Un 9 de Julio como el del Centenario


Intento concentrarme para escribir sobre el 9 de Julio y 1816 me aparece como una fecha infinitamente lejana y la independencia como una tarea aún a resolver, aunque en tiempos del relato k se nos quería vender que marchábamos hacia la segunda y definitiva independencia que proclamara el poeta y líder antiimperialista cubano José Marti allá a fines del siglo XIX.

Pero no. Argentina seguía sometida a los mandatos imperiales en Haití y en la causa AMIA.

Pero no se trata de que no me puedo concentrar, porque el gobierno de Mauricio Macri es la negación práctica de toda independencia nacional y un servil que invita a los reyes de España a los festejos del Bicentenario.

Imita a la vieja oligarquía terrateniente que en 1910 supo traer a la Infanta Isabel de Borbon, mientras reprimía a los anarquistas que organizaban al movimiento obrero bajo la consigna de “abajo el estado burgués”.

Y un año antes el “santo de la anarquía” Simón Radowitzky vengaba a los caídos de la Semana Roja, arrojándole una bomba que le pondrá fin a su vida.

Pienso qué bien nos vendria un movimiento obrero que, como en los años del Centenario, levantara en alto banderas de lucha revolucionaria contra el Estado de los patrones y organizara sindicatos democráticos donde la burocracia no tiene lugar.

Un movimiento obrero revolucionario y socialista que proclame que con su poder se alcanzará la definitiva independencia nacional

La victimización de Cristina Kirchner


La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner respondió furiosa a la ofensiva judicial en su contra denunciando persecución política y una maniobra distractiva frente a las consecuencias del ajuste económico.

En sus declaraciones, CFK convenientemente omitía mencionar a José López y los bolsos voladores del convento de General Rodríguez, que dejaron en evidencia la existencia de un régimen recaudatorio por “izquierda” bajo el gobierno kirchnerista. Estas cajas de financiamiento del proyecto “nacional y popular” y de un capitalismo de amigos con el que se pretendía promover a una supuesta burguesía nacional, necesariamente resultaron fuentes de corrupción de los funcionarios de turno y, todo señalaría, de la misma familia presidencial.

Ciertamente tiene razón CFK al señalar el tratamiento desigual de los Panamá Papers que involucran a Macri, su familia y sus funcionarios, así como a figuras que estuvieron ligadas durante mucho tiempo al kirchnerismo. Pero es el precio del llano y la factura que Clarín y La Nación le están cobrando por los enfrentamientos pasados.

La expresidenta decide victimizarse frente a lo que es una clara ofensiva montada por el macrismo en consonancia con el partido judicial y reproducido masivamente por las corporaciones mediáticas, para arrinconarla con el claro fin de destruir las posibilidades políticas del kirchnerismo y debilitar al peronismo de conjunto. Pero su elección del lugar de perseguida política no tiene el efecto que supo conseguir cuando en abril arengaba en la tribuna montada frente a Comodoro Py convocando al frente ciudadano.

En aquel entonces el “roban pero hacen” con que muchos justificaban al kirchnerismo se escudaba en el beneficio de la duda. Pero los bolsos de López liquidaron de un plumazo la credibilidad de la ex mandataria y desnudaron cómo la corrupción política era un método común de neoliberales y nacional-populares para el enriquecimiento personal.

Para empeorar el panorama, el Indec dio a conocer que durante los últimos años del kirchnerismo se dibujaron los números del crecimiento del PBI, favoreciendo a los tenedores de bonos y los fondos buitres que cobraban los mismos sobrevaluados, entre ellos el impresentable amigo de Francisco, Guillermo Moreno.

CFK sostuvo que a ella no la iban a doblegar. Pero el kirchnerismo fue claramente doblegado y corrompido por el macrismo, actuando como pata auxiliar de Cambiemos en la aplicación de su plan de ajuste y sometimiento nacional que ella fustiga, votándole todas las leyes claves en el Senado.

La ofensiva de la casta corrupta del partido judicial y los lavadores y evasores de Cambiemos, esta pulverizando a la superestructura del kirchnerismo que queda escrachada como una camarilla delincuencial. La lealtad peronista se ha trocado en traición y los gobernadores y dirigentes pejotistas profundizan la zanja que deja al kirchnerismo al garete, incluida fuerza militante importante como el Movimiento Evita que con la excusa de no ser cómplices de De Vido pide pista en la interna del PJ.

El escenario de la disputa política burguesa se libra hoy en los pasillos de tribunales entre operaciones mediáticas, apelaciones a la delación y victimizaciones de quienes se enriquecieron y ayudaron a la burguesía a levantarla en pala.