar en sus manos la defensa de los y las trans frente a la campaña reaccionaria y oscurantista con que se intenta incitar al odio a los trabajadores y el pueblo pobre contra sus hermanas y hermanos más postergados y humillados. Eso hemos hecho desde el inicio de la polémica desde La izquierda Diario porque entendemos que se trata de levantar un proyecto de emancipación social, no de especular con el que dirá la opinión pública.

Las balas de estos brotes de fascismo homo-trans-fóbico me tocan de cerca. Lo palpo en la angustia y la bronca de mi compañero de vida y camarada Tom Mascolo, militante revolucionario y activista trans. En la mirada inquisitoria del otro cada vez que vamos de la mano por la calle, que nosotros, dos maricas orgullosos al decir de Jean Genet, desafiamos con amor y alegría.

Foto Nuda Vida


Nuda (1)

Nuda Vida puede ser interpretado como un concepto científico o médico: la vida desprovista de toda cualificación, lo que tiene en común la vida humana con la de un caracol o una planta. Enseguida se percibe que se trata de una idea filosófico-teológica, que subyace a su posterior apropiación médica y política. Su genealogía va desde Aristóteles (vida nutricia, el antecedente del concepto de vida vegetativa)3 hasta Gilles Deleuze, con su intento de elaborar un concepto de Inmanencia que abarque plenamente el de vida.

Agamben señala cómo la filosofía y la política evolucionan hasta hacer de la vida su tema y su terreno. Considerar al hombre no como sujeto sino como cuerpo vivo, y más allá, como vida en un cuerpo, es una prueba de que a todos los conceptos, ideas y argumentos que han servido como pretextos o maniobras de ocultación les llega el momento de mostrar su verdad, este es el momento de máximo peligro, y quizá de oportunidad máxima también: el tiempo en que la biopolítica coincide íntegramente con la política, y el estado de excepción con el estado. (Wikipedia sobre el concepto de Nuda vida de Giorgio Agamben)

¿Una revolución “prematura”? Daniel Bensaïd


A 97 años de la revolución de Octubre. Este artículo fue escrito en 1997 en respuesta a la publicación del Libro Negro del Comunismo dirigido por Stéphane Courtois.

Desde la caída de la Unión Soviética, ha recobrado vigor una tesis : aquella según la cual la revolución habría sido de entrada una aventura condenada debido a su carácter prematuro. Es la que defiende Henri Weber en una tribuna de Le Monde (14 noviembre de 1997). Esta tesis encuentra su origen muy temprano, en el discurso de los mencheviques rusos mismos y en los análisis de Kautsky, desde 1921 : mucha sangre, lágrimas y ruinas, escribe entonces habrían sido ahorrados “si los bolcheviques hubieran poseído el sentido menchevique de la autolimitación a lo que es accesible, sentido en el que se revela la maestría de alguien” (Von der Demokratie zur Staatsktaverei, 1921, citado por Radek en Les Voies de la Révolution russe, EDI, p.41). La fórmula es reveladora. Kautsky polemiza contra la idea de un partido de vanguardia, pero imagina de buena gana un partido-maestro, educador y pedagogo, capaz de regular a su guisa la marcha y el ritmo de la historia.

Como si las luchas y las revoluciones no tuvieran también su propia lógica. Por querer autolimitarlas cuando se presentan, se pasa al lado del orden establecido. No se trata ya entonces de “autolimitar” los objetivos del partido, sino de limitar sin más las aspiraciones de las masas. En este sentido, los socialdemócratas, los Ebert y los Noske, asesinando a Rosa Luxemburg y aplastando los soviets de Baviera se ilustraron como los virtuosos de la “autolimitación”. La toma del poder en octubre de 1917 resulta de la incapacidad, desde febrero, de los burgueses liberales y de los reformistas de aportar una respuesta a la crisis de la sociedad y del estado. A la cuestión “¿Había opción en 1917” ?, la respuesta de Mikhaël Guefer parece mucho más fecunda y convincente que la tesis de “prematura” :

“La cuestión es cardinal. Habiendo reflexionado mucho sobre este problema, me puedo permitir una respuesta categórica : no había opción. Lo que se hizo entonces era la única solución que se oponía a una transformación infinitamente más sangrienta, a una debacle privada de sentido. La opción se ha planteado después. Una opción que no trataba sobre el régimen social, sobre la vía histórica que tomar, sino que debía ser efectuada en el interior de esa vía. Ni variantes (el problema era más amplio), ni escaleras que subir para alcanzar la cumbre, sino una ramificación, ramificaciones”. (Mikhaël Guefter, artículo citado).

Estas ramificaciones, estas bifurcaciones, no han dejado en efecto de presentarse y de suscitar respuestas diferentes y opuestas : en 1923, ante el octubre alemán, sobre la NEP y la política económica, sobre la colectivización forzada, sobre la industrialización acelerada y las formas de planificación, sobre la democracia en el país y en el partido, sobre el ascenso del fascismo, sobre la guerra de España, sobre el pacto germano-soviético. Sobre cada una de estas pruebas, propuestas, programas, se enfrentaron diferentes orientaciones, mostrando otras opciones y otros posibles desarrollos. En verdad, la tesis del carácter prematuro conduce ineluctablemente a la idea de una historia bien ordenada, reglada, como un reloj, en donde todo llega a su hora, justo a tiempo. Recae en las platitudes de un estricto determinismo histórico, tan a menudo reprochado a los marxistas, donde el estado de la infraestructura determina estrechamente la superestructura correspondiente. Elimina simplemente el hecho de que la historia no tiene la fuerza de un destino, está horadada de acontecimientos que abren un abanico de posibilidades, no todas ciertamente, sino un horizonte determinado de posibilidad.

Si leemos hoy a los autores del Libro Negro, se tiene la impresión de que los bolcheviques, una vez triunfado el golpe de mano de Octubre, se habrían aferrado a cualquier precio al poder por el poder. Es olvidar que nunca pensaron en la Revolución rusa como una aventura solitaria, sino como el primer elemento de una revolución europea y mundial. Si Lenin, se dice, bailó encima de la nieve el 73º día de la toma del poder, es porque no esperaba, inicialmente, aguantar más tiempo que la Comuna. El futuro de la revolución dependía a sus ojos de la extensión de la revolución a escala europea y en Alemania principalmente.

Las convulsiones que sacudieron, entre 1918 y 1923, Alemania, Italia, Austria, Hungría, indican una verdadera crisis europea. Los fracasos de la revolución alemana o de la guerra civil española, los desarrollos de la revolución china, la victoria del fascismo en Italia y en Alemania no estaban escritos por adelantado. Los revolucionarios rusos no son a pesar de todo responsables de las dimisiones y de las cobardías de los socialdemócratas franceses y alemanes. A partir de 1923, se hizo claro que no podían ya contar a corto plazo con una extensión de la revolución en Europa.

Una reorientación radical se imponía. Fue lo que estuvo en juego en el enfrentamiento entre las tesis del “socialismo en un solo país” y las de la “revolución permanente”, que desgarró el partido a mediados de los años veinte. Sin contestar la legitimidad inicial de la revolución rusa, algunos estiman pues que se basaba en un pronóstico erróneo y en una apuesta imposible. No se trataba sin embargo de una predicción, sino de una orientación que intentaba eliminar las causas de la guerra derrocando el sistema que la había engendrado. La onda de choque a la salida de la guerra quedó bien confirmada, de 1918 a 1923. Tras el fracaso del Octubre alemán, en cambio, la situación se había duraderamente estabilizado. ¿Qué hacer entonces ?. Intentar ganar tiempo sin la ilusión de poder “construir el socialismo en un solo país”, que además está arruinado ?. Es todo lo que está en juego de las discusiones de las luchas de los años veinte. Es toda la dimensión política de la cuestión, lo importante del asunto.

En el plano económico y social, la NEP aportó un elemento de respuesta, pero habría sido necesario para aplicarla un personal cultivado de otra forma que el formado en los métodos expeditivos del comunismo de guerra. En el plano político, hubiera sido necesario una orientación democrática, que buscara una legitimación mayoritaria por la expresión electoral de un pluralismo soviético. En el plano internacional, hubiera sido necesario una política internacionalista que no subordinara, a través de la Komintern, los diferentes partidos comunistas y su política a los intereses del estado soviético. Estas opciones fueron, al menos parcialmente planteadas. No tomaron la forma de discusiones apacibles, sino de enfrentamientos sin piedad. Los vencidos de estas luchas no estaban equivocados. Pues, si bien se realiza con entusiasmo la contabilidad macabra de las revoluciones, se evalúa más difícilmente el coste de las revoluciones abortadas o aplastadas : la no-revolución alemana de 1918-1923 y la revolución española vencida de 1937 no pueden dejar de tener relación con la victoria del nazismo y los desastres de la segunda guerra mundial.

Para establecer las responsabilidades reales, periodizar la historia alrededor de las grandes alternativas políticas, es este hilo el que hay que retomar y reexaminar. Hablar simplemente de revolución prematura remite al contrario a enunciar un juicio de tribunal histórico, en lugar de comprender la lógica interna del conflicto y de las políticas que en él se enfrentan. Pues las derrotas no son más pruebas de error que las victorias pruebas de verdad : “Si el éxito fuera reputado inocencia ; si, corrompiendo hasta la posteridad, la cargara con sus cadenas ; si, esclava futura, engendrada de un pasado esclavo, esta posteridad sobornada se convirtiera en la cómplice de cualquiera que hubiera triunfado, ¿dónde estaría el derecho, dónde estaría el precio de los sacrificios ?. El bien y el mal no siendo ya más que relativos, toda moralidad se borraría de las acciones humanas” (Chateaubriand, Memorias de Ultratumba).

Si no hay juicio último en historia, importa que sea trazado paso a paso, ante cada gran opción, cada gran bifurcación, la pista de otra historia posible. Es lo que preserva la inteligibilidad del pasado y permite sacar de él lecciones para el futuro. Lo que, en diez días, conmovió el mundo, no podría ser borrado. La promesa de humanidad, de universalidad, de emancipación que se apareció en el fuego efímero del acontecimiento está “demasiado mezclada a los intereses de la humanidad” para que pueda olvidarse. Depositarios y responsables de una herencia amenazada por el conformismo, tenemos la tarea de suscitar las circunstancias en las que podrá ser “rememorado”.

La Venus de Euston Road (Juan Forn)


Si sonaban las alarmas antiaéreas en las calles de Londres durante la guerra, se sabía que el mejor refugio antibombas era el sótano de Faber & Faber, que tenía buena luz y una estantería de buenos libros. Allí descubrieron los pintores de la pandilla de Lucian Freud a una chica preciosa que vivía justo enfrente del galpón que usaban de atelier. La llamaron la Venus de Euston Road y la cortejaron tupido, pero les ganó de mano el gordo Cyril Connolly, que se la llevó como secretaria para su revista Horizon. La chica se llamaba Sonia y era tan despierta y lanzada que pronto empezó a mandar cartas en primera persona del plural a los escritores famosos que colaboraban en la revista (“Creemos que su texto es demasiado largo & falla en el principio & agradeceríamos lo enmendara –adjuntamos estampillas para el reenvío”–). Al final de la guerra, el gordo Connolly volvió un día de sus habituales almuerzos de cinco horas con un personaje inesperado: su viejo compañero de colegio Eric Blair, que había abandonado la casta de los privilegiados para convertirse en George Orwell, la molesta e insobornable conciencia moral de Inglaterra, el paladín de la integridad, el pobretón George Orwell. “Ahí tienes lo que mantiene funcionando a Horizon”, dijo Connolly, señalando a Sonia. Orwell la invitó a tomar una copa, le habló de su soledad crónica (su esposa había muerto dejándolo con un bebé adoptado, acababan de diagnosticarle tuberculosis) y le propuso matrimonio. Sonia prefirió irse a París enviada por Horizon a fichar autores para la revista.

En el sótano del Tabou, donde Juliette Greco servía copas y Boris Vian tocaba la trompeta, frecuentó a Camus, Bataille, Lacan y Marguerite Duras y conoció al amor de su vida, Maurice Merleau-Ponty, el único filósofo que sabía bailar. El flechazo fue mutuo, él la visitaba en Londres y la recibía en París, pero se negaba a dejar a su mujer. Luego de cuatro años de esta rutina, Orwell reaparece en la vida de Sonia. Es casi un muerto en vida: su hermana se ha hecho cargo del bebé y él ha gastado las energías que le quedaban escribiendo una novela que piensa titular 1984 y cuyo personaje femenino está basado en ella. Orwell está en el hospital, Sonia va a visitarlo diariamente. El le habla de la Policía del Pensamiento de su novela, ella le dice que así eran las monjas de su internado: nadie tenía derecho a ningún secreto, a ningún pensamiento propio. Le dice que por eso escupe cuando ve una sotana por la calle y se acuesta con quien quiere y su bebida favorita es el Campari, la verdadera sangre de Cristo. Orwell vuelve a pedirle casamiento (“Tengo 46 años, cinco dientes postizos, várices en las piernas y esta maldita tos. Sólo te pido honestidad y humor”). Ella cree que realmente puede curarlo, si se lo lleva a los Alpes suizos. Le dice que él le dictará sus libros y ella tomará nota y que el aire de montaña hará el resto. Ella misma compra su anillo de compromiso con un cheque por regalías que le da él. Pero cuatro días antes de partir, Orwell muere. El casamiento duró menos de tres meses. Por la delicadeza del estado del paciente, marido y mujer podían verse sólo una hora al día, y ninguna si Sonia se pescaba un resfrío, cosa que ocurrió y le impidió estar junto a él cuando murió.

Sonia fue a refugiarse a Francia, con su amiga Marguerite Duras. Merleau-Ponty iba a visitarla a escondidas, pero seguía negándose a dejar a su mujer. Sonia volvió a Londres y Connolly le avisó que Horizon iba a cerrar. Un buen amigo de ella, Michael Pitt-Rivers, cayó preso en una redada de homosexuales. El asunto era un escándalo: Pitt-Rivers era de la nobleza y además era un don de Oxford. Sonia aceptó casarse con él para librarlo de los rumores, pero después se autoconvenció de que podía “curarlo”. El matrimonio duró poco: Pitt-Rivers prefirió ejercer libremente su sexualidad fuera de Inglaterra, le cedió su coqueta casita de Londres y le pidió el divorcio. En esa casa recibió Sonia la noticia de la muerte de Merleau-Ponty y tuvieron lugar sus dos intentos de suicidio y la decisión posterior que le ganó la mala fama que padeció hasta su muerte: ser en cuerpo y alma la viuda de Orwell.

Los ingleses pueden ser tremendos cuando quieren, y fueron tremendos con ella. Nunca le perdonaron que se hiciera llamar Sonia Orwell, en usufructo de fama ajena (si no quería usar su apellido de soltera ni el de Pitt-Rivers, la portación de apellido que le correspondía era Blair). Además, la acusaban de alcoholismo, promiscuidad y derroche de la fortuna que habían empezado a dar Rebelión en la granja y 1984, convertidos por la Guerra Fría en explosivos best-sellers, como metáforas del totalitarismo. Lo significativo es que la santificación de Orwell se debió en gran parte a Sonia: a ella le pidió antes de morir que evitara que se escribieran biografías sobre él (temía que le pasara lo que él mismo había criticado a Gandhi) y a ella se quejó con amargura del tiempo que había perdido haciendo periodismo en lugar de escribir más libros. Sonia creía lo contrario, estuvo diez años seleccionando de una montaña de notas de prensa, cartas, cuadernos y borradores, y en 1968 publicó un tomazo formidable que tituló The Collected Essays of George Orwell y demostró, con esa suma de papeles dispersos, los alcances del pensamiento y la pluma de su marido. Hasta entonces nadie en Inglaterra ponía a Orwell a la altura de los verdaderamente grandes; fue Sonia la que corrigió el error, y el establishment literario no se lo perdonó: canonizaron a Orwell y la crucificaron a ella.

Si la CIA hacía una versión propagandista de Rebelión de la granja y bombardeaba con ella los países comunistas, era culpa de Sonia. Si el hijo adoptivo de Orwell, ya adulto, vivía modestamente en un pueblo perdido de Escocia, era culpa de Sonia. Si se ocupaba de que Jean Rhys, Ivy Compton-Burnett y J. R. Ackerley no pasaran necesidades en sus últimos años (Sonia les hacía enviar desde Harrods la mermelada, el té y el gin favorito de cada uno de ellos y les organizaba almuerzos con escritores famosos para levantarles el ánimo), la acusaban de dar la espalda a los verdaderos necesitados, como hubiera querido Orwell. Si se hacía cargo de la viuda y los hijos de Connolly era porque sólo le importaban sus amigos bienudos. Si prohibía biografías era porque no quería quedar mal parada.

Lo que recién se supo con su muerte fue que Sonia hacía esas cosas con dinero que sacaba a sus amigos ricos y que ni un peso de la fortuna que daban los libros de Orwell iba para ella, o para el hijo en Escocia. Orwell nunca pensó que sus libros darían plata; antes de morir firmó un documento de plenos poderes a un contador para que no quedaran deudas en el hospital, y todo el dinero acumulado había ido a manos de él. Después de una batalla judicial que duró veinte años y le costó su casita londinense, Sonia logró recuperar los derechos de Orwell, los cedió enteramente al hijo adoptivo y se fue a morir a París a un departamento en un quinto piso, sin baño y sin ascensor. Marguerite Duras, la viuda de Connolly y la de Merleau-Ponty le mandaban dos veces por semana botellas de Campari, libros y cigarrillos.

Nuevo escenario opositor tras la crisis de FAUNEN (ID)


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La decisión de Elisa Carrió de patear el tablero del FAUNEN plantea un nuevo escenario para la oposición política burguesa de cara a las elecciones del 2015.

Los primeros en entusiasmarse y tratar de sacar ventaja con la ruptura de la diputada chaqueña son los del PRO. El primero en manifestarse a favor de la jefa de la Coalición Cívica fue Miguel Del Sel quien se dice presenció el virulento enfrentamiento entre Carrió y Julio Cobos en los pasillos del Congreso. El integrante del grupo MIDACHI elogio a Carrió diciendo que “A mí me cae muy bien. Coincido con ella cuando afirma que la corrupción mueve mucha plata de la gente. Si viene a Pro, que sea para aportar”.

El ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, también se expresó a favor del acercamiento con la diputada “La doctora Carrió es un dirigente político importante en el país y, a partir de ahí, hay que escucharla y aceptar cuales son sus posiciones, que en su momento fueron unas y hoy son otras”. Montenegro, agregó que desde el PRO “no podemos cerrarle la puerta a nadie”.

Para el ministro, Carrió “no solamente cambió su parecer sino también muchos argentinos” refiriéndose al líder del PRO Mauricio Macri. Federico Sturzenegger completó el círculo llamando a “tener una visión amplia de aquellos que traen una visión muy ética y de mucha garantía de la política”, el hombre que supo ser parte del gabinete neoliberal delarruísta de López Murphy y Domingo Cavallo reivindicó a Carrió sosteniendo que “tiene la conceptualización de que la Argentina necesita urgentemente un cambio con respecto a las estructuras de poder que han gobernado la argentina estos últimos años”.

La cumbre de la UCR en San Fernando le cerró momentáneamente al PRO la posibilidad de un acuerdo con la UCR que le permitiera contar con una estructura nacional para hacer frente a las próximas elecciones. Pero el portazo de Carrió reabre las expectativas de la derecha macrista de sumar más tarde o temprano a dirigentes o sectores del radicalismo como Sanz que hoy por hoy han hecho un acuerdo de compromiso por mantener el FAUNEN pero que han dejado la puerta abierta a cualquier giro brusco que modifique la estrategia electoral.

Por lo pronto los radicales habilitaron a hacer acuerdos provinciales con cualquier fuerza como hizó Aguad con el PRO cordobés y Morales con el Frente Renovador jujeño.

El FAUNEN como coalición electoral sale golpeado ya que perdió a una de sus figuras más carismáticas y con mayor llegada mediática. Carrió llevó el cuestionamiento del FAUNEN como tal hasta el final al asegurar que como fuerza independiente del resto de la oposición no tiene futuro.

Lo cierto es que la decisión radical fortaleció la postura de Cobos quien se ilusiona con una formula común junto a Hermes Binner. Para este sector del FAUNEN donde abrevan cobistas, ricardoalfonsinistas, los socialistas, Pino Solanas y el nuevo vocero de lo que Cleto no puede decir (Humberto Tumini), el alejamiento de Carrió es beneficioso porque les permitiría reorientar la coalición hacia una propuesta de centroizquierda. Pero lo cierto es que el huracán chaqueño ha dañado la imagen de la alianza y está en cuestión si puede proyectarse exitosamente en las elecciones del 2015. Incluso, si sobrevive como tal al cierre de alianzas en junio del mismo año. Por algo fue que Carrió declaró su posible retorno al redil si FAUNEN era parte de una coalición más amplia. Algo difícil de pensar en los violentos términos actuales de la ruptura.

Sergio Massa, por su lado, intentará avanzar en acuerdos provinciales con los radicales para suplir la falta de aparato en el interior. Espera que los acuerdos provinciales sean una plataforma que arrastre votos hacia su candidatura nacional. Mientras que Gerardo Morales, Aguad y sus correligionarios del interior del país esperan conquistar gobernaciones, intendencias y cargos legislativos que fortalezcan la posición de la UCR de cara a un futuro gobierno carente de mayoría parlamentaria. De conjunto la estrategia radical parecería ser esa, ubicarse como la fuerza fundamental que permita la gobernabilidad en términos parlamentarios de los próximos ocupantes de la Casa Rosada.

El problema de fondo del FAUNEN, que Carrió y Sanz perciben, es que el radicalismo ha dejado hace tiempo de ser la representación política exclusiva de las clases medias y disputan con Macri la misma clientela electoral.

Los elogios de Carrió hacia Sanz, sus alusiones al radicalismo de la causa contra el régimen y la vocación de poder alfonsinista, muestran a la discípula de Raúl Alfonsín como mascarón de proa de un intento de colonizar el radicalismo apoyándose en un ala de la derecha. Salvando las distancias algo similar hizo el ex presidente Alfonsín cuando acordó el Pacto de Olivos con el menemismo para recuperar el control de la UCR. El falso progresismo del FAUNEN hace tiempo ya que había sido negado por la realidad. Solo faltaba que alguien diera un portazo tan fuerte que recordara a todo el mundo que aquello no era más que una farsa.

Intempestiva ruptura de Carrió golpea al FAUNEN (ID)


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Elisa Carrió rompió con el FAUNEN por la negativa de la UCR de ir a un acuerdo de internas con el PRO: “Está bien que la UCR haga lo que le parece, que vayan hasta donde les va. Pero yo no me suicido. Me retiro de UNEN nacional, aunque no voy a romper la única posibilidad que tiene la Argentina. Voy a trabajar en Provincia y peleo por la Capital con Martín Lousteau y Fernando Sánchez”.

De esta manera intempestiva la diputada de la Coalición Cívica armo un revuelo poniendo al FAUNEN en crisis como alternativa electoral. Carrio aseguro que la ruptura “es una liberación, no es una pelea”, asegurando que para ella la retirada del UNEN significaba sacarse “una mochila” porque “es imposible trabajar con mediocres”.

Carrio fue la pirncipal estratega del armado del UNEN y fue la primera en reconocer las limitaciones del UNEN y desde entonces llamo a la coalición a competir junto con Mauricio Macri en las PASO. El argumento de la chaqueña siempre fue que hacia falta un gran frente republicano para derrotar al kirchnerismo y con ese mismo razonamiento asegura que la continuidad tal cual del UNEN es al servicio del kirchnerismo calificándolo como “parodia al servicio de Cristina”.

La chaqueña prendio el ventilador y defenestro a sus recientes ex aliados. Acuso a Pino Solanas, con quien compartio lista en las internas de UNEN del 2013, de haber “votado todo con el kirchnerismo” critica que extendio al socialismo. A la fuerza de Binner, Carrio le dedico una bombita: “Binner se hace el gobernador maravilloso y no puede explicar el narcotráfico en Santa Fe”, mientras al Julio Cleto Cobos lo apuraba: “Que se arregle ese Cobos. El ’Inyenieri’. Está con el Gobierno o está atado por la efedrina”. A los dirigentes de la UCR les aseguro que “Van a matar al partido radical por plata que recibe del oficialismo en la Provincia porque están todos con Scioli”, la discipula del fallecido dirigente radical Raul Alfonsín fustigo a sus ex correligionarios por tomar “una decisión suicida en términos de la causa radical, que era la república. (…) Ellos están entregando, sobre todo Cobos, Alfonsín y Bazze se la están entregando a Scioli”.

El virulento alejamiento de la diputada Carrio provoca la reacción de las figuras del UNEN quienes salieron a responderle. Julio Cobos aseguro que “El daño que ocasionó a UNEN fue muy grande” y desmintio las denuncias de Carrio sobre su financiamiento con el dinero de la efedrina. Pino Solanas por su lado declaro que “Es un error irse y es una lástima que haya tomado esa decisión siendo una de las fundadoras de UNEN” y continuo: “Yo no tengo cara para salir a la calle a decir que hay que aliarse con quien enfrentamos en dos elecciones”. Ricardo Alfonsín denuncio a Carrio por ser parte de una política del establishment “hay una aparato mediático que trabaja para el Pro y Carrió está cómoda ahí”. Mientras que el ex izquierda nacionalista, ex kirchnerista y ex aliado de Prat Gay, Humberto Tumini de Libres del Sur fue el unico que festejo la ruptura “Elisa Carrió acaba de informar a la prensa que deja UNEN y que ya no será candidata a presidenta por el frente. Es una muy buena noticia”, y la diputada de ese espacio Victoria Donda celebro en consonancia que Carrio “haya blanqueado que quiere unirse al PRO” mientras saludaba la decisión de los radicales de mantenerse en UNEN: “Es bueno que el radicalismo haya aclarado que ellos no se van a aliar ni con Massa ni con Macri”.

La crisis por la ruptura ya tuvo su primer enfrentamiento publico en los pasillos del Congreso Nacional. Carrio increpó a Julio Cobos luego de un móvil televisivo diciendole “Vos sos el culpable”. La chaqueña acuso a Cobos por el rechazo radical a un acuerdo electoral con Mauricio Macri. El mendocino le recriminó a su vez la acusación que lo vincula al dinero de la efedrina “No voy a permitir que me faltes el respeto a mí y a mí familia”. Frente a otros diputados, como Miguel Del Sel, que presenciaban la escena, la jefa de la Coalición Cívica lo acusó: “Fue socio de Cristina y fue financiado por la droga, por la efedrina. Y los radicales saben que es un traidor. Cobos porque es ingeniero tal vez por eso no entiende nada, o el Gobierno lo tiene atado por la efedrina”.

La violenta ruptura de la figura más carismatica con que contaba el FAUNEN, abre la especulación sobre como sera la reconstitución de las fuerzas patronales de oposición al kirchnerismo y el futuro mismo de una coalición que esta pasando por su peor momento, con un radicalismo que a su vez negocia localmente con el PRO y Massa, transformando al frente en una superestructura cada vez más enclenque.

Día del militante: cuando Rucci sostuvo el paraguas


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Un 17 de noviembre de 1972, Juan Domingo Perón, retornaba a la Argentina tras 18 años de exilio. El avión que lo trajo de regreso aterrizó en un aeropuerto de Ezeiza completamente militarizado las a 11.20 horas. Era un mediodía lluvioso y Perón descendió a la pista mientras José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y uno de los jefes de las bandas de asesinos de la derecha sindical peronista, sostenía un paraguas sobre su cabeza A pesar del dispositivo militar, miles de militantes peronistas se acercaron a los alrededores del aeropuerto.

Según cuenta la leyenda, Perón distribuyo armas entre un grupo de militantes de la comitiva para enfrentar cualquier intento de provocación. La jornada fue tensa y un oficial martillo su arma frente a Perón provocando que Lorenzo Miguel se interpusiera con un grito desgarrador. El general Perón fue retenido en el Hotel de Ezeiza hasta la madrugada del día siguiente cuando decidieron liberarlo y pudo dirigirse a la casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López. Allí comenzó una peregrinación de militantes y dirigentes de todos los colores políticos transformándose en uno de los polos de la política argentina de aquel tiempo.

El retorno de Peŕon fue el producto de las negociaciones con la dictadura de Alejandro Lanusse, de lo que se conoció como el intento de montar un Gran Acuerdo Nacional. El interés de la dictadura era lograr un acuerdo con Perón para frenar el proceso de insurgencia obrera y popular que se había iniciado en el Cordobazo del 29 de mayo de 1969, cuando una insurrección obrera y popular ganó las calles de la ciudad y derroto a las fuerzas represivas. Una serie de levantamientos y huelgas sucedieron al Cordobazo y marcaron el fin del sueño de perpetuarse de Juan Carlos Onganía y el efímero gobierno de Rodoflo Levingston. A diferencia de sus predecesores,Lanusse fue quien comprendió que los días del régimen proscriptivo iniciado por la Revolución fusiladora de 1955 había llegado a su fin y que era necesario traerlo a Perón para impedir que fueran las masas con su movilización quien barriera a la dictadura y ajustara cuenta con las Fuerzas Armadas. Las negociaciones con Perón exiliado en Madrid fueron llevadas a cabo por el coronel Francisco Cornicelli, afiliado secreto del Partido Comunista, y permitió que se sellara el acuerdo por el cual se puso fin a la proscripción del peronismo aunque con una clausula que impidió al propio Perón ser candidato.

El retorno de Perón coronó 17 años de lucha de la clase obrera y el pueblo pobre que se identificaba con el peronismo y había hecho del fin de la proscripción y el retorno de Perón una de sus banderas democráticas elementales. La izquierda peronista que dirigía la juventud creyó ver en la Quinta de Gaspar Campos, la meca de la lucha por el “socialismo nacional” tal cual Perón prometía en las películas de difusión que realizaba Pino Solanas.

Pero Perón retorno con López Rega y amparando ya desde entonces a la burocracia sindical, a quienes escondió detrás de bambalinas, porque ahora se trataba de ganar las elecciones y para ello era imprescindible contar con el apoyo de la “juventud maravillosa”. Poco menos de un año después van a ser las balas y las bombas de las bandas de la derecha sindical peronista y las Tres A las que hablen en nombre de Perón y sepulten las ilusiones del general como líder de la Patria Socialista.

En fin, el día del militante peronista celebra los esfuerzos de una clase obrera y un pueblo pobre que en las barricadas contra la libertadora y en las valientes luchas de la resistencia peronista dio su vida por Péron. Lo hizó para una política burguesa. A partir de su retorno el propio Perón fue hilvanando la estrategia contrarrevolucionaria para hacer que la clase obrera insurgente del cordobazo volviera mansa al redil de la sociedad burguesa.

“El arte debe denunciar los atropellos” (ID)


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ENTREVISTA // MARTIN RUTA 8

“El arte debe denunciar los atropellos”

El hombre de la Tigra es la última novela de Martín Ruta 8. El seudónimo es un homenaje que Martín Arista hizo a unos militantes desaparecidos por los genocidas del Proceso de Reorganización Nacional: “Eran compañeros con los cuales discutía como revolucionarios. Ellos creían en la guerrilla, yo no compartía esa política porque creo que la clase obrera tiene métodos mucho más efectivos para combatir al capital”.

Martín es un hombre casi octogenario, de ojos claros y mirada vivaz, abierta. Habla con entusiasmo. Los surcos del tiempo dejaron huella en su rostro que se mantiene jovial y en una tupida y rebelde cabellera canosa. Se nota que es un hombre duro, curtido por el trabajo y la lucha, pero destila alegría, pareciera ser el prototipo del comunista de Julius Fuck que por la alegría marcharía desafiante y con la frente erguida frente a un pelotón de fusilamiento.

Recuerdo que hace mucho tiempo, encontré en una librería de libros viejos una joyita, la historia de la huelga del Swiftt en los 40 relatada por su dirigente, el comunista José Peter. El libro además contenía una dedicatoria firmada por Fioravanti, uno de los dirigentes comunistas de la huelga de la construcción en el 36 que cayó combatiendo como partisano antifascista en la Italia de Mussolini (Andrés Rivera traza un retrato de Guido Fioravanti con estas palabras: “Un diciembre abrasador dije que el comité de huelga necesitaba dinero y armas. Ahora soy un tipo que los patrones de la Argentina envían, como un saludo al Duce, a la bestia de la Romagna. ¿Cómo hicimos? ¿Cómo sacamos cien mil obreros de sus casas y de las nerviosas concentraciones de los sindicatos? (…) Podíamos parar los ferrocarriles, los barcos, la tala, Fiat… Podíamos en la calle parar con nuestro aliento la caída de la nieve. Y ahora, peleamos exiliados. Es triste eso. Es triste”). Si hubiera tenido espíritu de coleccionista o archivista quizás lo hubiera guardado, pero entonces se lo regale a Martín porque pensé que él iba a saber apreciar esa pieza, rescatar del olvido nombres anclados en la historia de la clase obrera con toda su entrega y con toda la carga trágica de la política stalinista. Y también tengo una certeza, el tono de Martín Ruta 8 no es el de la amarga expresión del Fioravanti de Rivera, aunque haya vivido la historia del movimiento obrero desde los huesos. No hay añoranza sino lecciones en las palabras de Martín, hay alegría de continuar una lucha que solo tendrá fin con la victoria. Certeza de que, como sostenía Walter Benjamin, ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence.

Ruta 8 viste como un obrero comunista o anarquista de los 30, camisa lisa y boina de tela, un morral de cuero en bandolera, y posiblemente eso sea lo que constituye uno de los valores de su estilo literario, Arista (o Ruta 8) es un obrero clasista que se formó bajo la influencia de un padre anarquista que participaba junto a él de pequeño en los actos por la libertad de los mártires proletarios Sacco y Vanzetti. Y también debe parte de su formación al Partido Comunista donde militó por años: “El Partido Comunista veía con malos ojos que yo escribiera. Los obreros debían ser obreros y los intelectuales dedicarse a las letras. Mi vocación de escritor la desarrollé fuera del PC, contra su mirada. En el año 77 cuestioné el apoyo del Partido a la dictadura cuando los mariscales soviéticos condecoraron a la Junta Militar y me echaron diciéndome que si tenía acuerdo con los trotskistas me fuera con ellos. Me dejaron en banda en plena dictadura. En los 80 milité en el MAS y tampoco encontré ahí apoyo como escritor. Recién en el PTS pude sentir que contaba con total apoyo para hacerlo. Yo siempre le digo a los compañeros jóvenes que les gusta escribir que escriban, que lo muestren, que se formen. La clase obrera tiene que empaparse de cultura, tiene que tener su voz. Hacen falta escritores proletarios. Yo tuve la suerte de haber sido ganado por la pasión de la lectura. Me formé. Mis maestros fueron Gorky, Balzac y Chejov”.

El hombre de la Tigra es una novela de tintes autobiográficos que cuenta la historia de Jean Marquet- Don Marquez, un anarquista francés exiliado en las afueras de Necochea en un paraje lleno de sauces que recibió el nombre de la tigra por una tigra con crías que mandaron a matar unos estancieros. Martín comienza a trabajar junto al soguero Don Marquez transformándose en su discípulo. A lo largo de la narración Don Marquez se irá revelando como Jean Marquet, un hombre culto, con formación y convencido militante anarquista. Frente a su discípulo le hará portador de su secreto como vindicador en su Francia natal y terminará sus días como combatiente antifascista en la Francia ocupada por los nazis: “El personaje está inspirado en mi padre, que era soguero y de ideas anarquistas. Él era mi héroe, una figura muy fuerte, con un gran continente emotivo por quien yo sentía gran admiración. Mi padre había viajado a Newscastle, un puerto inglés, y él me comentaba la vida en los puertos. Mi padre en 1927 salió a protestar por Sacco y Vanzetti. Esos fueron los disparadores de mi conciencia y de la novela. Alrededor de su recuerdo creé en él, el narrador de la novela, quien traía las noticias del mundo”.

Todas estos recuerdos y preocupaciones están expresados en la novela que gira sobre la guerra civil española y la segunda guerra mundial. La preocupación por el futuro del mundo ante el avance del fascismo, una temática muy de la militancia de izquierda de aquellos años, la injusticia de las relaciones de clase de la sociedad burguesa, la vida en un puerto como el de Necochea a fines de los 30 y los 40, las historias de marineros, comunistas y prostitutas que se entrecruzan en el mítico bar El Griego, el amor y renunciamiento, son los componentes de esta obra que busca levantar la moral proletaria.

Martín nos cuenta que su inicio en política fue intutivo “yo me inicié en política en 1950 cuando Perón quería mandar tropas a Corea. Mi madre que era peronista no quería que yo fuera. Yo ahí empecé a escuchar a los dirigentes de la clase obrera a ver qué decía cada uno. En Argentina en ese momento se decía un lema: ni yanquis ni marxistas. Perón mandó tropas a Corea y después de decir que antes de firmar algo que perjudique al país se amputaría las manos. Y a los tres días firmó el pacto de Río de Janeiro. Todos los firmantes enviaron tropas salvo Argentina, donde la movilización popular lo impidió. Los que salieron a impedirlo eran en su mayoría peronistas”.

En la novela se mezlca la influencia anarquista del personaje de Jean Marquet con la presencia del Partido Comunista en la subjetividad de la clase obrera y la militancia de izquierda. “Mis conocimientos anarquistas fueron por Esteban Brito, un militante que en la Semana Trágica había visto al teniente Perón con una metralleta en la mano reprimiendo a los obreros. Él me contaba la Guerra Civil Española, me hablaba de Durruti y su lugarteniente del dirigente de los albañiles, Mera. Él influyó en mi admiración de los anarquistas como luchadores. Pero luego entendí que en España fueron traidores a la clase obrera. En Chile en 1907 en la huelga minera de Santa María de Iquique, una ciudad copada militarmente por los mineros en huelga, Olea, un dirigente anarquista, se negó a organizar la huelga para impedir la represión”.

Martín nos cuenta los orígenes de su historia militante que va a nutrir la conciencia del escritor: “Empiezo a militar en el PC porque en la fábrica donde trabajaba echaron a una chica del partido y yo empiezo a hablar a los compañeros para que la reincorporen y la fábrica paró. Los comunistas me invitaron entonces a sumarme. Raquel, esta chica, me dijo: ’tu actitud es la de un comunista, vos tenés que entrar en nuestras filas’. En ese entonces los argumentos me parecieron convincentes pero con el tiempo y la influencia de unos republicanos y socialistas españoles fui conociendo las críticas de Trotsky al stalinismo en España y empiezo a formarme más críticamente”.

Ruta 8 recuerda que “Borges estrecha la mano de Pinochet y dijo que por fin Chile tiene el gobierno que merecía. Y yo considero que me tengo que expresar de otra manera”. Martín no se sorprendió, “Borges eligió por su clase” y él tiene otra posición que defender: “La literatura tiene una relación con la conciencia. El arte tiene la obligación moral de denunciar los atropellos que sufre la clase productora la clase obrera” , una definición que denota la influencia de la dura experiencia de la supervivencia y la lucha en su vida, y de las concepciones heredadas por una izquierda que moldeó de alguna manera la cultura obrera. Para el escritor este joven presente, en las puertas de los 80 años es el momento donde las palabras afloran como estiletes “Mi literatura cambió con la militancia en trotskismo. En el PTS pude dedicarme a escribir. En el MAS no me dieron bola. Me han permitido expresarme. Cuando no se te permite expresarte es una dictadura y esa fue mi experiencia en el PC. Mi etapa literaria actual es en la que mejor me siento porque tengo más conciencia y claridad”.

Por último Martín, hombre militante que vive de una jubilación mínima nos anuncia que donará lo recaudado por el libro al fondo de huelga de Lear. “Por sobre todo, la solidaridad de clase”

Recitándonos uno de sus poemas pone fin a la entrevista.

¿Se rompe o se dobla? El dilema del FA-UNEN (LID)


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El FA-UNEN se encuentra cada vez más cerca de entrar en el arcón de los recuerdos, donde buena parte de la coalición termina pidiendo pista para diversos acuerdos con la derecha peronista y del PRO, o mutara para transformarse en una plataforma más amplia que sea el trampolín de la nueva derecha argentina.

La ilusión de la unidad progresista se evaporo como una gota al sol. Elisa Carrio fue la primera en romper el fuego anunciando que quería acordar con Macri y el PRO un frente común bajo el argumento de que la derrota del kirchnerismo es refundacional de la Republica y que en aras del fin es necesario ampliar el arco de las fuerzas anti-K. La diputada chaqueña aseguro que le “gustaría ir a una interna con Macri en el mismo espacio” y se ha mostrado junto a Michetti. Se sumo Sanz, la UCR cordobesa de Aguad y Luis Juez del Frente Cívico de Córdoba. Por su lado Gerardo Morales negoció un acuerdo con el Frente Renovador Jujeño, abriendo las puertas del FA-UNEN al coqueteo massista. Viendo la oportunidad, Macri reconoció ayer que podría dirimir con otras fuerzas en las PASO.

Margarita Stolbizer salio al cruce asegurando que “El Frente no va a competir con Macri” y critico que “desde adentro del espacio se generen distintos mensajes confusos”. La dirigente del GEN chicaneo a sus correligionarios partidarios del frente con el PRO: “La respuesta de Macri de ayer fue un gesto de elegancia a todos los ganchos que le tiraron del otro lado”. Por su lado, Pino Solanas, que en su momento rompió Proyecto Sur para sumarse a una alianza con la chaqueña y Martín Losteau, acusó directamente a Carrio de sembrar confusión en el espacio y favorecer a la derecha: “Esto nos ha colocado en una grave crisis, innecesaria. La crisis de UNEN ha venido favoreciendo al Pro y al macrismo, y la responsable es Elisa Carrió”. Humberto Tumini de Libres del Sur llamo a “dejar de lado a los que piensan en acuerdos con Macri y/o Massa. Que hagan su ruta y nosotros la nuestra”. El “pelado” Tumini, que en el 2013 realizó una alianza con el economista neoliberal Alfonso Prat Gay, aseguro que “no hay proyecto progresista opositor real en alianza con la derecha”.

Paradójicamente Elisa Carrio supo ser la arquitecta del FA-UNEN y es ella misma quien lo empuja a un final traumático. Lejos de una superación de la vieja política o del “régimen,” como gusta denunciar la chaqueña, el FA-UNEN fue acosado por el escándalo de la connivencia del socialismo de Bonfatti y Binner con la narco-policía, y sirvió de plataforma de rescate y sobre-vida de la UCR, que hoy intenta ser seducida por la derecha peronista y el PRO, ansiosos por contar con parte del aparato electoral del radicalismo.

Resta por ver si el FA-UNEN se mantiene participando de conjunto en una gran interna opositora o si queda reducido a la expresión residual de un acuerdo de los socialistas con el alfonsinismo y otras figuras menores. Si el UNEN ilusionó con darle fisonomía al panradicalismo, no resistió la máxima de Leandro Alem que pedía a la Unión Cívica que se rompiera pero que no se doblegara frente al régimen oligárquico. Los radicales y sus hijos bobos, los socialistas, repitieron una conducta que los acompañó a lo largo de su historia, dándole cariz republicano a proyectos conservadores y reaccionarios.