Illan Pape: Trump, Israel y el fin de la doctrina de los dos Estados


Reproduzco entrevista del diario Clarín al historiador israelí Illan Pappe. Más allá de sus ilusiones sobre una izquierda burguesa y reformista, señala muy bien el motivo del crecimiento del nacionalismo ultrarreaccionario y advierte sobre los peligros para el pueblo palestino de la nueva doctrina Trump hacia Medio Oriente.  
Ilan Pappe: "El Brexit,como Trump, es consecuencia de los males de la globalización"

 

Ilan Pappe es uno de los historiadores israelíes más críticos del presente de su país y de las acciones en los territorios palestinos. Es además un observador necesario de la realidad mundial. Socialsita tenaz, todo ese panorama se combina en su reflexión. Hace años que decidió un exilio voluntario en Gran Bretaña, donde trabaja como profesor de historia en la Universidad de Exeter.

Son contadas las ocasiones en que este hombre criticado internamente por los gobiernos israelíes, pero aclamado fuera de sus fronteras, viaja a su ciudad natal, Haifa, una de las pocas urbes israelíes donde conviven de forma relativamente pacífica árabes y judíos. En este entorno de convivencia creció el autor de su polémico “La limpieza étnica de Palestina”, una obra ingente con la que Pappe quiso demostrar que la mayoría de los palestinos que abandonaron sus propiedades fueron expulsados por la fuerza y no se marcharon voluntariamente, tal y como recogió durante décadas el relato fundacional del Estado de Israel.

Pappe está preocupado por el destino de la crisis de Oriente Medio debido a la llegada al poder estadounidense de Donald Trump. Esta nueva presencia internacional puede generar un mayor desequilibrio en la región a raíz de sus propuestas que entusiasman a los halcones de la coalición gobernante en Israel. El historiador acaba de estar en Haifa impartiendo su última conferencia: “La izquierda, Israel, Palestina y el Mundo Árabe en 2017”, después de la cual habla con Clarín.

Usted vive en el Reino Unido, que aún sigue siendo miembro de la UE. ¿Cuál es su opinión con respecto a la unidad de Europa si el propio embajador de Trump dice que el nacionalismo destruirá la unidad europea en cuestión de meses?

Creo que hay varias definiciones modernas de nacionalismo, las cuales pueden ser disociadas de la realidad de la economía neoliberal en la que vivimos. El nacionalismo del tipo Trump, (la ultraderechista francesa Marine) Le Pen o (la alianza ultranacionalsita británica) UKIP, prospera cuando el sistema económico arrasa no sólo con la clase obrera, sino también con la clase media-baja. Así que el problema, a mi juicio, es mucho menos ideológico que el hecho de que la gente quiera una Gran Bretaña “independiente” o una América aislacionista. Lo que no quieren es ser dejados atrás económica y socialmente.

¿Ahí es donde radica el problema?

Es en el declive de la socialdemocracia que tiene lugar a partir de la crisis económica y financiera que estalló en 2008, para la que la izquierda no ha encontrado una respuesta. Esto lo aprovechó la derecha para llenar ese vacío con su propia marca de nacionalismo. Ya estuvimos allí antes, en 1930, pero soy optimista. Creo que como sociedad humana aprendimos la lección y esperemos que este dilema extremo que se nos presenta –entre una Europa fragmentada y unos Estados xenófobos– se convierta más adelante en un conjunto de Estados orgullosos que mantengan la unidad como medio para avanzar en la promoción humana y social que aún es posible (por eso en Escocia el deseo de ser independiente va junto con el apoyo de ingreso en la UE).

¿El Brexit es un ejemplo de que Europa, como usted ha mencionado sobre el Holocausto, hace la vista gorda para deshacerse del “problema” de los refugiados?

El Brexit, como Trump, es la consecuencia de los males y deficiencias del sistema de la globalización y capitalización que rige nuestras vidas. Es, ante todo, una voz de protesta de la gente que este nuevo orden económico ha dejado atrás. No es que el Brexit les vaya a ayudar, pero esto lo van a aprender más tarde. El sistema no sabe cómo lidiar con las crisis sociales, y cuando surgen, hay un vacío. La izquierda está desorganizada en muchísimas partes del mundo, y por lo tanto, el vacío lo llenan movimientos políticos xenófobos de extrema derecha que no ofrecen ninguna solución, pero son populares porque culpan a las élites actuales de la inmigración –lo que es algo infundado–, pero apela a la fuerte frustración de la gente y se alimenta de la desinformación sobre el papel de la inmigración y los refugiados en la economía de los Estados.

¿Ese sentimiento de abandono de la gente es el alimento del rechazo a la case política y germen de los nuevos fascismos”?

Como le señalaba, todo se remonta a las lecciones que no aprendimos de la crisis económica de 2008. En vez de buscar en el papel venenoso que bancos, hipotecas y los fondos de inversión juegan en nuestra vida –como mediadores y facilitadores de las poderosas corporaciones multinacionales– se les ayudó para volver sobre sus pasos y jugar el mismo papel negativo que causó que compañías enormes colapsaran y con ella la desaparición de comunidades enteras. El poder principal de tales fuerzas económicas es la deshumanización. Es un poco como matar personas con drones. No ves directamente a tus víctimas hasta que deciden volver con venganza y este es el ascenso hoy de esta derecha en gran parte de Europa.

En América Latina la izquierda democrática ha desaparecido también y ha sido superada por una nueva forma de populismo que está supuestamente inspirado por el socialismo que en casos como los de Venezuela y Argentina, por nombrar solo un par de ejemplos, ha incrementado la crisis social y ha traído una enorme pobreza. ¿A qué le atribuye a este oscurantismo político e ideológico?

La izquierda en América Latina pierde por dos razones, las mismas por las que perdió su poderosa posición en el Oriente Medio de los años 70. La derecha económica e ideológica occidental, liderada por EE.UU., no puede tolerar democracias socialistas exitosas por mucho tiempo. Es malo para los negocios, incluyendo su industria militar y de seguridad. En segundo lugar, el poder te emborracha especialmente si es la gente quien te ha llevado hasta él. El papel de la izquierda es siempre recelar de los líderes carismáticos e intentar en todo lo posible tener un liderazgo colectivo, representativo y auténtico que pueda afrontar el primer reto.

Miembros del ya formado ejecutivo de Donald Trump han propuesto mudar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén, modificando una antigua doctrina. El Parlamento local también está preparando una ley para anexionar a Jerusalén territorios como la colonia de Maale Adumim y la llamada área E-1 que lo separa de Cisjordania. ¿Qué otra cosa podemos esperar de estos anuncios?

Es muy difícil de decir. Este hombre es impredecible. Permítame solo señalar lo siguiente: incluso la mitad de lo que él y su gente proponen hacer con respecto a Israel/Palestina ayudará a acabar con la (doctrina internacional para resolver la crisis crónica de Oriente Medio) “solución de los dos Estados” para siempre, crear un estado de Apartheid en Israel y darle lugar a una nueva lucha palestina y a diversas acciones internacionales contra Israel… Así que son malas noticias porque significa más colonización en Israel y en los territorios ocupados, pero la parte buena es que abre el camino para una nueva movilización para crear un Estado democrático en toda Palestina.

En los últimos meses la Autoridad Nacional Palestina ha marcado algunos logros diplomáticos en lo que se llama estrategia de internacionalización del conflicto: la última Cumbre de París o la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU condenando los asentamientos. ¿Cree que esa estrategia va a funcionar a pesar de la llegada de Trump a la Casa Blanca?

Depende de lo que la Autoridad Nacional Palestina quiera hacer. Hay pocoaesperanza de que lidere el movimiento de liberación palestino hacia una nueva era pero aún será capaz de mantener la ley y el orden y ayudar a las luchas locales en Cisjordania. Hacen lo que pueden tanto local como internacionalmente pero hay una necesidad de replantear el proyecto de la liberación de Palestina y adaptarlo a las nuevas realidades sobre el terreno.

Usted dejó Israel en 2007 después de algunos desacuerdos con la Junta de la Universidad de Haifa debido a su apoyo abierto al movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (el movimiento inernacional que llama a no comprar productos fabricados en territorios ocupados palestinos). Sin embargo, sigue regresando a Israel de vez en cuando. ¿Siente que puede expresar sus opiniones aún hoy en su propia casa?

Siempre sienta bien estar en casa, incluso si no puedo trabajar aquí. El activismo no puede hacerse sólo desde el extranjero, así que me alegro de poder ir al terreno. Mis únicas dificultades son que no puedo llegar fácilmente al mundo académico, el sistema educativo o a los medios de comunicación de aquí, pero hay formas alternativas de hacer llegar los mensajes.

Usted es uno de los de los llamados “nuevos historiadores” que re-escribieron de una forma crítica lo que fue el éxodo palestino en 1948 tras el que se creó el Estado de Israel. Sin embargo, pasados unos años, hubo una escisión entre ustedes, girando unos más a la izquierda, como usted o Avi Shlaim, y otros más a la derecha. ¿Qué ocurrió?

Algunas voces críticas en Israel tras el estallido de la segunda Intifada dieron un giro de 180 grados por decirlo así. Sentían que habían ido demasiado lejos criticando a su sociedad, tenían miedo de pagar el precio y de ser llamados “traidores” por lo que decidieron acogerse a la calidez del consenso.

Usted ha dicho: “En el pasado, el antisemitismo consistió en odiar a los judíos por ser judíos”. Ahora desde algunos sectores en Israel se intenta extender esto para decir que cualquier crítica que venga del mundo académico, la prensa o la política sobre lo que se está haciendo también es antisemitismo. ¿Hasta qué punto están teniendo éxito?

Lo suficiente como para intimidar a la élite política, a los medios e incluso a los académicos. Muchos en Israel están del lado de los palestinos pero no se atreven a decirlo en público.

En Israel muchas personas están preocupadas ahora por la manipulación de los medios de comunicación. Ha habido revelaciones de esos manejos. ¿Cuál es su gravedad?

La manipulación de los medios de comunicación a que se refiere no es sobre la ideología o el tratamiento de los palestinos. No hay censura, pero sí auto-censura en cuanto que la mayoría de los periodistas comparten las opiniones y percepciones de los políticos sobre este tema. Hay muy poca predisposición a cuestionar la ideología hegemónica.

París: imperialismo y oscurantismo ¿la guerra civil en Francia?


leyendo para aclarar la mente con respecto al escenario mundial después de los atentados en parís y reconociéndome como un aficionado en el analisís político internacional quisiera tirar algunas ideas sueltas.
Isis es un producto directo de la intervención imperialista en afganistan e irak, desprendimiento de al quaeda creado por la cia para combatir a la urss en afganistan. isis es financiado por arabia saudita y emiratos de la península multimillonarios para combatir a irán y utilizado por eeuu que los bombardea quirurgícamente pero los deja hacer contra Rusia e irán. es responsabilidad de la política imperialista en siria.
isis es el producto más genuino de la contrarrevolución que el imperialismo llevo a cabo para derrotar la primavera árabe.
isis es un peligro oscurantista para las masas oprimidas del mundo más que una política para derrotar al imperialismo a quien lo une su papel de fuerza contrarrevolucionaria.
el problema del imperialismo francés es que isis es un polo de atracción para una porción de los 5 millones de árabes que viven en su territorio y son tratados por el estado de derecho galo como basura. Esta es la base material e ideologica del crecimiento del isis.
el ataque en parís que no fue detectado por su inteligencia muestra que el isis tiene una extendida red europea y suponemos francesa capaz de devolver los golpes a la retaliación imperialista dentro del suelo de la nación europea. Me pregunto si seria exagerado hablar de una guerra civil en Francia que divida a los trabajadores y el pueblo pobre sobre bases religiosas y raciales.
Una política de guerra civil es la declaración del estado de excepción por el palacio del elíseo que liquida los derechos democráticos y da rienda suelta a las fuerzas represivas del Estado contra la población civil.
La izquierda revolucionaria tiene que resistir planteando la unidad de la clase obrera internacional y los pueblos oprimidos contra el imperialismo y combatir al oscurantismo reaccionario del isis con la organización socialista de los trabajadores y la juventud.

París sangra


París sangra y el mundo señala su dedo acusador sobre la barbarie del ISIS. Cierto. Su barbarie es una demostración del peligro oscurantista que representan. Pero escarbando uno ve que la mano que lo armo, lo forjo y a pesar de que dice combatirlo, lo sustenta por sus intereses geo-políticos, es la del imperialismo.
París sangra y el mundo lo siente como un golpe propio. Comprensible. El horror de los crímenes terroristas se vuelve intolerable. Pero llama la atención como el horror de los crímenes imperialistas se naturalizan. Como Beirut, Siria, Irak, Palestina, no duelen. Como la vida de un niño refugiado vale menos que la de las victimas parisinas.
París sangra y Hollande promete que Francia sera implacable. Pero olvida decir como fue de implacable financiando la contrarrevolución en Medio Oriente. Y los árabes y africanos que habitan los suburbios de la sangrante París y de cada una de las ciudades y pueblos de Francia ya sienten la furia racista y revanchista de un Estado imperialista que ha sido golpeado.
París arde como arden las ciudades del Levante.
Solo la derrota del imperialismo puede cerrar su herida.

La Cruz comunista y el Papa populista


Muchos se preguntan como un Papa como Jorge Bergoglio, hombre de la derecha peronista y colaborador de los genocidas, puede ser quien conduzca un giro de la política vaticana hacia el acompañamiento de gobiernos populistas o progresistas de América Latina, hacia el apoyo diplomático a los Castro para abrir las negociaciones con EEUU o incluso pueda abandonar su anticomunismo visceral para recibir como regalo una cruz comunista.

La respuesta radica en el retroceso social de la Iglesia y la necesidad de recuperar terreno perdido sobre todo en América Latina apoyándose como siempre en aparatos de estado quienes a su vez están dispuestos a dar cabida al líder de los católicos a cambio de la “legitimidad” de contar con el apoyo papal. Si los gobiernos progresistas y populistas aparecieron en su momento como el desvió de una situación de rebeliones populares contra el neoliberalismo, la asistencia del Papa les promete una fuerza de contención extra e históricamente efectiva frente las amenazas de quiebre en el tejido social. El máximo ejemplo de esta orientación es el papel de Francisco como mediador entre Cuba y la Casa Blanca, como doble agente de los intereses de la restauración del capital y de contención a cualquier oposición social a la orientación castrista.

En este contexto, la cruz comunista que Evo Morales obsequio a Francisco, tallada por el sacerdote jesuita español Luis Espinal Camps, que fue asesinado por paramilitares en La Paz en 1980, muestra más una capitulación de los gobiernos populistas y progresistas que un abandono del antiocomunismo visceral que profesan Bergoglio y las jerarquías católicas. Mientras estos últimos pueden utilizar la ofrenda como una cubierta para su utilización conservadora y reaccionaria de algunos postulados del catolicismo progresista; para los gobiernos como el de Evo, expresa su capitulación a ser una fuerza laica y democratizadora en defensa del interés popular, para ser correa de transmisión de los intereses de la Iglesia Católica y de los particulares que siempre han estado al servicio de capitalistas y terratenientes. Es un abandono de la izquierda embarcada en administrar el estado burgués del ateísmo como condición del pensamiento libre y la renuncia a denunciar los crímenes del cristanismo y el oscurantismo religioso. Amén que un regalo del “cielo” para un Papa que fue colaborador del mayor genocidio de la historia argentina. Ciertamente Bergoglio pidió perdón por los abusos católicos contra los pueblos originarios de hace 500 años en el marco de un Estado pluricultural y un gobierno que se reivindica como burgués indigenista. Es como si se hubieran estrechado la mano los descendientes de Tupac Amaru y Torquemada.

Contra la locura reaccionaria y oscurantista; contra la unión sagrada e islamófoba


Corriente Comunista Revolucionaria del NPA

Recibimos con estupor y dolor la noticia del atentado ocurrido esta mañana en las oficinas de Charlie Hebdo, un semanario satírico progresista de renombre. Presentamos nuestro pésame a las familias, allegados y colegas de los periodistas asesinados por un comando de dos hombres armados. Según algunos testigos habrían actuado en nombre del Islam. Lo mismo parece indicar el video “Vengar al profeta”, lo que es una referencia casi segura a una publicación de caricaturas de Mahoma en 2006. Esta publicación ha provocado numerosas amenazas.

La emoción crece en estos momentos en la población y en los círculos progresistas a los que estaban ligados estos periodistas. Los militantes comunistas revolucionarios no debemos confundir esta emoción y la forma en que intentan instrumentalizarla el gobierno, el PS, la oposición de derecha y la extrema derecha.

Estos individuos y sus posibles cómplices, encarnan principalmente el obscurantismo más reaccionario y retrógrado. Obscurantismo financiado, directa o indirectamente, por las petro-burguesías y las petro-monarquías de Golfo, aliadas de las potencias occidentales, pero que intentan sacar provecho propio a la crisis multiforme, económica y geopolítica, que caracteriza la situación internacional. Este obscurantismo es a su vez alimentado por los imperialistas que, desde el 2001, intensificaron, en nombre de la “democracia”, una ofensiva reaccionaria en toda la línea, a través de sus intervenciones militares, sus ocupaciones criminales y su apoyo a la política racista y colonial del Estado sionista de Israel

La operación y los asesinatos de los periodistas son un ataque contra las libertades fundamentales pero es igualmente un ataque contra el conjunto de las clases populares, comenzando por los sectores árabo-musulmanes. El régimen (porque en estos momentos es cas y la expresión institucional de la burguesía que hace causa común, reagrupando al conjunto de los partidos burgueses y sus correas de transmisión, políticas y mediáticas) va a intentar instrumentalizar estos crímenes abominables para instalar un clima de miedo y de pánico y así fragmentar nuestro campo social, dejándole a la extrema derecha y a sus “perros rabiosos” el trabajo de señalar con el dedo a los “malos franceses”, a los musulmanes, a los árabes y a los jóvenes de los barrios populares.

La peor pesadilla sería que esta fractura se instale en el tiempos en el seno de nuestra clase y de la juventud. Por esto hay que rechazar toda unión sagrada con las fuerzas del régimen, no solo con los gobiernos, sino también con las fuerzas “republicanas”, ya sean de derecha o “socialistas. En consecuencia no participaremos a ninguna unión sagrada con los que le hacen el juego al racismo, a la islamofobia, a la estigmatización del extranjero a través de las políticas antisociales implementadas por los gobiernos sucesivos y a través de las intervenciones imperialistas, que fueron orquestadas y avaladas por todos ellos.

Artesanos de leyes racistas, de leyes liberticidas, son nuestros enemigos, los enemigos de las clases populares y del movimiento obrero. Ellos quieren hoy instrumentalizar el atentado y hacer alarde de la bandera de la democracia para llamar a la unidad. Nosotros la rechazamos y relevamos, en memoria de las víctimas, contra la unión sagrada reaccionaria, contra Vigipirate, el llamado a la marcha, lanzado por la CGT, a las 17h en la Place de la République

La revolución cubana de 1959


http://www.laizquierdadiario.com/La-revolucion-cubana-de-1959

El 1° de enero de 1959 las fuerzas del Ejército Rebelde encabezadas por Fidel Castro ingresan victoriosas en Santiago de Cuba y el dictador Fulgencio Batista huye hacia EE.UU dando inicio a la única revolución triunfante en América Latina que terminó con la expropiación de la burguesía y los terratenientes. Una semana más tarde, el 8 de enero, una huelga general derrotó las maniobras de la dictadura que buscaba birlarle la victoria al M26 mediante la creación de una junta militar. El Ejército Rebelde es recibido por grandes multitudes en La Habana.

La revolución puso fin a la dictadura de Fulgencio Batista, que había llegado al poder el 10 de marzo de 1952, encabezando un golpe conocido como el “madrugazo”. Contó además con el apoyo firme del Ejército, el imperialismo y la burguesía. En aquel tiempo Cuba enfrentaba una grave situación por la caída de la demanda del azúcar, motor de la economía local, y la apertura de una fuerte crisis social. Cuba vivía en la degradación social producto de la dominación imperialista. La Habana era un gran burdel donde se divertían los norteamericanos y hacían grandes negocios los integrantes de la mafia.

En 1958 la mortalidad infantil se situaba en los 60 niños por cada 1000 nacidos vivo, el analfabetismo era superior al 30% y la falta de vivienda asolaba a los habitantes de las ciudades. En el campo los terratenientes explotaban despóticamente a una masa gigantesca de campesinos despojados y peones rurales.

Los partidos opositores –entre ellos el estalinista Partido Socialista Popular- se mantuvieron pasivos frente al nuevo gobierno y declamaron su oposición sólo de palabra, sin mover un dedo contra la dictadura. Las primeras confrontaciones vendrán de los estudiantes y la juventud pequeñoburguesa. Apoyándose en este sector, el entonces dirigente del Partido Ortodoxo, Fidel Castro, intentará provocar una insurrección asaltando el cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Pese al fracaso, la repercusión de esta acción y el alegato de su defensa en el juicio conocido como “La historia me absolverá”, hacen de Fidel una figura popular. Liberado al poco tiempo, conformará el Movimiento 26 de Julio (M 26).

El 2 de diciembre de 1956 el Granma desembarca en las costas cubanas y los miembros del grupo guerrillero son emboscados por el Ejército. De los 82 miembros originales de la expedición se reagrupan una veintena dando origen a la leyenda guerrillera de la Sierra Maestra. Lo cierto es que el Movimiento 26 de Julio era un extendido movimiento de oposición, con peso en las ciudades y apoyo de masas. Su programa original, tal como se expresa en el Manifiesto de la Sierra Maestra, era restaurar la Constitución de 1940 y realizar una tímida reforma agraria. Sobre esta base el M26 impulsa una política de alianza policlasista con el resto de las fuerzas opositoras con las que firmará el Pacto de Caracas. Paralelamente, la lucha de clases de obreros y campesinos irá horadando las bases de la dictadura de Batista. En 1955 los trabajadores del azúcar en las ciudades de Santiago, Camagüey y Las Villas llevan adelante una violenta huelga reprimida duramente por la dictadura. Los zafreros en breve tiempo pasaron de exigir salarios a gritar a viva voz ¡abajo el gobierno criminal!. En 1957 una huelga general tiene epicentro en la ciudad de Santiago, tras el asesinato de Frank Pais, popular dirigente urbano del M26. Según relata Ernesto “Che” Guevara, esta huelga “… sirvió para que nos diésemos cuenta que era necesario incorporar a la lucha por la liberación de Cuba al factor social de los trabajadores inmediatamente comenzaron las labores clandestinas en los centros obreros para preparar una huelga general que ayudara al Ejército Rebelde a conquistar el poder”. Luego de derrotar el cerco militar sobre la Sierra Maestra, a fines de 1958, las columnas del Ejército Rebelde dirigidas por el Che y Camilo Cienfuegos propinan una fuerte derrota al ejército batistiano en el combate de Santa Clara, lo que acelera su descomposición. Una huelga general de cinco días posibilita la entrada de los insurgentes a La Habana en enero de 1959 y la posterior instauración del gobierno provisional de Manuel Urrutia Lleó, antiguo Presidente de la Corte Suprema.

La revolución liquidó al Ejército dejando su lugar a las milicias del Ejército Rebelde integradas por peones rurales, obreros y campesinos, que acompañarán al nuevo poder. Esta situación asusta a la burguesía y al imperialismo que en un principio miraban con buenos ojos al movimiento de los “barbudos” de la Sierra, pero que ante el avance de la revolución comienzan a boicotear al gobierno. Los roces del nuevo gobierno con el imperialismo comenzaron muy pronto alrededor de los tribunales revolucionarios y la reducción de alquileres y tarifas. La relación se tensará aún más a partir de mayo de 1959 cuando se promulga la Ley de Reforma Agraria. En julio de 1959 Urrutia expulsa de la jefatura del Ejército a Fidel. La movilización obrera y campesina lo restituyó en su cargo, lo que obligó a la renuncia de Urrutia. El poder queda en manos exclusivas del Ejército Rebelde.

“Una revolución de contragolpe” fue la forma en que Ernesto Guevara definió a la revolución cubana, describiéndolá como un proceso de ataques y contraataques. La actitud hostil de la burguesía y el imperialismo radicalizó la revolución empujando al gobierno a la ruptura con la burguesía, mientras la movilización de las masas tomaba su propia dinámica.

Seis mil obreros de la Cuban Electric Company van al paro por aumento de los sueldos, los de la petrolera Shell Oil y los 21 ingenios azucareros que sufrieron retrasos en la zafra también salen por reclamos salariales. El programa democrático burgués original del M26 es superado ampliamente por la dinámica de las fuerzas enfrentadas. El 29 de junio de 1960 se interviene la Texaco y el 1º de julio, la Esso y la Shell (en este mismo mes EE.UU. suspende la compra de azúcar a Cuba como presión económica). En agosto son nacionalizadas todas las compañías norteamericanas de los sectores petrolero, azucarero, telefónico y eléctrico. En octubre se nacionaliza la banca (nacional y extranjera) y casi 400 grandes empresas (centrales azucareros, fábricas, ferrocarriles) y se sanciona la Ley de Reforma Urbana dando la propiedad de su vivienda a miles de inquilinos. EE.UU. continúa presionando en todos los terrenos y Cuba comienza a recostarse en la Unión Soviética. En enero de 1961 los norteamericanos rompen relaciones oficiales y en abril organizan la invasión de los exiliados cubanos (a partir de entonces gusanos), armados por la CIA, a Bahía de los Cochinos. Las milicias populares derrotan la incursión en pocos días y se proclama el carácter socialista de la revolución.

La revolución de 1959 enseñó que para lograr la liberación nacional, el fin del latifundio y la resolución del problema de la vivienda mediante la reforma urbana, hay que combatir a las burguesías criollas, destruir su aparato represivo, expulsándolas del poder político y expropiando sus propiedades. En su momento esta realidad significó un golpe ideológico tremendo al estalinismo de los PC’s latinoamericanos que predicaban la revolución por etapas y la vía institucional dentro del régimen burgués. A contrapelo de experiencia histórica hoy en día el chavismo -y los partidarios de castrismo- predican el mismo tipo de pensamiento derrotado en su momento por la revolución cubana: la colaboración con las burguesías nacionales y progresistas.

A pesar de sus enormes conquistas, la revolución cubana no dio lugar a un Estado basado en el gobierno democrático de los consejos de obreros, campesinos y milicianos, sino que se creó un estado obrero deformado y burocrático que impuso el dogma del socialismo en un sólo país y el dominio bonapartista del partido único, ahogando las libertades populares y bloqueando el camino de la revolución en América Latina. Cuando el castrismo adhirió al socialismo estrechó su alianza con el estalinismo cubano y el Kremlin, lo que implicó, que luego del reflujo de la marea revolucionaria, avanzara la burocratización asfixiante del régimen político.

A 56 años de una victoria fenomenal de las masas obreras y campesinas de América Latina, La revolución cubana esta acosada por su crisis y la tendencia creciente a la restauración capitalista impulsada por la propia burocracia dirigente, encabezada por Raúl Castro. El reciente acuerdo alcanzado con el gobierno de Barack Obama, ponen fin a una política del imperialismo de distintos niveles de agresión, pero no significa un abandono de sus objetivos contrarrevolucionarios, sino la búsqueda de los mismos por otros medios. La Iglesia Católica ya ha recibido un adelanto restauracionista como pago por sus favores diplomáticos, más de una docena de propiedades expropiadas le fueron devueltas.

La revolución cubana nunca pudo desarrollar su potencial emancipador por el ahogo del régimen burocrático. Su política internacional termino colaborando con el desvío de revoluciones como la chilena o la nicaragüense y apoyando a los tanques sovieticos en Praga (1968) o el golpe de Jaruzelsky en Polonia (1981). La política de la burocracia, junto al criminal bloqueo norteamericano, mantuvo a Cuba en el atraso económico del monocultivo de azúcar. León Trotsky denunciaba afines de los ’30 que la burocracia soviética, defendía el estado creado por los bolcheviques a su manera, hundiéndolo estratégicamente. En 1989, negativamente, la historia le dio la razón. En Cuba, si las masas obreras y campesinas no logran defender sus conquistas con una política independiente, la historia amenaza con repetirse.

EE.UU y Cuba: de la enmienda Platt al restablecimiento de relaciones


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“Es un deber mío evitar, mediante la independencia de Cuba, que los Estados Unidos se extiendan (…) sobre otras tierras de nuestra América. Todo lo que he hecho hasta ahora y todo lo haga de ahora en adelante tiene esa finalidad (…) Conozco al monstruo porque he vivido en sus entrañas.”

Con estas palabras escritas poco antes de morir en 1895, José Marti advertía sobre el peligro que el naciente imperialismo norteamericano entrañaba para las pretensiones independentistas de Cuba y la vida del conjunto de los pueblos de Nuestra América. El poeta y líder de los patriotas cubanos señalaba claramente a EEUU como el enemigo a enfrentar: “Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan de EEUU. Jamás hubo en América de la independencia acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los EEUU potentes, repleto de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menor poder (…) De la tiranía de España supo salvarse América española y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia.”

Cuba tuvo que lidiar con la injerencia del imperialismo yanqui desde la lucha por la independencia a finales del siglo XIX. En una provocación montada por EE.UU, 15 de febrero de 1898, una explosión ilumina el puerto de La Habana. El acorazado Maine enviado a las costas cubanas sin autorización de las autoridades españolas en Cuba, es hundido con un saldo de 254 tripulantes y dos oficiales muertos. Siempre se sospecho que la explosión había sido provocada por los propios norteamericanos para una excusa con la cual invadir la isla. La guerra entre España y EE.UU de 1898, dejo como saldo la derrota de los españoles y la conquista de la independencia formal de Cuba en 1902. Para la anecdota queda que uno de los promotores de la guerra en los EE.UU fue el magnate de los medios William Randolph Hearst. El 12 de junio de 1901, la Asamblea Constituyente cubana redactara la Constitución con una clausula, la Enmienda Platt, redactada por el senador norteamericano Edward Platt, como garantía de los intereses norteamericanos en la Isla.

Según la enmienda: “Cuba reconoce el derecho de EEUU a intervenir en sus asuntos internos; siempre que este último país lo estime necesario para la conservación de la independencia cubana, y para el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de la vida, propiedad y libertad individual (…) Para poner en condiciones a los EEUU de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como de su propia defensa, Cuba arrendará o venderá tierras a los EEUU; destinadas al establecimiento de bases carboneras y navales”. Desde entonces en la Isla existe ese simbolo del neocolonialismo y de las torturas y crimenes de lesa humanidad del estado imperial que es la base militar de Gunatanamo. Bajo esta clausula en 1906, convocados por el presidente cubano Tomas Estrada Palma EE.UU interviene militarmente para impedir una insurrección popular en su contra.

La derogación de la Enmienda Platt fue el grito de guerra que dio origen al movimiento obrero y estudiantil cubano y del naciente Partido Comunista de Cuba fundado por el gran revolucionario Julio Antonio Mella. Hasta la revolución de obreros y campesinos contra el dictador Gerardo Machado de 1933, apodado el “asno con garras” debido a su brutalidad, rigio la Enmienda Platt que fue derogada por el gobierno nacionalista de Ramón Grau San Martín, quien va a ser derrocado por el sargento Fulgencio Batista al servicio de las élites cubanas y los intereses norteamericanos.

El 10 de marzo de 1952 Batista retoma al poder mediante un golpe de Estado, conocido como el madrugazo, para impedir la victoria electoral del partido ortodoxo, donde un joven llamado Fidel castro Ruiz era numero puesto en la lista de diputados, quien despertaba el temor en el imperialismo y las clases acomodadas de Cuba. Si bien la burguesía y el imperialismo no apoyaron abiertamente el golpe, nada hicieron para impedirlo. Posteriormente EE.UU romperá con Batista y reivindicara desde su prensa a los barbudos de la Sierra Maestra que peleaban contra el dictador. La famosa tapa de la revista Time que presenta a los guerrilleros del M26 como héroes de la libertad, dan testimonio de las expectativas norteamericanas con respecto al movimiento opositor a Batista en Cuba. Consumada la revolución en enero de 1959, la política imperialista va a ser, junto a la acción de obreros y campesinos, el principal foco de radicalización de la revolución cubana que va a ir más llá de sus objetivos democráticos originales y terminara expropiando a la burguesía y los terratenientes dando origen al primer y uncio hasta ahora, Estado obrero deformado de América Latina.

Dos van a ser los momentos más tensos de las relaciones cubano- norteamericanas en este periodo: la invasión de Bahia de los Cochinos en abril de 1961 por fuerzas contrarrevolucionarias integradas por los seguidores de Batista y entrenadas por la CIA y la crisis de los misiles en octubre de 1962 que enfrento al gobierno de Johnn Fitezgerald Kenedy, con el gobierno de Fidel Castro y el Kremlin, encabezado por Nikita Jruschov quien había emplazado misiles nucleares apuntando a los EE.UU en territorio cubano.

Desde 1960 el imperialismo norteamericano ejerce un criminal bloqueo económico contra la Isla. A partir de 1962 el embargo fue total y muchas de las debilidades del Estado cubano se explican por esta política criminal que aisló a Cuba del mundo y significo una enorme carga y condiciones precarias para la vida del pueblo obrero y campesino de Cuba. Desde entonces el peligro de invasión norteamericana se esgrimió como una espada de Damocles sobre el cuello de la revolución cubana. En 1992, luego de la caída de la URSS, el bloqueo se convirtió en ley, con el propósito expreso según la Cuban Democracy Act de que las sanciones que Cuba diera pasos hacia “la democratización y mostrara más respeto hacia los derechos humanos”. El objetivo estratégico era provocar la caída del régimen cubano. En 1996 se sanciono la Ley Burton-Helms que prohibía expresamente la posibilidad de hacer negocios dentro de la isla o con el gobierno de Cuba por parte de los ciudadanos estadounidenses. Fueron los años del llamado periodo especial, donde la austeridad llevo a Cuba al borde de la asfixia económica. En 1999, el presidente Bill Clinton amplió el embargo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales, siendo por ello la primera ley transnacional en el mundo. No obstante en el 2000 el mismo Clinton autorizó la venta de ciertos productos humanitarios a Cuba.

Fue en los tiempos del Periodo Especial, cuando sin la ayuda económica de la URSS y sin recursos energéticos la economía cubana estuvo al borde del colapso y la población vivió tiempos de zozobra y racionamiento extremo de sus recursos, a la par que el gobierno castrista comenzó a introducir reformas que permitieron cierto alivio a la situación, que llevo a un giro mayor a partir de 1997, cuando se comenzaron a implementar reformas aperturistas en la economía que llevaron a que Cuba fuera coto de inversiones de capitales europeos y latinoamericanos. Más tarde, mediante el apoyo económico y energético del gobierno de Hugo Chavez en Venezuela, que Cuba profundizara en el camino de las reformas que hoy, bajo el mando de Raúl Castro, son el dictak de la política restauracionista de la burocracia cubana. Ya en diciembre de 2014, los presidentes de Estados Unidos y Cuba Barack Obama y Raúl Castro, acuerdan mejorar las relaciones entre ambos países y comienza el inicio del levantamiento del bloqueo a Cuba por parte de Estados Unidos.

El cambio de Fidel Castro por su hermano Raúl ha operado como un acelerador de las tendencias restauracionistas producto del descalabro económico general en la Isla y los intereses que se forjaron bajo su mando ya desde los tiempos del Periodo Especial. Por otra parte. es evidente que el cambio de estrategia norteamericana bajo el comando de Barack Obama fortalece al ala del imperialismo yanqui que quiere participar de las oportunidades de negocios que ofrece Cuba y constituye un serio golpe a los sectores más duros del exilio norteamericano en La Florida, los gusanos, que eran el sector más influyente en la política norteamericana sobre los asuntos cubanos. La nueva política yanqui puede dar aire a una oposición interna que bajo banderas democráticas busque acelerar una contrarrevolución que liquide las conquistas que siguen en pie de la revolución de 1959. Alejado el peligro de invasión la contrarrevolución democrática bajo el paraguas del imperialismo es hoy un peligro latente para el futuro de la revolución cubana. El papel del Papa Francisco va en el sentido de reforzar la política de una contrarrevolución democrática. La misma tiene un antecedente en el viaje de 1998 de Juan Pablo II. Evidentemente con Joseph Ratzinger al mando de Iglesia el papel de la diplomacia vaticana no podía tener el mismo éxito.

La exigencia del final incondicional del bloqueo norteamericano sigue estando a la orden del día. Así como también la lucha por la democracia de los consejos de obreros, campesinos y soldados, con plena libertad para los partidos defensores de las conquistas de la revolución, es una política a desplegar para luchar contra una burocracia privilegiada que hoy comanda una política que fortalece la restauración de las relaciones capitalistas y contra cualquier intento de contrarrevolución democrática burguesa impulsada por el imperialismo.

Como decía el Che Guevara, al imperialismo no hay que creerle ni un tantito así, nada (mucho más si a su lado se encuentra la Iglesia católica). La historia de Cuba, y de toda América Latina, da muestras de sobra de que razón no le faltaba.