EE. UU. y la contrarrevolución en Cuba


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“Fidel Castro forma parte del legado de Bolívar. Debíamos haber dado al fogoso y joven rebelde una más calurosa bienvenida en su hora de triunfo”. Con estas palabras John Fitzgerald Kennedy criticó duramente la actitud de su predecesor en la Casa Blanca, Dwight Eisenhower, cuando en abril de 1959 el líder de la naciente Revolución Cubana visitaba los EE.UU. El 21 de abril de 1959 Fidel pronunciará un discurso en un masivo mitín convocado en el Central Park de New York.

 EE. UU. y la contrarrevolución en Cuba

Facundo Aguirre

Imagen: dienteleche

Las relaciones entre Cuba y EE.UU. cambiaron radicalmente producto de la revolución, estableciendo un antes y un después, una ruptura radical con un pasado de colonialismo y opresión imperialista aceptada como natural por una burguesía vasalla. Uno de los grandes logros de la revolución fue que al expropiar a la burguesía y los terratenientes Cuba pudo cortar los lazos de vasallaje y obtener una auténtica independencia nacional respecto al imperialismo. Ese fue hasta el día de hoy un gran capital político de la revolución cubana que le ganó la simpatía de millones de obreros y campesinos en toda América Latina.

Pero al principio del movimiento revolucionario cubano las cosas no eran tan hostiles como lo fueron posteriormente a la toma del poder por el Ejército Rebelde. Los guerrilleros del M26 exiliados en México que acompañaron a Fidel Castro en su expedición con el Granma se proveían de armamento a través de los traficantes de los EE.UU., los fusiles M1 Garand. Como mínimo el Departamento de Estado norteamericano decidió hacer la vista gorda ante la compra de armamentos de los combatientes cubanos. El New York Times publicó el 24 de febrero de 1957, una famosa entrevista a Fidel Castro en la Sierra Maestra, realizada por el periodista norteamericano Herbert Matthews, causando una verdadera conmoción a nivel internacional y en la isla. Allí Fidel calmaba a los EE.UU: “Puedo asegurar que no tenemos animosidad contra los Estados Unidos y el pueblo norteamericano (…) Sobre todo (…) estamos luchando por una Cuba democrática y por la conclusión de la dictadura”. Al menos desde 1957 los yanquis tomaron una ambigua distancia de Batista. Fue en esos momentos que los barbudos de la Sierra Maestra eran héroes románticos para la prensa norteamericana.

Las cosas cambiaron violentamente con la toma del poder y la radicalización de la revolución. La victoria del Ejército Rebelde descalabró a las fuerzas militares de Fulgencio Batista y eso empujó la movilización obrera y campesina hacia adelante, obligando al gobierno revolucionario a radicalizar sus medidas y provocando simultáneamente la reacción del imperialismo. Tres cuestiones alejaron a los EE.UU. de su idilio por los barbudos: el ajusticiamiento de los sicarios de Batista, la Ley de Alquileres y la Ley de Reforma Agraria. Las dos últimas afectaban directamente intereses de propietarios norteamericanos. Estados Unidos recibió con los brazos abiertos a los dignatarios del antiguo régimen, incluso a varios criminales de guerra quienes habían robado las reservas del Tesoro cubano, llevándose 424 millones de dólares. Desde entonces en Miami los gusanos serán un factor fundamental de la contrarrevolución. Por orden de Eisenhower, desde octubre de 1959 comienzan las hostilidades. Aviones procedentes de la Florida bombardean territorio cubano sin ser molestados. El 21 de octubre de 1959, una bomba sobre La Habana lanzada desde un avión por Pedro Luis Díaz Lanz provoca dos muertos y 45 heridos. El responsable del crimen regresa a Miami y Washington se niega a extraditarlo a Cuba. El 4 de marzo de 1960 se produce en La Habana la explosión del vapor francés “La Coubre”, que transportaba armas hacia la isla. El sabotaje deja un saldo de 101 muertos y más de doscientos heridos. A partir de este hecho la Revolución acuña la consigna “Patria o muerte”.

En respuesta, el 29 de junio de 1960 el gobierno cubano confisca las refinerías de Texas Oil Company, Shell y Esso. Como contrapartida EE.UU. incumple el contrato firmado sobre la compra de azúcar en 1960 (cabe decir que las exportaciones de azúcar eran uno de los pilares económicos del país y que EE.UU. era el mayor comprador). El contragolpe de la revolución decretará el 6 de agosto la confiscación de gran número de empresas estadounidenses, incluyendo las refinerías de petróleo, 36 centrales azucareras y las compañías de teléfonos y electricidad. El 15 de octubre Cuba dispuso la confiscación de la propiedad urbana, afectando fuertemente intereses yanquis y cuatro días después Washington responderá prohibiendo las exportaciones a la isla, salvo ciertos alimentos, medicinas y suministros médicos. El 16 de diciembre se decretó el bloqueo total a la isla y el 3 de enero de 1961, EE.UU. rompió las relaciones diplomáticas con Cuba. El 7 de febrero el imperialismo ordena un embargo total contra la isla dando origen al bloqueo criminal de 54 años contra Cuba.

La nueva administración de Kennedy seguirá el curso de agresiones hacia la revolución cubana. El 15 de abril, aviones estadounidenses A-26 Invader (con insignias cubanas) bombardean en todo el territorio cubano. Al otro día, en el sepelio por las víctimas del bombardeo, Fidel Castro define como socialista al proceso revolucionario y afirma: “Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”. El 17 y 18 de abril se producen los combates en Bahía de los Cochinos entre las tropas cubanas y una fuerza mercenaria de 1.500 combatientes entrenados por la CIA que van a ser derrotadas y mayormente capturadas.

El M26 se vio presionado por dos fuerzas, la de la contrarrevolución alentada por los EE.UU. y la de las masas obreras y campesinas que empujarán para sobrepasar el programa democrático original del M26 y avanzando en la expropiación de la burguesía y los terratenientes. A este proceso Ernesto Che Guevara lo denominó como una “revolución de contragolpe”. El bloqueo y las agresiones norteamericanas llevaron a Fidel a recostarse en la URSS y más tarde a subordinarse a ella, lo que llevó con el tiempo a un proceso de estalinización de la revolución y de la política internacional del castrismo. El punto mas álgido de estas relaciones del ajedrez político de la guerra fría que pusieron en jaque al mundo fue la crisis de los misiles en octubre de 1962, cuando Kennedy y Jruschov se enfrentaron por el emplazamiento de misiles nucleares en Cuba apuntando a los EE.UU. Como corolario a lo largo de la revolución Fidel Castro enfrentó 637 intentos de asesinato planificados mayoritariamente por la CIA.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Raúl Castro y Barack Obama, indica un cambio en la política contrarrevolucionaria de los EE.UU. Implica que en lugar de atentados y sabotajes (esta aún por verse si finalizan el bloqueo), buscan liquidar la revolución apostando a introducir el mercado y forjar una oposición interna pro-imperialista fuerte.

No se puede esperar de manos de una burocracia privilegiada la defensa de las conquistas de la revolución de 1959, que quedan una vez más en manos de las masas obreras y campesinas.

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