París: imperialismo y oscurantismo ¿la guerra civil en Francia?


leyendo para aclarar la mente con respecto al escenario mundial después de los atentados en parís y reconociéndome como un aficionado en el analisís político internacional quisiera tirar algunas ideas sueltas.
Isis es un producto directo de la intervención imperialista en afganistan e irak, desprendimiento de al quaeda creado por la cia para combatir a la urss en afganistan. isis es financiado por arabia saudita y emiratos de la península multimillonarios para combatir a irán y utilizado por eeuu que los bombardea quirurgícamente pero los deja hacer contra Rusia e irán. es responsabilidad de la política imperialista en siria.
isis es el producto más genuino de la contrarrevolución que el imperialismo llevo a cabo para derrotar la primavera árabe.
isis es un peligro oscurantista para las masas oprimidas del mundo más que una política para derrotar al imperialismo a quien lo une su papel de fuerza contrarrevolucionaria.
el problema del imperialismo francés es que isis es un polo de atracción para una porción de los 5 millones de árabes que viven en su territorio y son tratados por el estado de derecho galo como basura. Esta es la base material e ideologica del crecimiento del isis.
el ataque en parís que no fue detectado por su inteligencia muestra que el isis tiene una extendida red europea y suponemos francesa capaz de devolver los golpes a la retaliación imperialista dentro del suelo de la nación europea. Me pregunto si seria exagerado hablar de una guerra civil en Francia que divida a los trabajadores y el pueblo pobre sobre bases religiosas y raciales.
Una política de guerra civil es la declaración del estado de excepción por el palacio del elíseo que liquida los derechos democráticos y da rienda suelta a las fuerzas represivas del Estado contra la población civil.
La izquierda revolucionaria tiene que resistir planteando la unidad de la clase obrera internacional y los pueblos oprimidos contra el imperialismo y combatir al oscurantismo reaccionario del isis con la organización socialista de los trabajadores y la juventud.

París sangra


París sangra y el mundo señala su dedo acusador sobre la barbarie del ISIS. Cierto. Su barbarie es una demostración del peligro oscurantista que representan. Pero escarbando uno ve que la mano que lo armo, lo forjo y a pesar de que dice combatirlo, lo sustenta por sus intereses geo-políticos, es la del imperialismo.
París sangra y el mundo lo siente como un golpe propio. Comprensible. El horror de los crímenes terroristas se vuelve intolerable. Pero llama la atención como el horror de los crímenes imperialistas se naturalizan. Como Beirut, Siria, Irak, Palestina, no duelen. Como la vida de un niño refugiado vale menos que la de las victimas parisinas.
París sangra y Hollande promete que Francia sera implacable. Pero olvida decir como fue de implacable financiando la contrarrevolución en Medio Oriente. Y los árabes y africanos que habitan los suburbios de la sangrante París y de cada una de las ciudades y pueblos de Francia ya sienten la furia racista y revanchista de un Estado imperialista que ha sido golpeado.
París arde como arden las ciudades del Levante.
Solo la derrota del imperialismo puede cerrar su herida.

Atilio Boron y el closet de los argumentos estalinistas (Facundo Aguirre-Hernan Aragon)


Atilio Boron vuelve a hacer campaña por Daniel Scioli, militando contra la izquierda y el voto en blanco.

En un articulo anterior criticábamos su postura de llamar a votar al “mal menor”. En esta ocasión Atilio Borón sostiene que votar en blanco es “votar al imperialismo”.

Recurriendo a un viejo método estalinista, ahora resulta que los trotskistas pasamos de no comprender las diferencias entre ambos candidatos a ser agentes del enemigo. No es de extrañar. Borón es un hombre vinculado al Partido Comunista Argentino, partido que tiene en su haber el apoyo a la dictadura del genocida Videla como “mal menor” frente al peligro “pinochetista”.

Para el politicologo, el voto a Daniel Scioli es “desafortunadamente, el único instrumento con el que contamos para impedir un resultado que sería catastrófico para nuestro país, para las perspectivas de la izquierda en la Argentina y para la continuidad de las luchas antiimperialistas en América Latina”.

Borón nos trata de convencer de un supuesto proceso antiimperialista en curso en América Latina y, en esa construcción artificial, donde los capitanes de este proceso son Dilma Russeff, Rafael Correa entre otros, Scioli entraría como el candidato que vendría a liderar la lucha contra el candidato directo de la Embajada Norteamericana.

Un argumento curioso que lleva a Boron a recrear la antinomia “Braden o Perón”, modelo 2015. Pero a diferencia del gorilismo comunista del 45, ahora el llamado es a alistarse en el bando “del conservadorismo popular de viejo arraigo en la Argentina”, como define al Sciolismo.

Boron no solo toma del PC su método sino también su concepción política. A lo largo de su historia el PCA siempre optó por un campo burgués contra otro. Así en el 45 se alineó con Braden y en el 55 con los Comandos Libertadores contra Perón. En 1973, dejando atrás su antiguo gorilismo, el PC llamó a votar a la fórmula Perón-Perón (que gobernó con las bandas fascistas de las Tres A), como expresión del “proceso antiimperialista”. Estamos tentados a jugar con las semejanzas. Scioli hace eje en un Pacto Social cuyo contenido es un ajuste consensuado y sostenido por un fuerte brazo represivo, para lo cual alistó al carapintada Sergio Berni, el manodurista menemista y dueño de “El Mangrullo”, Alejandro Granados y Mario Casal.

Para justificar su opción, Borón acusa al FIT de no ver diferencias entre Scioli y Macri. Este es otro burdo argumento extraído de un manual de falsificaciones editado por la extinta Editorial Anteo del PCA.

Los socialistas no usamos las diferencias que existen entre los distintos partidos burgueses para establecer alianzas que liquiden la política independiente de los trabajadores y la izquierda. Por el contrario, las tenemos en cuenta para establecer el contenido de la denuncia especifica de cada fracción y buscar el diálogo con su base obrera y popular. Nos sirve para definir una táctica de unidad de acción en caso de que recurra a la movilización de las masas con el fin de enfrentar a la reacción o al imperialismo. Nada de eso sucede en este balotaje, donde las diferencias son insustanciales y lo que prima es el acuerdo burgués en torno al ajuste y la represión y si algo se discute, es como llevar a cabo la exigencia de los capitalistas de descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo pobre.

Boron tiene que seguir falseando y decir que es obvio que Scioli no podrá gobernar sin atender los reclamos de la base social que lo votó. Se puede tomar el mismo caso que cita Boron, el de Alfonsín que no era lo mismo que Italo Luder, pero al igual que el antiguo candidato del PJ, traicionó sus promesas electorales y se dedicó a rescatar a las FFAA y otorgarle un manto de impunidad a los genocidas. Lo mismo sucedió con la Alianza que continuó con las políticas del menemismo y todo indica que Daniel Scioli se situará claramente a la derecha de un kirchnerismo ya de por sí bastante derechizado, como el mismo autor reconoce en sus balances.

La izquierda advierte esta trampa y por eso es catalogada de “sectaria y abstencionista”. Seguramente es mucho más redituable ser un izquierdista “amplio y heterogéneo” como propone Boron, para poder colaborar directamente con la burguesía y sus instituciones como siempre predico el Partido Comunista. No olvidemos que Borón supo acompañar durante algún tiempo a Oscar Shuberoff como vice rector de la UBA en tiempos de dominio y corruptela universitaria de la UCR y Franja Morada.

Para continuar con el desarrollo de su posición, Borón tiene que insistir con la amalgama y la falsificación. Pero en este caso, se trata de una falsificación más que risueña.

Primero nos dice que no denunciamos ni nombramos al imperialismo, cuando fue el FIT la única fuerza que denunció la entrega de Vaca Muerta a Chevron, la colaboración de las FFAA argentinas en la ocupación imperialista de Haíti y la intención del candidato del FpV de pagarle a los fondos buitres, tal como sostuviera su vocero Uturbey.

Después Borón nos dice que con Macri se viene el ajuste y la represión salvaje y que “los incidentes del Borda o el violento desalojo del Parque Indoamericano son botones de muestra de ello”. No podemos más que estar de acuerdo con esta afirmación. ¿Y con Scioli?

Borón nos responde: “es muy probable que Scioli seguirá con la política kirchnerista de no reprimir la protesta social”. ¡Pero el mismo candidato del FpV le cierra la boca cuando afirma que se ocupará de poner “orden en las calles” para “no joderle más la vida a la gente”! Scioli ha dedicado un spot entero de su campaña a asegurar que él tiene la misma agenda que Sergio Massa en materia de seguridad.

Borón ya desbarranco lo suficiente, pero así y todo no puede parar. Ahora acusa al votoblanquismo de pasivo, y pone el ejemplo de los radicales de inicios del siglo XX que se levantaban en armas contra el régimen oligárquico que, entre otras cosas, le impedía a la UCR presentarse a elecciones. “La consigna del voto en blanco es estéril, porque no va acompañada por alguna acción de masas de repudio a la trampa de Macri-Scioli: no hay convocatoria a ocupar fábricas, a cortar rutas, invadir campos, organizar acampes, bloquear puertos o algo por el estilo”, nos dice.

El académico está encendidísimo, y revuelve los placares estalinistas para vestirse con todo argumento que encuentra: “Posa de ultraizquierdista y así podrás justificar tu política derechista”.

¿Qué más le podemos decir? Si es ridículo “levantarse en armas” contra un balotaje, más ridículo aún es pensar que se puede enfrentar el ajuste y a la derecha con la papeleta electoral de “Scioli presidente”.

El FIT, que es un agrupamiento ni ultraizquierdista ni sectario, está haciendo una campaña pública explicando porque votar en blanco es la única forma de enfrentar a la derecha. Cientos de intelectuales y artistas se han pronunciado por ella.

Nicolás del Caño, hizo las peticiones correspondientes para que la “tercera posición” del voto en blanco pueda tener el derecho de expresarse en los espacios propios de una campaña electoral como tiene Scioli y Macri. Cualquier demócrata o “marxista” como asimismo se titula Boron, debería apoyar una demanda democrática tan elemental.

Añoranzas de Codovilla

En su nota Atilio Boron acusa a los trotskistas de profesar “un profundo rechazo hacia las “revoluciones realmente existentes”.

“Nunca aceptó a la Revolución Cubana y experiencias como las del chavismo, la boliviana o la ecuatoriana han sido permanente objeto de sus enojosas diatribas, solo comparables a las que disparan los agentes de la derecha. Cultivan la malsana ficción de una revolución que sólo existe en su imaginación; una revolución tan clara y límpida, y ausente de toda contradicción, que más que un tumultuoso proceso histórico se parece a un teorema de la trigonometría. Por eso son implacables críticos de la Revolución Rusa, la China, la Vietnamita, la sandinista, aparte de las arriba mencionadas”.

Los trotskistas, a diferencia de los estalinistas argentinos, militamos desde el primer día en defensa de la Revolución Cubana. Simple y sencillamente discutimos su dirección, enfrentamos la burocratización y la subordinación del castrismo con la política del Kremlin, que entre otras cosas llevo al régimen cubano a silenciar sus criticas contra la dictadura genocida en Argentina. En la actualidad denunciamos el carácter restauracionista de la política de la burocracia castrista. Nosotros defendemos la revolución, Borón al castrismo. Por otra parte, el chavismo, Evo Morales y la revolución ciudadana de Correa los caracterizamos por su política de clase, sin engaños, como gobiernos de tipo nacionalista burgués que han reorganizado el Estado capitalista en sus países impidiendo revoluciones sociales que expresen el poder de la clase obrera y el pueblo pobre.

Pero fundamentalmente el trotskismo se caracteriza por ser un implacable crítico de las dictaduras burocráticas estalinistas que hundieron y enlodaron las grandes revoluciones del siglo XX y la causa del socialismo internacional. Los trotskistas nos opusimos, y pagamos con nuestras vidas dicha oposición, al estalinismo, los gulags y el estrangulamiento de la revolución mundial en nombre de la colaboración con la burguesía.

Es precisamente eso lo que molesta profundamente a Borón y al Partido Comunista. Lejanos los tiempos en que la critica trotskista podía ser acallada con los métodos de don Vitorio Codovilla, el académico izquierdista defensor del carácter progresista del menemista Scioli apela a los métodos literarios de sus predecesores.