Tato Pavlovsky


En el verano de 1987, creo que fue entonces, con un camarada que hoy es dirigente ferroviario, fuimos al Teatro a ver Potestad. No teníamos un peso partido al medio y nuestra vestimenta no se correspondía con la del publico presente en aquella sala teatral marplatense. Sabíamos que Pavlovsky era camarada y queríamos verlo actuar. Así que de caraduras fuimos un rato antes y lo esperamos en la entrada, cuando arribo le dijimos que no teníamos dinero, que militábamos en el MAS y que queríamos ver la obra. Nos dijo no se preocupen muchachos, llamo a un par de acomodadoras y les encomendó que nos hiciera pasar. Le agradecimos y para nuestra sorpresa nos dieron un lugar delante del escenario, que era la envidia de los muy paquetes espectadores que habían abonado su entrada. Resta decir que para mi la actuación fue soberbia y siempre quedo grabada en mi memoria la interpretación de aquel medico represor que se sentía desgarrado por la perdida de su hija apropiada.

Más tarde vi en cine Cuarteles de invierno, una película nacional basada en el libro de Soriano donde interpreta exquisitamente a un boxeador venido a menos. Y más tarde Variaciones Meyerhold un alegato a favor de la creación libertaria y de critica al realismo socialista y el stalinismo. Por ultimo, su voz en el documental de los camaradas de Contraimagen en el documental Ellos se atrevieron, sobre la revolución rusa. Para mí, Pavlovsky, más allá de su particular visión de la política, era un emblema de intelectual critico y de izquierda que se había jugado por sus ideas y que desarrollaba una obra donde ellas afloraban ofreciendo percepciones de la realidad, del horror y de la libertad. Fue alguien que supo desentrañar en sus personajes la subjetividad de los genocidas, su faceta humana, explicar aquello que Hanna Arendt llamo la banalidad del mal.

(Quizás se lo recuerde como buen padre de familia.
Amoroso esposo.
Trabajador, metódico, responsable en su tarea.
Ningún detalle escapaba a su ojo.
Vestía bien
 y
su pulcritud llamaría la atención
de las damas y los caballeros de los salones y
los ministerios.
Gente preocupada por vivir cómodamente,
lo saludaba con reverencia.
Hoy nadie lo admira ni habla de él,
seria recordar incómodamente
su aporte al fordismo:
la producción en cadena,
para exterminar 60000 judíos por día.
“Solo el trabajo os hará libres”
rezaban los portones de Auschwitz.
Adolf Eichmann,
no busquen un monstruo con garras y colmillos.
Reconozcan en su obra,
el espíritu del capitalismo).

Recuerdo un articulo escrito por Pavlovsky durante la segunda guerra de Irak en Pagina 12 que se llamaba Odio y donde contaba la historia de un traductor moscovita que había combatido en Stalingrado y que fue parte de un pelotón que despedazo con sus manos a un francotirador alemán. La conclusión del articulo es que frente al imperialismo y la opresión el odio es la fuerza motora del combate y la condición para vencer, pero un odio parido del rechazó a la injusticia y de amor por los iguales.

Murió un tipo que cada vez que he leído o disfrutado como artista me lleno de sensaciones y preguntas. Alguien que, ya consagrado, me abrió las puertas de un teatro, y de una forma de hacer el teatro, a los 17 años, solo por simpatía militante.

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