La épica de los paraguas


La “épica” de los paraguas de la clase media despierta el fervor de opositores y corporaciones mediaticas antikirchneristas. Una marcha silenciosa -el silencio es salud, predicaba la dictadura- que baño de multitudes a una cabecera de fiscales y la jueza Arroyo Salgado y las hijas de Nisman, de riguroso luto, un negro que iba muy bien con la Argentina blanca exaltada en su silencio.

Fotografía: Lucia Prieto

Una postal, en Córdoba y Callao bajo la lluvia, una columna de paraguas avanzaba desde Santa Fe hacia Congreso sobre la senda exclusiva de los colectivos y respetando rigurosamente los semáforos. Patético. Pareciera ser que el retorno al imperio de la ley y la sacralidad de las instituciones de la justicia esta al orden del día. Claro esta siempre y cuando se trate de respetar la ley que protege la propiedad privada y permite negrear, despedir sin causa, estafar a los más débiles o expropiarles sus pocas pertenencias en nombre de la libertad de empresa.

Lo presiento en pequeños actos cotidianos. Vivo en un edifico de la zona de Congreso, donde los propietarios de clase media alta (del tipo que se movilizó a Plaza de Mayo), prefieren convivir con un nazi confeso, que dado vuelta casi incendia el edificio, antes que soportar a dos putos fumadores de marihuana, supongo que la diferencia esta en que los últimos le restamos valor a su propiedad.

El alma bella (expresión que tomo de Juan Dal Masso que a su vez toma de Hegel) de Alberto Nisman podemos decir que es tan oscura como el luto de Arroyo Salgado. En una reciente nota de la Revista Anfibia 24 fuentes judiciales sostiene que Nisman era un hombre de estrechos vínculos con la inteligencia criolla, y, cito textual: “Un ex compañero de Nisman y dos jueces federales se animan a decir (protegiéndose siempre en el off the record) que Nisman era “un agente” de inteligencia. Cuando se los interroga para que definan con precisión a qué supuesto servicio reportaba, dos de ellos aseguran que a la central norteamericana, la CIA. Mientras que la tercera fuente lo considera un agente del Mossad, el servicio secreto israelí”.

Fíjese bien que no se trata de especulaciones sino de fuentes de quienes compartían el mundillo judicial con el fiscal. Es decir no se trataba solo de su estrecha colaboración con un criminal colaborador del genocidio que el kirchnerismo puso a su lado como Stiuso, sino que era un hombre de estrechos vínculos con fuerzas de inteligencia imperiales. Por si no alcanzan los Wikileaks para poner blanco sobre negro a quien respondía el fiscal. Lo que lleva a la siguiente conclusión: si su amo era la inteligencia norteamericana e israelí, si trabajaba para ellos ¿como se puede reivindicar en su figura la lucha por la independencia de la justicia que se reclamaba en la convocatoria de la marcha como condición de la democracia republicana?. Este Nisman fue el mismo hombre que en la causa por el copamiento al cuartel de La Tablada, encubrió la desaparición de los militantes Ruiz y Diaz apresados con vida por los militares y nunca más vueltos a ver. Preguinto nuevamente: ¿como se puede reivindicar en Nisman el derecho a la vida y el fin de todo encubrimiento?.

La “épica de los paraguas” se va a presentar como la de la civilidad ciudadana contra las manifestaciones más violentas y menos educadas de la lucha de clases y las movilizaciones populares. Ciertamente, quienes portaban sus paraguas nunca encontraron su voz negada, los que cortan la Panamericana, hacen huelgas o marchan al centro político por sus demandas postergadas sólo lo pueden hacer irrumpiendo en la vida publica de una forma tal que rompen todos los marcos de la legalidad burguesa. A ellos las balas de goma y los gendarmes caranchos. Lamentablemente la acción del kirchnerismo y la burocracia sindical ha puesto un dique de contención sobre los trabajadores y el pueblo pobre a los que se le niega la voz y la lucha de clases entre explotadores y explotados sigue siendo de baja intensidad lo que hace que sea entre fracciones de la burguesía y las clases medias acomodadas las que ocupen el centro de la disputa política.

El kirchnerismo opone a la “épica” paragüera, la épica nacional y popular, tan berreta como la primera. Y lo dijimos mil veces, si Nisman y Stiuso existieron como factor político fue porque el kirchnerismo les dio aire, pacto con ellos en algún momento, como las conspiraciones de la CIA y la Mossad, permitio que las clases medias altas y la burguesía impusieran la agenda del orden y la normalidad. Que ahora se presenten como victimas de una conspiración de las corpopraciones es porque las corporaciones fueron empoderadas por el kirchnerismo, como en el caso de Nisman y Stiuso. Agréguenle un vicepresidente ladronzuelo proveniente de la UceDe y el relato se derrama como el agua de la lluvia bajo las alcantarillas.

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