Linchamientos


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Los linchamientos a presuntos delincuentes se han extendido nacionalmente no solo en los barrios altos como Palermo sino también en zonas pobres como Laferrere. Expresa un elemento importante de descomposición social tanto por las causas que generan el crimen (la miseria y la marginalidad a que es sometida todo un sector del pueblo pobre) como de las respuestas de los “buenos ciudadanos” que se arrogan a si mismos el derecho al castigo. Hay que decirlo claramente, los linchamientos son un brote fascista, que apunta contra los más pobres y le reclama a sus amos (la burguesía y su Estado) que tengan mano dura. Los linchamientos solo pueden alentar el gatillo facíl, la represión a la juventud, el discurso derechista que pide endurecer las penas y por ende la impunidad de las mafias policiales que manejan la delincuencia organizada del narcotrafico, la trata de personas, el robo de automotores y cuanto delito rentable puedan explotar. Por lo dicho anteriormente es una manifestación de la descomposición del aparato de Estado no solo de sus fuerzas represivas sino también de su componente político burocratico completamente ganado por la corrupción.

Más allá de las declaraciones hipocritas los políticos patronales de la oposición (e incluso del gobierno como el caso de Berni) justifican la reacción de los “buenos ciudadanos” para esquivar el bulto a las responsabilidades políticas por su papel dirigente de una sociedad burguesa en descomposición. Los medios de comunicación opositores, la Corpo a la cabeza, los alienta bajo el mote de justicia por mano propia legitimando este blumbergrismo de acción directa en nombre del cansancio y de la anomía estatal. Lo cierto es que la ausencia del Estado burgués que reclama la oposición y los medios es una gran mentira. El Estado esta ausente en resolver los problemas estructurales del pueblo oprimido, pero omnipresente para reprimir a los que luchan (como la condena a los petroleros de Las Heras) y defender los negocios y ganancias de los capitalistas como lo demuestra la devaluación para redistribuir regresivamente el ingreso en favor de las patronales y a costa del salario, las indemnizaciones a Repsol, el quite de subsidios al pueblo pobre mientras las patronales la levantan en pala.

La moral burguesa, que es la que se expresa en estos brotes de fascismo, llama justicia por mano propia a los linchamientos de pobres, mientras que condena como violencia a los piquetes, intolerantes a los huelguistas docentes y como crimen a una pueblada como la de Las Heras que se oponía al descuento de los salarios por el impuesto a la ganancia. Es la voz de la obediencia al amo la que habla y no el justo anhelo de terminar con los delitos que tiene su raíz en un Estado burgés descompuesto y una sociedad de clases basada en la explotación y la desigualdad.

Hay que organizar la lucha de clases de los trabajadores y la juventud contra el gobierno su Estado y los patrones para apuntar contra el verdadero enemigo de todo el pueblo pobre y terminar con los brotes de fascismo.

 

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2 comentarios en “Linchamientos

  1. Con el derrumbe de las barreras convencionales y los puntales de la moralidad y la ley, la sociedad burguesa cae víctima de una degeneración directa e ilimitada [Verlumpung], pues la ley que rige su vida interna constituye la más profunda de las inmoralidades, es decir la explotación del hombre por el hombre…

    Rosa Luxemburgo

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